Salvador Garcia Linan

Cambio en tu vida

Si la actividad laboral que llevabas a cabo, previa a la pandemia, sientes que ya no le da sentido a tu vida, ¿qué crees que sea ahora lo que debes intentar cambiar?

La pandemia ha generado en muchas personas -me lo han expresado así-, el sentimiento y la percepción de “cuánto odian lo que hacían, lo que hacen, su profesión, con quién viven, su ocupación y el lugar donde viven”. Han llegado a creer y anhelar que “un cambio” les ayudaría a mejorar la “salud mental” que creen necesitar. (Mi esposa dice: “aunque sea arriesgado salir a tomar un café tres horas con mis amigas divorciadas y con graves problemas maritales, me ayuda a reforzar mi salud mental”). “So, she says”.

Posiblemente tengas una oportunidad de reinventar tu trabajo y tu vida. “¿Qué me haría feliz llevar a cabo?”. (No voy a tocar el tema de, “¿qué hacer porque odio vivir con la persona con la que vivo?”).

La primera pregunta que suelo hacer a mis asesorados es: “Si la actividad laboral que llevabas a cabo, previa a la pandemia, sientes que ya no le da sentido a tu vida, ¿qué crees que sea ahora lo que debes intentar cambiar? Ya no es inteligente decir: “Me voy a la Legión Extranjera, me caso con una chica rica o me meto a la corrupta política mexicana con Morena”.

Resulta bastante “conveniente”, que de cualquier forma y en cualquier situación, debemos de poder seguir existiendo, compartiendo nuestra vida con alguien más, aunque sea con una mascota. Un ejemplo personal: “En mi caso reconozco muy bien mi sentimiento de que ya no tengo ningún interés ni motivación alguna en seguir impartiendo cursos ni clases en universidades, públicas o privadas obsoletas y poco dispuestas al cambio, poco dispuestas a modernizarse. A innovar”. (Prefiero no dar sus nombres).

Las Universidades están creando desempleados, porque sus profesores no han evolucionado y siguen “enseñando” las mismas nociones que ya fueron rebasadas, más con la pandemia”.

¿Qué harías si viajaras en un barco que se está hundiendo, pero tienes un chaleco salvavidas puesto? Saltar.

Posiblemente no sea un mal consejo: comienza por odiar lo que no te hace feliz. “¡Abandona y salta!”. ¡Y si tienes que cambiar de país, hazlo! Yo lo intenté en una ocasión, pero me resultó peor que haberme quedado en México.

Aunque iba contratado directamente por el propietario de una empresa argentina para desempeñar un puesto directivo en su organización, los argentinos, me odiaban porque “iba a quitarle el empleo a un argentino”. Y me jodían con su mala educación: “¿Qué hace en Argentina un directivo mexicano, si los directivos argentinos son superiores a los directivos mexicanos?”

Me regresé a mi querido país, con mi esposa argentina y con una pequeña que nació en Buenos Aires. ¡Gané mucho!

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