Samuel Aguilar Solis

La pantomima del revocatorio

No debemos de ser partícipes de la pantomima de la consulta y alimentar la estrategia de propaganda que López Obrador quiere para crear humo que tape su fracasado gobierno.

El presidente lleva a cuestas el gran fracaso de su ‘gobierno’ y se empeña en montar una pantomima con el revocatorio, para ver si el pueblo mexicano deja de ver que la ausencia de una verdadera política económica y sobre todo una política de confianza para la inversión tienen sumida la economía en una crisis que, aunado a las condiciones externas ahora por la guerra, se habrán de agudizar sin que López Obrador haga absolutamente nada para ver que la realidad ha cambiado y ‘su gobierno’ debería de adecuarse al nuevo contexto. Este fracaso económico lleva de la mano una mayor pobreza y desigualdad que ya el INE y Coneval de sobra han dejado documentado.

La violencia generalizada y la inseguridad siguen dejando una cantidad de muerte y dolor que los homicidios dolosos alcanzan oficialmente casi los 120 mil en lo que va del sexenio, demostrando cada vez con mayor crudeza el fracaso también en esta materia y la ausencia de una política de seguridad, porque sus ‘abrazos y no balazos’ NO es una estrategia sino un ejemplo más de la ineptitud y quien sabe si hasta complicidad con el crimen organizado de dejar hacer, dejar pasar sus acciones.

Con una pandemia que ha dejado muerte, dolor, una economía semiparalizada, mayor pobreza, secuelas en la salud de las personas que se han infectado por el coronavirus y con unas cifras oficiales que aún y sin credibilidad hablan de más de 320 mil muertes y contando, y que después de dos años ‘el gobierno’ pezobradorista ha mostrado primero una irresponsabilidad absoluta: “abrácense, no pasa nada”, “la pandemia nos cayó como anillo al dedo”, no usando cubrebocas y tantas expresiones más que frente a las familias que ha perdido un ser querido, o los pequeños negocios que han cerrado, o las personas que han perdido su trabajo, no resulta de ninguna empatía ya que no hubo apoyos para salvar empleos o ayudar a los que lo perdieron.

Un gobierno responsable debería de abocarse con profesionalismo, eficiencia y una gran responsabilidad a buscar por todos los medios a atender los problemas que le aquejan a la gente, pero este ‘gobierno’ de López, al contrario, con sus acciones los agudiza más y con su demagogia mantiene a la sociedad cada vez más polarizada con el solo objeto de mantenerse en el poder y los benéficos que de él obtiene, y monta cada vez pantomimas más caras para tratar de desviar la atención de la sociedad sobre su gran fracaso como presidente.

A fines del año 2019 en México el Congreso federal aprobó la reforma constitucional de revocación de mandato para presidente de la República. La revocación de mandato tiene sus antecedentes en la Roma antigua cuando Marco Octavio fue revocado por vetar las reformas agrarias de Tiberio Graco y posteriormente apareció nuevamente el debate sobre esto en la Convención de Filadelfia y en la Revolución francesa. En el caso norteamericano se resolvió dejando a los estados esta facultad ya que el marco constitucional federal estaba diseñado ya en controles y contrapesos para el presidente, que se creyó ya inadecuado incluir esto en el texto federal, mientras en el caso francés sí se incluyó en la nueva constitución de 1793.

Realmente son muy pocos los países que han establecido este mecanismo de participación directa para revocación en los sistemas presidenciales y cuando lo han hecho es más con fines de propaganda política enfocada a la búsqueda de permanecer en el poder que de revocación. Han sido los casos de Venezuela, Bolivia Colombia, Argentina Ecuador, vaya hasta Cuba lo tiene. En el caso de Europa con sistemas parlamentarios es la moción de censura la que permitiría de forma constitucional y de manera indirecta a los ciudadanos la remoción de los ejecutivos.

En México, desde 2020, López Obrador insistió que se reglamentara la reforma del 35 constitucional y que la consulta se diera en las elecciones intermedias de 2021, desde entonces el objetivo ha sido de parte de López ir en la boleta para ayudar a su partido Morena y sus aliados, situación que no logró y que ahora mantiene como prioridad de sus diatribas mañaneras, seguro por sus horas bajas piensa que le puede dar una legitimidad para el resto de su sexenio. En la susodicha consulta, el INE gastará un dinero que bien podrá usarse para la recuperación económica. Ya vimos cómo en otra consulta inocua y bizarra apenas recientemente para “juzgar a los actores políticos del pasado” se gastaron 520 millones de pesos en medio de la peor crisis económica que hayamos vivido en la historia de nuestro país por la pandemia y todo por la tozudez de López Obrador.

En estas condiciones, ¿no sería mejor evaluar las fallas de los programas sociales y de política económica para dedicar ese presupuesto de la ‘consulta de revocación’ a apoyar a los más pobres y a los pequeños negocios que se han visto perjudicados con la pandemia por el cierre? ¿No es más correcto que López se dedique a tratar de gobernar (obvio mejor de lo que lo ha hecho) que a estar gastando el tiempo y dinero frente a los graves problemas que estamos viviendo? Porque ademas es muy difícil que se alcance la participación de 40 por ciento del padrón electoral para que sea vinculante y además si se busca el fortalecimiento de la democracia directa, si el resultado fuera negativo a López Obrador, sería una solución de democracia representativa porque quien quedaría de presidente interino sería el presidente de la Cámara de Diputados que nadie sabe ni quién es y alimentaría, eso sí aún más, la polarización política que tenemos. Por eso es que NO debemos de ser partícipes de la pantomima y alimentar la estrategia de propaganda que López quiere para crear una neblina a su fracasado ‘gobierno’. Ya basta de distracciones, presidente, dedíquese a trabajar que para eso fue contratado en 2018.

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