La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI no sólo muestra el comportamiento del mercado laboral mexicano, sino que da cuenta de la subutilización de la fuerza laboral, representada por la población desocupada, la subocupada y la disponible para trabajar.
La población desocupada o desempleada, caracterizada por las personas que se encuentran sin trabajar, pero buscaron activamente un trabajo en el último mes, fue de 1.5 millones en diciembre de 2025.
Dicho sea de paso, la tasa de desocupación fue de sólo 2.4 por ciento, mismo nivel que en diciembre de 2024. Sin embargo, no se corresponde con la debilidad de la actividad económica en México.
La población disponible para trabajar, es decir, la que no buscó trabajo, pero aceptaría un empleo si se lo ofrecieran, fue de 5.3 millones de personas el mes pasado.
De acuerdo con el INEGI, esos 5.3 millones “constituyen el grupo que eventualmente podría participar en el mercado laboral”.
En tanto, la población subocupada o subempleada, que cuenta con una ocupación, pero tiene necesidad y disponibilidad para trabajar más horas en su empleo actual o en uno adicional, fue de 3.7 millones.
Las tres categorías –desocupados, disponibles para trabajar y subocupados– suman 10.5 millones de personas con necesidad o deseos de trabajar, aunque en diciembre de 2024 eran 11 millones, es decir, 500 mil más.
La población con necesidad o deseos de tener un empleo representa la brecha laboral en México.
Aun cuando es muy grande el tamaño de la población ‘desaprovechada’ por el mercado laboral, en el último año la población ocupada en el país se incrementó en 1.1 millones de personas, según la ENOE.
De los que pasaron a la población ocupada en 2025, 1.1 millones son hombres, porque en el caso de las mujeres el balance fue de sólo 4 mil 600 más.
Analizado por condición laboral, la ocupación formal disminuyó en 104 mil personas el año pasado y pasó a 27.4 millones.
Por el contrario, la ocupación informal se disparó en 1.2 millones de personas y llegó a 33 millones en diciembre.
De lo anterior se desprende que el incremento de la población ocupada en 1.1 millones de personas en 2025, se generó completamente en el sector informal.
La tasa de informalidad laboral fue de 54.6 por ciento de la población ocupada y quedó por arriba de 53.7 por ciento un año atrás, lo que dimensiona la precariedad del mercado de trabajo, junto con la tasa de condiciones críticas de ocupación.
Esta tasa es un indicador de condiciones inadecuadas de empleo desde el punto de vista del tiempo de trabajo, los ingresos o una combinación insatisfactoria de ambos.
Hasta ahora queda claro que en 2025 hubo un deterioro en la calidad del empleo, pues se perdieron ocupaciones con protección social y repuntaron las que carecen de prestaciones laborales y seguridad social.
Otra lectura del análisis de los indicadores de ocupación y empleo del INEGI nos dice que, del incremento anual de 1.1 millones de personas en la población ocupada, poco más de la mitad provino de trabajadores por cuenta propia o independientes, rubro que en 2025 aumentó en 558 mil personas.
Los trabajadores por cuenta propia, que optan por el autoempleo y emprendimiento, sumaron prácticamente 13 millones de personas en diciembre y representaron 21.5 por ciento de la población ocupada.
El contraste es notorio con los trabajadores subordinados y remunerados, que aumentaron en 338 mil personas en 2025 para llegar a 41.9 millones. Este grupo de trabajadores representa 69.4 por ciento de la población con ocupación en el país.
La fotografía del mercado laboral mexicano se complementa con el número de personas ocupadas en condiciones críticas.
En esa situación están casi cuatro de cada 10 personas trabajadoras, el 38.4 por ciento de la población ocupada, que tienen bajos ingresos, incluso laborando extensas jornadas de trabajo. Unas 23.2 millones de personas están en condiciones críticas.
La precariedad laboral, expresada en la ocupación informal y las condiciones críticas de ocupación, produce pobreza por ingresos y es factor de desventaja económica e inmovilidad social.
Así que es mejor hacer a un lado el triunfalismo de que México es el segundo país en el mundo con menos desocupación.