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Los muertos, enfermos y pobres de AMLO

Comparado con 2018, hay 3.8 millones de personas más en pobreza. ¿Culpa de la pandemia y la contracción económica que provocó? Sin duda.

Harry S. Truman tenía sobre su escritorio en la Casa Blanca un letrero que decía “The buck stops here!”. La frase derivaba de “passing the buck”, que traducida libremente significa “pasar la pelota (responsabilidad)”. El mensaje del presidente de Estados Unidos (1945-53) era que la responsabilidad final descansaba en su persona.

Si tuviera un letrero en su escritorio en Palacio Nacional, el de Andrés Manuel López Obrador sería un poco más largo “De lo bueno que ocurre en el país, soy responsable y reclamo el reconocimiento; de lo malo, es culpa de las circunstancias del presente o de los presidentes del pasado y no acepto responsabilidad alguna”.

AMLO fue un gran opositor porque su fuerte era la simplificación y el ataque. Mucho (casi todo) de lo malo que ocurría en el país era culpa de los malvados neoliberales, sus políticas nefastas contra el pueblo y sus corruptelas. Sus diagnósticos eran simplistas, pero entendibles y atrayentes para aquellos que escuchaban el discurso placero. A ello agregaba una solución igualmente simple y también equivocada. Generalmente su respuesta a los problemas nacionales era su propia persona: él, era un rayo de esperanza, el hombre impoluto que al calzarse la banda presidencial haría desaparecer de golpe corrupción y crimen. Y entonces el país florecería como no se había visto por décadas, porque sin corrupción abundaría el dinero público para reducir la pobreza que sufrían millones. Sonaba como magia, pero en realidad eran ilusiones vendidas por un mesiánico.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) acaba de publicar su estimación sobre la pobreza en México en 2020, con la información levantada por el Inegi. Comparado con 2018, hay 3.8 millones de personas más en pobreza, con el porcentaje con respecto al total de la población pasando de 41.9 por ciento a 43.9 por ciento.

¿Culpa de la pandemia y la contracción económica que provocó? Sin duda, y también de la ausencia de una política fiscal contracíclica que hubiese salvado empleos, y por ende a familias de caer en pobreza o miseria. López Obrador no se cansó de presumir que así lo había decidido, porque no quería rescatar empresas o empresarios. Si quiere argumentar que el déficit público y el endeudamiento se mantuvieron bajos en la pandemia (y así lo hace sin parar) también le corresponden las consecuencias que destrozaron a tantas familias por su conservadurismo fiscal.

Más grave aún fue la decisión de demoler el Seguro Popular desde el inicio de 2020 para sustituirlo por el Insabi. Prometió, en una de sus fantasías más extremas, que México contaría con un sistema de salud como Dinamarca o Canadá. Prometer no empobrece, pero ejecutar malas políticas puede incluso matar. El Coneval también presentó ayer un retroceso sin precedentes en materia de salud pública, estimando que en 2020 hubo 15.6 millones de personas más que en 2018 que carecieron de servicios de salud, pasando de 20.1 millones a 35.7 millones. López Obrador descobijó a la población justo en el peor momento, en el primer año de la pandemia, mientras fantaseaba que la Ciudad de México se parecería a Copenhague.

Esa Historia (con mayúscula) con la que se obsesiona lo juzgará finalmente, porque ante las cifras de su propio gobierno y durante un periodo que corresponde por entero a sus decisiones, no tiene más defensa que su cinismo, hueca palabrería y consultas piteras. Son los muertos, enfermos y pobres de AMLO.

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