Salvador Garcia Linan

Otra joven sacrificada

En México estamos muy indignados y con mucha rabia por la triste noticia de que Debanhi Escobar fue salvajemente golpeada y asesinada.

En México estamos muy indignados y con mucha rabia por la triste noticia de que la chica Debanhi Escobar fue salvajemente golpeada y asesinada porque cometió, lo que en nuestro país es una terrible y una irresponsable afrenta: caminar sola, en plena madrugada, en una ciudad, como la Ciudad de Monterrey y tomar un taxi…

De nuevo escucharemos a los muchos ciudadanos mexicanos de siempre opinar: “¿Por qué se le habrá ocurrido a esa chica salir de noche de su casa si sabe bien que es muy peligroso en este país, más en la Ciudad de México, salir sola o solo en la madrugada y tomar un taxi?”

No recuerdo haber sentido miedo alguno al caminar con mi esposa en las madrugadas, en las ciudades de París, Nueva York, Dublín y Londres, etc. En la ciudad de México, por supuesto, no se me ocurriría caminar solo en la madrugada por mi barrio de La Conchita ni por el Centro de la Plaza de Coyoacán.

Aún hace pocos años, viajando con mi esposa en la madrugada, en los Metros de París, Londres o Nueva York, no nos extrañó ver a chicas jóvenes viajar solas, por ejemplo, en el Metro de Nueva York, de madrugada, en el Barro Chino. En la Ciudad de México nunca se nos ocurría hacerlo. Sería un suicidio. Un gusto incomprensible por buscar una muerte violenta y el robo de todo lo que llevas, si no deciden secuestrarte, violarte y asesinarte.

En la Ciudad de México, cruzarse por la noche solo o acompañado, caminando o en auto, con una patrulla de la Policía, con dos elementos al menos, es un riesgo y una experiencia indescriptible y temible. El abominable caso sufrido por la chica Debanhi en Monterrey, por desgracia, no suele ser la excepción en nuestro país. Suele ser muy frecuente.

No acierto a pensar cual habrá sido la reacción de AMLO al enterarse de esta dolorosa desgracia evitable. Seguramente habrá deseado, con gran intensidad, pero rezamos porque no se le llegue a ocurrir, “meter” al Ejército o a los Marinos a vigilar la Ciudad de México. Pasaría lo que sucedió en Buenos Aires, con los militares: Desaparición constante de ciudadanos argentinos por los militares, con todas sus pertenencias. Un amigo y su esposa psicóloga desaparecieron de esta manera. Nunca fueron encontrados… ¡Ni vivos ni muertos!

Ayer domingo, fue muy desagradable para mí, observar las fotografías de docenas de personas con flores, “acompañando” el corte de una palmera seca, en Reforma, como suelen secarse en México, en lugar de acompañar a la manifestación de dolor contra el crimen de la chica Debanhi. Cientos de mexicanos estaban más interesados en el corte de una palma ¡Hasta una corona de muertos llevaron! ¡”Cosas veredes, Sancho Panza, habría exclamado Don Quijote de la Mancha”!

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