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La (mala) ‘costumbre’ de vivir con miedo

¿Cuál es el impacto de la delincuencia en los bolsillos de los mexicanos?

Cuando se analiza la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2021 del INEGI, lo que más llama la atención es el nivel de impunidad que sigue imperando en el país.

La Envipe, como se le llama a la encuesta anual, deja muy claro de qué tamaño es el problema, pues nueve de cada 10 delitos que se cometen en México no son denunciados o no son investigados.

De acuerdo con el amplio documento publicado esta semana, “la cifra negra, es decir, el nivel de delitos no denunciados o denunciados que no derivaron en carpeta de investigación, fue de 93.3 por ciento a nivel nacional durante 2020″, superior a la de 92.4 por ciento en 2019 y la más alta desde 2016.

La Envipe estima que, en 2020, se denunció el 10.1 por ciento de todos los delitos, para los cuales el ministerio público inició una carpeta de investigación en 66.9 por ciento de los casos.

Dicho de otra manera, en uno de cada tres delitos denunciados la autoridad no abrió una carpeta de investigación.

“…los principales motivos que llevan a la población víctima de un delito a no denunciar son circunstancias atribuibles a la autoridad, tales como considerar la denuncia como ‘pérdida de tiempo’ con 33.9 por ciento y la ‘desconfianza en la autoridad’ con 14.2 por ciento”, indica la Envipe.

Otro de los datos que se destacan en la encuesta es que los delitos cometidos durante 2020 costaron casi 278 mil millones de pesos, lo que representa el 1.85 por ciento del PIB nacional.

Aunque el costo total a causa de la inseguridad y el delito en los hogares es menor respecto de años previos, su peso relativo en la economía mexicana es cada vez mayor.

Del costo total, que equivale a 7 mil 155 pesos por cada víctima, 64.3 por ciento se perdió a consecuencia directa de los delitos; 33.3 por ciento se gastó en medidas de protección en los hogares, y 2.4 por ciento se destinó a reparar los daños a la salud de las víctimas.

Entre los delitos que más afectan a los mexicanos están el robo o asalto en la calle o el transporte público, el fraude y la extorsión, así como los delitos sexuales en el caso de las mujeres, pero el que más pérdidas genera es el robo total de vehículo.

En 2020 las víctimas de robo total de vehículo tuvieron una pérdida equivalente, en promedio, al 15 por ciento de los ingresos anuales de un hogar de México. Esto, sobre la base del ingreso corriente reportado por la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2020 del INEGI.

El hecho es que todos los mexicanos víctimas de un delito –21.2 millones en 2020– terminan apoquinando cada año miles de pesos de su bolsillo para el ‘pozo sin fondo’ de la delincuencia.

Además, los altos niveles de delincuencia que México mantiene se reflejan en la percepción de inseguridad de la población.

De acuerdo con la Envipe, prácticamente seis de cada 10 personas adultas consideran la inseguridad como el problema más importante hoy en día, más que el desempleo y la salud, pese a la pandemia.

Además, 75.6 por ciento de la población adulta considera que vivir en su entidad federativa es inseguro a causa de la delincuencia.

El Estado de México es donde hay una mayor sensación de inseguridad, seguido de Morelos, Puebla y Ciudad de México, prácticamente el centro del país.

Mientras los ciudadanos se están acostumbrando a vivir con miedo, los delincuentes siguen gozando de impunidad.

La contradicción hace evidente que entre los retos y desafíos de México está, en primer lugar, fortalecer el Estado de derecho y las instituciones de seguridad para combatir la delincuencia.

No hay de otra.

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