Victor Manuel Perez Valera

¿Es conveniente hacer una nueva reforma educativa?

La semana pasada se publicó en varios periódicos una página titulada En defensa de la educación, escrito que rechaza el proyecto de reforma de la educación en México.

Un paradójico proverbio italiano dice: “Es necesario que todo cambie, para que todo quede igual” … o peor. Este dicho de sabiduría popular enseña que los cambios para que sean benéficos deben hacerse con mucho cuidado y dedicación.

A este propósito, la semana pasada se publicó en varios periódicos una página titulada En defensa de la educación, firmada por 282 personas y por Gilberto Guevara Niebla, experto en educación de la Universidad de Guadalajara y responsable de la publicación, este escrito rechaza el proyecto de reforma de la educación en México. En un amplio párrafo se hacen varios cuestionamientos que este documento no considera y en el penúltimo apartado, se enuncian principios constitucionales básicos y otras características fundamentales de la educación que se atropellan.

Probablemente esta propuesta educativa está inspirada en Paul Goodman, escritor vinculado a la antropología anarquista de influencia marxista. Este autor consideraba a la educación como una institución que fomentaba las desigualdades sociales. Según Goodman, los exámenes y las calificaciones legitiman la desigualdad social. Goodman más que pedagogo fue poeta, dramaturgo, novelista y sociólogo: él sostenía que el hombre se realiza en una sociedad comunitaria y autogestionaria.

Para evaluar correctamente este proyecto de reforma convendría conocer los estudios realizados por el jesuita Pablo Latapí en el Centro de Estudios Educativos creado por él. De este centro brotaron notables investigadores como la Dra. Silvia Schmelkes y Carlos Muñoz Izquierdo.

Además, como la historia es “la maestra de la vida” convendría conocer la obra de Ernesto Meneses Morales, ex rector de la Universidad Iberoamericana: Las tendencias educativas oficiales en México (cuatro volúmenes). La obra del Dr. Meneses fue premiada por la OEA. Vale la pena, aunque sea brevemente, hacer un esbozo de los tres más notables funcionarios de la educación en México: Justo Sierra, José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet.

Justo Sierra Méndez (1848-1912) fue un eximio maestro en historia que se puede incorporar a los grandes maestros de América Latina: Domingo Sarmiento, Montalvo y Martí. Durante cuarenta años, Justo Sierra ejerció una gran labor educativa desde diversos frentes: la Tribuna parlamentaria, la Suprema Corte y la Secretaría de Justicia e Instrucción Pública. Fue crítico de la dictadura de Porfirio Díaz, pero colaboró en su programa educativo. Sierra decía: “sin la escuela… el progreso material y económico del país sería un desastre”. Además, inspiró y apoyo a Rébsamen en el desarrollo de la Normal.

Don José Vasconcelos es considerado uno de los más importantes impulsores de la educación en nuestro país. Daba gran importancia al método pragmático y empírico. En contraposición al método de Dewey, sugería el uso de la mayéutica socrática. El contenido de los cursos era muy amplio y se dividía en física, ética y estética. Impulsó la educación de las niñas y se creó un libro de lectura especial elaborado por la premio nobel de literatura Gabriela Mistral. Apreciaba la educación de las escuelas católicas y a este propósito escribió: “Lo menos que se puede decir del sistema educativo de los misioneros es que constituyó un esfuerzo cabal. No vinieron a enseñar a leer y a escribir, ni vinieron a propagar un idioma, ni solamente una fe religiosa. La acción de estos maestros en el arte de educar abarcó todo lo ya mencionado y, todavía más, fue una acción social cuya trascendencia perdura.” Y en otro sitio afirmaba: “no se nos escapaba que en ningún caso podríamos realizar labor tan eficaz como la de los misioneros españoles porque para ello nos faltaba el personal adecuado. Por competentes que sean los maestros normalistas modernos…” Realizó muchas obras: creó bibliotecas y editó los clásicos de la literatura universal a un precio muy económico.

Jaime Torres Bodet colaboró en la creación de las bibliotecas de Vasconcelos y fue director de la UNESCO. Con gran competencia, encabezó la Secretaría de Educación durante tres años bajo el gobierno de Ávila Camacho y posteriormente en el mandato de López Mateos.

Los límites de este ensayo nos impiden hacer una evaluación del enfoque de la Educación Socialista impulsada por Lázaro Cárdenas. Sin duda se realizaron grandes logros en la alfabetización, pero la evaluación final no fue tan encomiable. (cfr. E. Meneses, Tendencias oficiales en México, 1934-1964).

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