Lo Básico

¿La vida pública no iba a ser más pública?

En Yucatán se identificó que cerca de 60 por ciento de alrededor de 12 mil pescadores que se benefician de esta actividad no cuentan con un permiso.

En este mismo espacio cuestionamos si quedaría tiempo para transformar al sector pesquero, ya que a la luz pública han pasado dos años sin que sean visibles los avances por el anhelo conjunto de industria, pescadores, investigadores y sociedad, por un sector pesquero ordenado, combatiendo el furtivismo y aplicando mecanismos y estrategias para permitir la recuperación de biomasas, pero al mismo tiempo garantizando ingresos.

Esos dos años transcurridos coinciden con los dos años que ocupó el cargo el comisionado nacional y que hoy sustituye la curul de una senaduría.

La cabeza de sector, la Sader, nos respondió que sí ha habido avances en dos años y que están apunto de hacerse públicos.

En una ficha informativa muy puntual se hace mención a los avances en investigaciones, en acuacultura e incluso en la próxima publicación de la actualización a la Carta Nacional Pesquera 2020.

Se hace referencia a las pesquerías importantes de Yucatán como el mero, pepino de mar, langosta y al logro de organización y reconocimiento del primer refugio pesquero en Celestún.

¿Por qué entonces todos esos avances no se han hecho públicos con anticipación?

La vida pública iba a ser más pública y en el sector pesquero hay una necesidad de información, de sentir certeza que el anhelo del ordenamiento, del freno al furtivismo, de estrategias para contrarrestar las bajas capturas de mero, son reales y que habrá una verdadera legalidad.

Veamos los avances

En principio, se perfila que hay coordinación entre la cabeza de sector, que es la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), con la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), para la parte operativa, reglamentaria y de política pesquera, así como con el Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura (Inapesca), para la parte científica y técnica, para que en conjunto puedan impulsar el desarrollo de las pesquerías comerciales de manera sustentable en beneficio del sector.

Con la alineación de las tres instituciones es que hacen frente a los grandes problemas del sector como es el furtivismo, que califican como un problema grave y añejo, pero que trabajan en el combate.

Los permisos en Yucatán

Dimensionan que uno de los eslabones para el combate al furtivismo es el ordenamiento, es decir que haya realmente los permisos de pesca y no exista la venta ilegal de los mismos.

En Yucatán se revisaron de forma minuciosa y exhaustiva solicitudes de permisos y se identificó que cerca de 60 por ciento de alrededor de 12 mil pescadores que se benefician de la actividad pesquera no contaba con un permiso legal de pesca.

Esto significa que seis de cada 10 pescadores no cuentan o contaban con permisos.

Una vez que identificaron la dimensión del desorden echan a andar la propuesta para solucionar la falta de permisos para pescadores activos y reales, con larga trayectoria en la actividad.

Fue en 2019 que funcionarios de Conapesca Mazatlán estuvieron en Yucatán haciendo revisión de permisos y surgieron a la luz irregularidades, como que uno solo contaba con los permisos de muchos, dejándolos en el aire.

Aún no se sabe cuántos permisos se han otorgado y en qué puertos, pero sí que se ha respaldado la iniciativa de reconocer a las Zonas de Refugio pesquero, como la de Celestún de 2019 y que ya cuenta con su Consejo Consultivo.

Tampoco sabemos si ya recibieron la petición de nuevos puertos solicitando el respaldo para nuevas zonas de refugio pesquero.

Los ribereños, la clave

Reconocen que son los pescadores ribereños la clave para mejorar los problemas de gobernanza y de pesca ilegal, porque nueve de cada 10 embarcaciones son ribereños y de pesca artesanal.

“En la península de Yucatán la pesca artesanal alcanza más de 90 por ciento de la flota pesquera total, y al igual que en toda la zona costera de México, ésta forma parte fundamental del esfuerzo para mejorar los problemas de gobernanza, clave para disminuir la pesca ilegal. La tarea implica un profundo trabajo de reconstrucción donde los aspectos sociales, económicos y ambientales, son clave en la visión de la actual administración para garantizar un servicio público eficaz, incorrupto y transparente”.

Y otro avance que se hará público es que la Carta Nacional Pesquera, publicada por primera vez en 2000 y que se debe actualizar, como se ha hecho en 2004, 2006, 2010, 2012 y 2018, se publicará en breve con sus 44 fichas.

¿Estudios anuales?

En la ficha informativa aclara que los estudios de estatus de los principales recursos pesqueros y especies de importancia comercial como mero, pulpo, pepino de mar y langosta, son realizados rigurosamente cada año por el Inapesca y los resultados son compartidos regularmente con los propios usuarios por los Centros Regionales de Investigación Acuícola y Pesquera, a través de foros como los Consejos Estatales de Pesca y los Comités Consultivos.

Incluso hacen alusión a que en el caso del mero se cuenta con una red de investigadores de alto nivel en la península de Yucatán, aportando sus investigaciones para el fortalecimiento de esta pesquería con problemas complejos.

Sabemos que se enfilan a un programa de cuotas de captura, como parte de las estrategias.

Y al igual que la Carta Nacional Pesquera, los resultados del trabajo realizado por esta red de investigadores son integrados en un libro, que está por publicarse.

En acuacultura trabajan en mesas a nivel nacional para integrar conocimiento acuicola en róblalo, camarón, jaiba y pepino para hacer colaboraciones con China, de los resultados se elaborarán programas de maricultura.

El sí

Adelantaron que sí habrá tiempo para transformar la pesca y la acuicultura en México, y que ha habido avances que no han sido públicos y se verán en próximas semanas.

Coincidimos con que el interés por realmente transformar al sector pesquero no depende de un solo actor, como el gobierno, pero sí que son clave por ser quienes implementan las políticas públicas para cambiar un modelo que se enquistó y ha hecho mucho daño a la actividad.

Es necesario hacer más pública la vida pública en cada actividad, sin dejar de lado al sector pesquero, el cual nos da, no solamente en Cuaresma, las bondades nutritivas en pescados y mariscos.

COLUMNAS ANTERIORES

¿Queda tiempo para transformar al sector pesquero?
Milpa: roza, tumba y quema

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.