Victor Manuel Perez Valera

Poetas sociales

Hay que enfrentar los discursos populistas y promover una economía que fomente la actividad empresarial, comenta Víctor Manuel Pérez Valera.

El papa Francisco envío un video-mensaje a los movimientos populares. En él toma distancia de los populismos que están oprimiendo a varios países del mundo. Aludiendo a la raíz griega, Francisco designa a este movimiento como poetas sociales, ya que poesis significa hacer algo, actuar, crear. Los movimientos populares crean esperanza, basados en la dignidad de la persona humana, la familia, la sociedad y el cuidado del bien común.

Es de alabarse la entrega con la que luchan estos movimientos para superar el sometimiento silencioso presente todavía en muchos grupos sociales. No estamos condenados a repetir ni a fabricar un futuro cimentado en la exclusión y la desigualdad, ni aceptar el descarte o la indiferencia ante un sistema de explotación que podría parecer insuperable.

El mensaje de Francisco es una respuesta a una comunicación que en busca de diálogo, estas comunidades enviaron al Papa para manifestarle la angustia y tribulación que brotaron de los cambios recientes y que interpelan a todos los pueblos. En efecto, desde el anterior encuentro hace seis años han acontecido muchos cambios que nos impulsan hacia adelante, nos impiden retroceder y nos invitan a buscar nuevas rutas. La pandemia y el encierro golpearon de modo desigual a las naciones y a diversos grupos sociales, se hizo más visible el problema de la migración, el desempleo y de los empleos informales…

El aislamiento incrementó el estrés y la ansiedad ante un futuro oscuro en el que las relaciones de amistad se degradaron y disminuyeron los encuentros de las escuelas, los eventos deportivos y las celebraciones religiosas. La amistad que es fecunda, quedó ensombrecida y elementos básicos de supervivencia flagelaron muchos pueblos: más de 20 millones de personas padecen hambre (Haití, el Congo, Siria, Senegal, Yemen). Probablemente, según recientes estudios de Oxfam, el número de muertos por hambre superó a los del Covid. Ante el pueblo hambriento, Jesús de Nazaret dijo a sus discípulos: “denles de comer”. Si nosotros damos algo se podría reproducir el milagro.

Es lamentable también la muerte de muchos médicos y de personal sanitario, “mártires de la solidaridad”. Ante estos dramáticos cambios no es fácil encontrar soluciones, pero se vale soñar juntos, luchar por la vida en un sistema de muerte. El conocimiento de Dios se revela en el servicio de la humanidad sufriente. Las bienaventuranzas, la felicidad, se extiende a cada espacio donde la vida se ve amenazada. Ciertamente no bastan los cambios personales, hay que luchar por realizar cambios socio-económicos. Se vale soñar y pedirles a los grandes laboratorios que liberen las patentes, a grupos financieros y organismos internacionales de crédito que condonen deudas, a grandes corporaciones mineras, petroleras, forestales e inmobiliarias que dejen de destruir bosques y contaminar los ríos. A los gigantes de la tecnología que no fomenten la división, el odio, las noticias falsas y la manipulación política. A los medios de comunicación que eviten la información enfermiza, lo escandaloso y lo sucio. En pocas palabras realizar el sueño de la fraternidad.

Todo lo anterior supone enfrentar los discursos populistas e intolerantes: “los planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, solo deberían pensarse como respuestas pasajeras” (Fratelli tutti 161). Todavía más explícita es la cita de Laudato si’: “ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias”. Es más importante generar empleos, promover una economía que favorezca nuevas fuentes productivas y fomente la creatividad empresarial. Urge promover la participación y la subsidiariedad, a fin de limitar cualquier esquema autoritario, cualquier colectivismo forzado, cualquier gobierno-céntrico, que conduce al “el Estado soy yo”. Asimismo, el bien común no debe ser excusa para aplastar la iniciativa privada, ni las diversas asociaciones que hagan posible un efectivo progreso social.

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