Victor Manuel Perez Valera

Incongruencias de la Suprema Corte sobre la interrupción del embarazo

Si un Estado laico pudiera legislar independientemente de la ética fundamental, se podría decretar que el robo, el asesinato y la evasión fiscal no son delitos.

Circula en las redes sociales un relato de ética-ficción muy ilustrativo: Dos gemelos dialogan en el vientre de su madre. Uno de ellos le dice al otro: Yo quiero nacer como perrito. El otro le replica: ¡Cómo!, ¿por qué? La respuesta es contundente: maltratar un perrito es delito, matar un feto humano es un derecho.

A este respecto, el comentario del ministro de la Suprema de la Corte es lamentable: se concede el derecho a la interrupción del embarazo, pero se dice que se respeta el derecho a la vida. ¿Nos cree tan escasos de inteligencia? Comentarios semejantes han hecho otros ministros: la interrupción del embarazo está de acuerdo con el Estado laico de México. Eminentes juristas del Derecho como Robert Alexy en su libro El concepto y la validez del Derecho afirma de modo decisivo: “el umbral a partir del cual las normas pierden su carácter jurídico está fijado por las exigencias morales mínimas. Por ejemplo, el derecho humano elemental a la vida y a la integridad física”. Si un Estado laico pudiera legislar independientemente de la ética fundamental, se podría decretar que el robo, el asesinato y la evasión fiscal no son delitos. No se debe legislar guiados por el capricho de los legisladores. Desde la antigüedad, Marco Tulio Cicerón en su Deontología jurídica (De officiis) establece: “debemos comportarnos sin contravenir las leyes universales de la naturaleza humana”.

El famoso biólogo francés Jean Rostand, por cierto no creyente escribió: “casi me atrevería a medir el grado de civilización de una sociedad por la cantidad de esfuerzo y vigilancia que se impone a sí misma impulsada por el solo respeto a la vida”.

Conviene denunciar tres grandes falsedades en torno al aborto: 1) El embrión o feto son parte del cuerpo de la madre. Eso es totalmente falso, el nuevo ser es una realidad biológicamente distinta, de modo autónomo dirige su propio proceso de desarrollo sistematizando sus propias enzimas y proteínas, que son distintas de las maternas. 2) La vida humana no comienza desde la fecundación. Eminentes científicos franceses como Jean Rostand, biólogo, Alfred Kastler y François Jacob, los dos últimos premios Nobel, reconocen que la vida humana comienza desde la concepción. 3) El aborto es un gran logro de la liberación femenina. Maurice Thorez, por más de treinta años secretario general del Partido Comunista Francés, declaró: el camino de la liberación de la mujer pasa por las reformas sociales, por la revolución social, pero no por las clínicas del aborto. También Simone de Beauvoir, aunque abortista, sostiene que hay algo mejor que la permisión y la represión: la prevención, “hacer que el aborto sea inútil”.

La Suprema Corte debería conocer la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, adoptada por aclamación en la 33a. sesión de la Conferencia General de la Unesco el 19 de octubre de 2005, sobre Criterios Éticos y Jurídicos en torno a los Derechos Humanos. Ninguna disposición de esta declaración podrá interpretarse como si confiriera a un Estado derecho a mandar actos que vayan contra los derechos humanos. El artículo octavo señala: “al aplicar o fomentar el conocimiento científico, la práctica médica y las tecnologías conexas, se debería respetar la integridad de las personas”. Por lo demás, en muchos códigos civiles, incluido el de México (art. 22 c.c.), el nasciturus es sujeto de derecho, se establece el derecho a heredar desde el comienzo de la concepción. Además, en el preámbulo de los Derechos del Niño se declara: “El niño necesita de protección especial, sobre todo una protección jurídica, tanto antes como después del nacimiento”.

Teresa de Calcuta en su discurso al recibir el Premio Nobel de la Paz, declaró: “el gran destructor de la paz hoy es el crimen del niño inocente no nacido. Si una madre puede asesinar a su propio hijo en su seno, ¿qué impedirá que nos matemos unos a otros? ...Estamos combatiendo el aborto con la adopción. Hemos salvado la vida de miles de niños, y han encontrado un hogar donde son apreciados, queridos y protegidos. Hemos traído alegría a miles de hogares”.

El aborto no es inocuo, genera serios conflictos en la mujer. En Kamakura, la antigua capital de Japón, país laico, no cristiano, existe una colina a la que van a llorar su aborto cientos de mujeres japonesas. A los lados del camino se pueden observar incontables muñequitos de plástico, en cuya espalda las mujeres escriben mensajes tristes y desgarradores.

Junto con la adopción, el gobierno debería implementar varios medios de prevención del aborto: educación sexual, enseñanza de la ética filosófica, ayuda psicológica, acompañamiento, ayuda económica, etcétera. Indira Gandhi sufrió una derrota electoral estrepitosa en 1977, ya que junto con su hijo había querido imponer en la India medidas contra la vida. A este propósito, en un tema tan importante, el presidente de la República, del que depende la Secretaría de Salud, no debería como Pilatos, lavarse las manos.

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