Samuel Aguilar Solis

El internacionalismo de López

Ahora que López Obrador decidió voltear a ver el ‘vecindario’ de AL y el Caribe, bien haríamos en estar atentos porque al final es el país y la política exterior mexicana la que está en juego.

El presidente ha dicho en los últimos días y en el marco de la mitad de su sexenio que los ‘compromisos’ que había hecho desde la llegada al poder ya los ha cumplido prácticamente, y ya encarrerado agregó que si se fuera en este momento del gobierno se sentirá ya satisfecho. Es quizá con estas palabras que debemos de entender las acciones de política exterior que ahora está realizando. Si es que verdaderamente piensa que en la política interna ya hizo lo que se había propuesto, ahora voltea los ojos, si no al mundo, cuando menos a la región o al continente para emprender un activismo que ahora comienza a desplegar en materia internacional.

No hay que olvidar que prácticamente en los primeros tres años no le ha preocupado lo que pasa en el mundo y salvo la visita a Trump, la defensa discursiva del régimen cubano y el operativo de Estado montado para rescatar y traer el expresidente de Bolivia, Evo Morales, pues no había tratado temas de carácter internacional, es más, daba la impresión que ni quería saber nada y que no le interesaba.

Pero de pronto ha cambiado esa actitud, ahora México es sede de las pláticas entre la oposición venezolana y el régimen tiránico de Maduro; el presidente de Cuba es invitado a la celebración de las fiestas del inicio de nuestra independencia y en su discurso López Obrador no solo defiende al régimen cubano, sino que pide al Presidente Biden que termine el ‘bloqueo’ en contra de ese país. México es sede este fin de semana de la reunión en su calidad de presidente pro tempore de la CELAC, que aunque desairada e insustancial en sus contenidos y resoluciones no deja de ser una reunión importante en la región y por cierto, también nos permitió saber en dónde fueron a parar muchas de las vacunas que eran para los mexicanos y quizá por ello la presencia de algunos de los pequeños países caribeños en agradecimiento; también hay que agregar las recientes declaraciones tanto del presidente como del encargado del despacho de la política exterior mexicana contra la OEA, que claramente el objetivo era sacar una resolución en contra de ese organismo que no pudieron consensuar y por ello mejor prefieren no tratar el tema en la CELAC, pero de la crisis que representa la ola de migrantes de muchos de los países ahí sentados en la reunión de CELAC y la violacion de sus derechos humanos por las autoridades migratorias de México, de eso cobarde y vergonzosamente todos prefiriendo callar.

Apenas en la víspera de la reunión de la CELAC, López Obrador participó también en una reunión internacional convocada por Biden sobre energías y cambio climático con una decepcionante participación porque en los hechos apoya las energías sucias con toda su prioridad de gasto a Pemex y los atentados legales a la inversión extranjera en materia de producción de energías limpias, pero fue parte de esa reunión internacional; otra cosa que llamó la atención en la reunión de la CELAC fue la invitación al presidente de China y no al de Estados Unidos de Norteamérica, no hay que olvidar nuestra dependencia económica por el Tratado de Libre Comercio con nuestro vecino del norte y con Canadá y esquizofrenicamente es López Obrador el que plantea una relación comercial de la región con estos países similar (sic) a la de la Unión Europea y no los invitan ni a un saludo, pero sí al de China que hay que reconocer tiene amplios intereses de inversión en Centroamérica y Sudamérica, pero ¿por qué no a los dirigentes políticos de América del Norte?

Por otro lado, México fue electo para ocupar un lugar no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU para el periodo 2021-2022, en donde por quinta ocasión tendrá la oportunidad de participar en las decisiones de más alto nivel de la ONU que se encarga de velar por la paz y seguridad internacional, y el presidente ya anunció que estará presente en este evento, con lo que será su segunda visita a Estados Unidos, pero ojo, no irá en una gira de Estado, sino solo a testificar este acontecimiento y no se sabe si habrá algunas actividades más, pero es y muy importante ese espacio para política internacional. ¿Piensa López Obrador que ya agotó su agenda interna y quiere apostar ahora a un protagonismo internacional?

La Constitución en el artículo 89 fracción X señala expresamente los principios con los que se debe de conducir la política exterior mexicana y con un peso extraordinario de la doctrina Estrada desde 1930, pero la narrativa discursiva de López Obrador de apoyo a gobiernos claramente autócratas y sus bravatas contra los Estados Unidos de Norteamérica, amén de las decisiones que eventualmente se vayan a tomar al seno del Consejo de Seguridad, no siempre van en el sentido constitucional. Ahora que ha decidido voltear a ver el ‘vecindario’ latinoamericano y del Caribe bien haríamos de estar atentos porque al final es el país, y toda una gran tradición de política exterior mexicana la que está en juego.

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