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La realidad choca con el triunfalismo

El INEGI informó de los incrementos que registró tanto la inflación general como la subyacente en la primera quincena de octubre.

La semana cierra con una serie de indicadores que confirman fragilidades en la recuperación económica de México y presiones inflacionarias que están lejos de disminuir.

Sobre ese punto, el INEGI informó este viernes de los incrementos que registró tanto la inflación general como la subyacente en la primera quincena de octubre.

La inflación general, aunque ya no siguió repuntando, se mantuvo en niveles de 6.1 por ciento anual, pese a que la actividad económica sigue por debajo de sus niveles previos a la pandemia.

La subyacente, que mide los precios menos volátiles, como las mercancías y los servicios, volvió a ser superior a lo anticipado al ubicarse en 5.1 por ciento anual, su mayor nivel desde junio de 2009.

Ambas inflaciones, general y subyacente, ligaron 15 quincenas por arriba del límite superior del rango del Banco de México.

El hecho de llevar más de siete meses fuera del rango de tolerancia de Banxico sugiere que el incremento de la inflación no es tan transitorio como se creía, sino que es de una naturaleza más permanente.

Esa es la razón por la que, esta semana, las expectativas de inflación general al cierre del año de los analistas encuestados por Citibanamex aumentaron a 6.5 por ciento anual desde 6.3 por ciento en la encuesta quincenal anterior.

Dicho de otra manera, la inflación cerrará el año muy por arriba del doble de su meta.

Es preocupante que las expectativas de inflación sigan deteriorándose al mismo tiempo que la actividad económica no sólo continúa por debajo de sus niveles prepandemia, sino que muestra señales de estancamiento.

El Indicador Oportuno de Actividad Económica (IOAE) sugiere que en septiembre la actividad económica de México podría haber registrado un ligero crecimiento de 0.1 por ciento mensual, después de que en agosto permaneció estancada.

Con la industria contrayéndose 0.5 por ciento mensual en septiembre y los servicios expandiéndose 0.1 por ciento, el IOAE apunta a un freno en la recuperación de la economía mexicana en el tercer trimestre del año.

El IOAE fue lanzado en octubre del año pasado por el INEGI para tener una estimación más precisa y oportuna del desempeño del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE), que es, a su vez, una medición aproximada del PIB mensual.

De cumplirse las proyecciones del IOAE, el IGAE estaría por debajo de su máximo nivel pospandemia –mayo de 2021– y en un punto similar al de julio de 2017, estima Julio Santaella, presidente del INEGI.

Visto así, la pérdida en el nivel de actividad económica es aún equivalente a cuatro años.

El viernes próximo se conocerá la estimación oportuna del PIB de México, publicada por el INEGI, para el tercer trimestre de 2021.

No hay duda de que la economía mexicana registró un crecimiento cercano a cero o incluso una contracción moderada respecto al segundo trimestre del año.

El periodo julio-septiembre será el trimestre de más bajo o nulo crecimiento desde la recuperación económica iniciada justo un año antes.

El estancamiento de los últimos meses no obsta para que en todo 2021 se registre un crecimiento del orden del 6.0 por ciento, que responderá, en buena parte, a un efecto rebote ante la severa contracción del año pasado.

Pero eso no hay que interpretarlo como un ‘gran logro’ ni debe ser motivo de triunfalismo, pues el crecimiento aún no alcanza para recuperar lo perdido.

Aun con un crecimiento de 6 por ciento en este año, el PIB se ubicaría 3 por ciento por debajo de su nivel de 2019.

Ese debe ser el reto en 2022, recuperar los niveles de actividad previos a la pandemia.

Siempre es mejor no caer en triunfalismos para evitar decepciones.

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