No cabe duda que los derechos humanos se pueden considerar como uno de los más importantes logros culturales, políticos y jurídicos del siglo XX. Muchos autores ven en ellos la aplicación más contundente de la moral natural, en sus aspectos más permanentes y justos. Es importante resaltar esta inspiración con la que diversos autores definen los derechos humanos.
Antonio Fernández-Galeano de la Universidad Complutense de Madrid, señala que: “Se entiende por derechos naturales, aquellos derechos de los que es titular el hombre, no por graciosa concesión de las normas positivas, sino con anterioridad e independencia de ellas, por el mero hecho de ser hombre, de participar de la naturaleza humana”. Así mismo, Ángel Sánchez de la Torre subraya: “los derechos humanos son facultades jurídicamente lícitas, cuyo ámbito ha de ser respetado con estricta obligatoriedad por los poderes socialmente organizados… e indican aquel mínimo indispensable de libertades sin las cuales no podríamos atribuir una específica dignidad social a nadie”. También, el distinguido jurista José Castán Tobeñas enfatiza que estos derechos “deben ser reconocidos y respetados por todo poder o autoridad y toda norma jurídica positiva”.
Lo anterior, lo establece la Declaración de la Organización de las Naciones Unidas, que no los inventa ni los crea, sino los descubre en los valores fundamentales de la persona, entre los que destaca ante todo su dignidad, prerrogativa esencial del ser humano. En segundo lugar, resplandece el valor de la libertad que de modo inequívoco deriva de la dignidad. Además, es oportuno destacar la sociabilidad de la persona, ya que las características citadas tienen sentido solamente en un contexto social. Por consiguiente, los derechos humanos tienen una doble función: por un lado, inspiradora, pero por otro, correctora frente al derecho positivo. Entre las principales características de los derechos humanos están:
1. Inviolabilidad. El estado no puede tomar una actitud neutral o insensible frente a los ataques de que sean objeto.
2. Imprescriptibilidad. No se pierden con el paso del tiempo como con algunos derechos adquiridos.
3. Inalienabilidad. No pueden ser transferidos a otros.
4. Irrenunciabilidad. No se puede declinar de ellos, a no ser por incumplimiento en la conciencia de un deber moral superior.
5. Por su universalidad todos los ciudadanos gozan de estos derechos.
Lo anterior, lo pondera bellamente Marco Tulio Cicerón cuando alude a la legítima defensa en la Pro Milone: “Esta ley no la debemos ni a la educación, ni a la tradición, ni al estudio, sino que la tomamos, la bebemos, la arrancamos de la misma naturaleza humana”.
La visión de los derechos humanos ya aparece en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos (párrafo segundo), en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (Revolución francesa, art. 1) y, sobre todo, en la Declaración de las Naciones Unidas de 1948. Esta declaración explica “en los considerandos” que la libertad, la justicia y la paz brotan de la dignidad intrínseca de la persona humana. También se señala que no debe desconocerse o despreciarse por los gobiernos, ya que son un supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión. Finalmente, conviene señalar algunos artículos que tienen especial importancia en nuestro país y en América Latina:
Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y a la seguridad de su persona.
Artículo 12. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias…
Artículo 17.1 Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
Artículo 19. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión… no ser molestado a causa de sus opiniones…
Artículo 26.2 La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales…
Artículo 26.3 Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
Los centros de derechos humanos no deberían ser espiados, ni molestados por estas actividades. Recientemente el Centro Pro, ha sido defendido contra estos ataques, por más de 400 ONGs que han apoyado su labor.