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México se desploma en ¿competiti… qué?

México se ubicó en el lugar 55 del ranking mundial de competitividad 2021 de IMD Business School, un retroceso de dos escalones respecto a 2020 y su nivel más bajo desde 1997.

El ‘efecto rebote’ asociado a una muy baja base de comparación anual explica una buena parte del crecimiento de hasta 7 por ciento esperado para la economía mexicana en 2021.

Otra parte responde al ‘efecto arrastre’ ejercido por la fuerte recuperación de la economía estadounidense y, en menor medida, a la capacidad interna de México para crecer.

Esa es la principal razón –factores internos– por la que, en términos de competitividad para el crecimiento, México sigue rezagándose frente a otros países con economías de tamaño similar o incluso menor a la nuestra.

El jueves pasado, IMD Business School publicó sus rankings mundiales de competitividad 2021, donde esta vez analiza 64 economías, una más que en años pasados.

En el reporte anual de la prestigiada escuela de negocios suiza, México se ubicó en el lugar 55, con lo que retrocedió dos escalones respecto a su posición de un año antes y se ubicó en su nivel más bajo desde 1997.

De la región, el país mejor clasificado es Chile (44), seguido de México, Colombia (56), Brasil (57), Perú (58),  Argentina (63) y Venezuela (64), que sigue siendo el último del ranking.

En 2017 México se situó en el lugar 48, lo que quiere decir que en cuatro años perdió 7 posiciones en la escala de competitividad del IMD, que lidera Suiza, seguida de Suecia y Dinamarca.

El ranking analiza cuatro grandes pilares o áreas de competitividad: desempeño económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura.

En 2021, México se desplomó 11 lugares en desempeño económico, del 38 al 49; bajó 4 puestos en eficiencia gubernamental, que es ahora el área de mayor rezago, del 55 al 59; mejoró un peldaño en eficiencia de negocios, del 48 al 47, y descendió un escalón en infraestructura, del 57 al 58.

Al interior del pilar de eficiencia gubernamental, México se ubica en el sitio 62 en el factor de legislación para los negocios, al igual que en el de educación, que está dentro del área de infraestructura.

Estar en esos rubros a sólo dos escalones del último lugar de todo el ranking es una señal preocupante.

De acuerdo con la escuela de negocios, “implementar políticas económicas y sociales y de salud rápidas para una recuperación acelerada de los efectos de la pandemia de Covid-19” es uno de los principales retos que enfrenta México.

Además, es necesario “mejorar el entorno empresarial, reducir la incertidumbre y (tener un) mejor marco de justicia, seguridad y democracia” en el país.

México también debe “promover un mayor crecimiento del PIB (3 a 4 por ciento anual) impulsando el mercado interno a través de la innovación”, así como “mejorar su relación con economías relevantes en el mundo” y “promover reformas estructurales sobre educación y energías limpias”.

Sobre los resultados de México en el ranking de competitividad del IMD, el Instituto Mexicano para la Competitividad recomendó abrir mercados a la competencia, tener una política fiscal eficiente, recuperar los empleos perdidos por la pandemia, reformar la gobernanza corporativa de Pemex y CFE, y promover la inversión privada en energía.

“México necesita incrementar su capacidad para atraer y retener talento e inversión”, destacó el Imco.

Pero también es necesario frenar los embates al ámbito institucional y tomar las acciones necesarias para generar confianza y certidumbre en el país.

El problema es que en las políticas del ‘gobierno de la transformación’ no hay lugar para la flexibilización de los mercados, el respeto al Estado de derecho ni el aumento de la competitividad, que claramente no es prioridad pese a ser un factor clave para el crecimiento de mediano y largo plazos.

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