Justo cuando se cumplen dos años de que se registró el primer deceso por covid-19 en México, las autoridades sanitarias federales ya analizan levantar una de las principales medidas de salud pública, como el uso de cubrebocas en espacios abiertos.
La Jornada Nacional de Sana Distancia, que implicó suspender las actividades no esenciales e implementar las medidas de distanciamiento social, inició el 23 de marzo de 2020 y se extendió a abril y mayo de ese año.
México es uno de los países más afectados del mundo con 5.6 millones de casos confirmados y más de 320 mil vidas perdidas, oficialmente, desde el inicio de la pandemia.
Sin embargo, hay más de 667 mil defunciones en exceso desde 2020, de las cuales el 70 por ciento se asocia directamente a la enfermedad.
Nuestro país continúa en quinto lugar por número de fallecimientos totales, después de Estados Unidos, Brasil, India y Rusia.
Tras dos años de pandemia, México es el país que tiene el número más alto de muertes (5.7) por cada 100 casos confirmados de covid-19, tasa que se conoce como letalidad y que es uno de los indicadores más importantes para medir la carga del virus.
La incidencia registrada de defunciones asociadas a covid-19 se mantiene estable gracias al avance en la cobertura de vacunación.
Aunque 63 por ciento de los mexicanos tiene esquema completo, 46 millones de personas aún no han recibido una sola dosis de la vacuna, incluidos los menores de 15 años.
Si el objetivo de vacunación contra covid-19 fijado por la Organización Mundial de la Salud es de 70 por ciento, quiere decir que para alcanzarlo todavía faltarían cerca de 9 millones de mexicanos de ser vacunados con esquema completo, que en opinión de algunos expertos debe incluir la dosis de refuerzo.
Mientras la detección de nuevos casos está aumentando en China, que vive su peor ola de contagios desde el inicio de la pandemia, México debe seguir enfocándose en la vacunación para proteger a la población más vulnerable.
Si bien la ola de la variante ómicron, que arrojó cifras récord de contagios, se desvaneció rápidamente a partir de febrero, aún no es momento de bajar la guardia ni de relajar las medidas sanitarias.
Las vacunas por sí solas no aíslan a ningún país de la pandemia ni sustituyen las medidas básicas de prevención, como el uso correcto de cubrebocas, la sana distancia, la ventilación en espacios cerrados y la higiene de manos.
México debe estar preparado para responder a nuevas variantes del virus o rebrotes de covid-19, como lo recomendó recientemente la Organización Panamericana de la Salud a los países de la región.
Esta semana el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió del aumento de casos en los últimos días, que podría ser sólo “la punta del iceberg”.
Según el responsable de la respuesta mundial contra la pandemia, es “de esperar” que continúen los brotes y repuntes locales, sobre todo en zonas donde se han levantado las medidas para prevenir la transmisión.
El mensaje es que la pandemia está lejos de terminar al haber un aumento de casos confirmados a nivel global sobre la base de los más recientes datos semanales.
Esto puede tener efectos sobre la actividad económica ante un eventual restablecimiento de restricciones a la movilidad, como lo acaba de hacer China en grandes ciudades donde decretó confinamientos y cierres de fábricas.
Lo peor es que el complejo entorno de la pandemia se ve agravado por la operación militar e invasión de Rusia en Ucrania, que está teniendo fuertes efectos sobre la inflación y los tendrá también en el crecimiento mundial.
La pandemia y la guerra cambiaron todo, pero parece que a México no han llegado las últimas noticias.
Este viernes, el presidente López Obrador dijo que “a pesar de la pandemia, de la crisis económica que provocó y de la guerra de Rusia y Ucrania, que ha implicado inestabilidad en el mercado de los energéticos y aumentos del petróleo y del gas, nosotros estamos saliendo adelante”.
No se ha enterado de que las perspectivas de crecimiento de México para 2022 continúan revisándose a la baja, ni de que las expectativas de inflación siguen deteriorándose.
Del entorno empresarial desafiante en casa que limita la inversión, mejor no hablamos.