Salvador Garcia Linan

Estamos contaminando

¿Sabías que la estufa de tu cocina, con los “pilotos” encendidos día y noche, al igual que tu calentador de agua, prendido las 24 horas del día, son una amenaza permanente para el clima?

¿Sabías que la estufa de tu cocina, con los “pilotos” encendidos día y noche, al igual que tu calentador de agua, utilizando gas, prendido las 24 horas del día, son una amenaza permanente para el clima y están dañando tu salud y la salud de los demás habitantes de la Tierra, cooperando al  polifacético daño climático?

Todos los aparatos de gas de nuestras casas, aún apagados, están calentando el clima sin estar funcionando, quemando gas, ya que están filtrando a la atmósfera y dañándola aun sin quemar gas para bañarte o para tomar café.

Con el gas natural que utilizamos en nuestras viviendas, cuando cocinamos o nos bañamos, aún sin “quemarlo”, afectamos el cambio climático que tanto parece preocuparnos. Igual sucede con nuestros automóviles al usar motores a gasolina o diesel.

Cuando “prendemos” la estufa para prepararnos un café o para preparar la comida, el gas natural que usamos como combustible está compuesto por la putrefacción de materiales naturales. Con el oxígeno se forma una materia explosiva, poco soluble en agua.

La evidencia y el peligro seguirán creciendo. No podremos evitarlo. Y menos desearíamos hacerlo, porque nos quedaríamos sin poder comer, porque no habría comida cocinada quemando gas para obtenerla. El hecho simple es: que por ello, estamos dañando, sin remedio, la calidad atmosférica de la Tierra, afectando cada vez más nuestra salud y la de nuestros hijos.

Un estudio hecho en EU, en la Universidad de Stanford y en el cual me baso, encontró que hasta el 1.3 por ciento del gas doméstico utilizado en  nuestras casas, quemándolo, puede estarse filtrando en la atmósfera sin quemarse, y por ello, todos nosotros, que nos sentimos que intentamos “cuidar el ambiente”, contribuimos, las 24 horas de cada día y de la noche, los 365 días del año, al creciente, irreversible y apenas temida descomposición climática, en una cantidad similar generada por millones de automóviles, incluido tus propios autos, movidos por la contaminante gasolina mal refinada, por refinerías mal mantenidas.

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