El Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas en la Dictadura Militar en Argentina, todavía ahora, varios años después de esa tragedia, siguen resultando de difícil credibilidad, todos los horrores padecidos por hombres, mujeres, jóvenes y familias durante la sangrienta Dictadura Militar, del Golpe de Estado del General Videla contra el gobierno de Isabelita, segunda mujer del general Perón, en el año de 1976, donde los Derechos Humanos nunca fueron respetados.
México seguirá luchando, en el ámbito de los Derechos Humanos, por el establecimiento de políticas públicas, porque no se ignora, ante los desmanes de militares, que el silencio no debe constituirse en una respuesta, ni el tiempo cerraría las heridas de estas tragedias, que involucran la tortura y la muerte de miles de ciudadanos civiles de un país.
Los ciudadanos del país donde está establecida una dictadura militar, situación que antes no habían sufrido, deberán aprender que los militares golpistas, nunca portan sus uniformes militares, porque no desean ser identificados y ser objeto de una reacción entendible de los ciudadanos esclavizados por ellos.
Lo más injusto es que nadie sabe dónde están ubicados, en un país, los lugares clandestinos de detención forzada, para comenzar a indagar la ubicación de los desaparecidos esclavizados por los militares.
En una dictadura militar no se debe intentar sacar fotos de los militares en acción… La vida peligra. Asimismo, en una dictadura militar, los derechos humanos no existen. Previo al momento del secuestro brutal y violento llevado a cabo por militares, algunas personas se suicidaban antes de entregarse a ellos. Otros llegaron vivos y sanos para caer en las manos brutales de los represores militares, pasando a integrar la categoría tétrica y fantasmal de los “desaparecidos”. Nunca se sabrá dónde quedaron sus restos.
En Argentina, solían “tirar” los cadáveres, aún de personas todavía con vida, en la parte honda del Río de la Plata o en el mar.
Durante la cruel dictadura militar en Argentina, los detenidos pasaron a integrar una categoría tétrica y fantasmal: “los desaparecidos”, quienes al ser arrebatados de sus hogares, con extrema violencia y crueldad por la fuerza militar, sin ninguna justificación legal, dejaron de tener presencia civil y humana.
Desde el momento del injusto, cruel y brutal secuestro, los detenidos perdían todos los derechos de comunicación con el exterior, con sus familias y con el mundo. Sabían que después de las torturas brutales, serían cruelmente asesinados.
Mientras, se sabían confinados y secuestrados, en lugares desconocidos, sin ser culpables de algo específico. Sin un abogado. Así, ignorantes de su destino y sometidos a suplicios infernales, aún a mujeres embarazadas y ancianos, desconocían su destino mediato o inmediato.
Los militares finalmente se fueron… Sin ningún castigo para ninguno de ellos… ¡Nunca se sabrá en Argentina, el destino final de 30,000 personas desaparecidas por ellos!
Esto debe tenerse en México, muy presente…