Samuel Aguilar Solis

El mandato

La marcha del domingo 13 de noviembre es un mensaje claro que la sociedad le está mandando al presidente, a su partido y a sus aliados, pero también a la oposición.

La marcha del pasado domingo 13 de noviembre debe de ser leída como un momento de parteaguas histórico que la sociedad civil está enviando tanto al presidente, a su partido-movimiento, a sus aliados, pero también a los partidos de la oposición: NO se cambia la Constitución en lo referente a las instituciones y reglas electorales del juego democrático en nuestro país.

También hay que señalar que la marcha fue muy significativa en comparación con otras de otro tipo de organizaciones, partidos o causas, en el sentido del orden y respeto a los monumentos históricos, pero también de inmuebles públicos y privados, sin ningún tipo de violencia, ni ataques en cuanto a las consignas gritadas por los ciudadanos, sino a favor de mantener las instituciones que organizan y validan las elecciones, particularmente el INE, y de mantener las reglas constitucionales que nos han dado confianza a los electores por el trabajo de estas instituciones, para garantizar las reglas democráticas y tener plena confianza en sus resultados, respecto de saber según la voluntad popular quién ganó y quién perdió.

La gigantesca expresión ciudadana en las calles de la capital del país y 54 de las principales ciudades de México fue una bocanada de oxígeno a la endeble oposición partidista, pero entiéndase bien, con el MANDATO de ser firme en el rechazo a la propuesta presidencial de reforma electoral anticonstitucional y la principal dedicatoria fue y es para el PRI.

También hay que leer la marcha como una manifestación de la fuerza de la clase media, la que sin duda ha sido la que con sus votos ha definido el triunfo de las alternancias en los procesos de cambio político que ha vivido el país en este siglo, incluyendo por supuesto, la que una parte de ella le dio al actual presidente en el año 2018, pero la que también ya el año pasado envió un mensaje de malestar por los resultados y maneras del estilo de “gobernar” de López, tanto en los resultados electorales de la Cámara de Diputados como en las alcaldías de la Ciudad de México.

Algo muy singular es que la marcha del 13 de noviembre fue también el triunfo del eje narrativo por la defensa de una institución: el INE, algo que nunca se había visto en nuestro país, que la gente saliera por millones en todo el territorio nacional y algunas manifestaciones, incluso en el extranjero, realizadas por mexicanos, para defender la existencia de una institución, en un país donde en este gobierno la sociedad en sus diferentes sectores se ha visto dañada por la desaparición de dependencias gubernamentales o de programas que han lastimado a vastos sectores sociales desde el inicio de este “gobierno”.

El mandato de la marcha ciudadana es para que la oposición partidaria sienta el respaldo social para que no permitan un atropello a nuestra frágil democracia, pero para que con la razón y la Constitución se defienda la sociedad plural en su expresión de representación en los ayuntamientos, los congresos locales y el Congreso federal, a los populistas les molesta la pluralidad de la sociedad y quieren reducirla a una polarización de solo dos actores, y esa posición maniquea es la que también tenemos que derrotar en esta lucha. La manifestación anunciada para el próximo domingo solo es la de un líder de un movimiento faccioso que nunca ha tenido ni tiene la voluntad, menos los tamaños de ser un JEFE DE ESTADO, que represente a TODOS los mexicanos, será solo eso, !ah!, con recursos públicos y violentando la ley como ha sido históricamente su costumbre.

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