Salvador Garcia Linan

Deshumanización

Por la dignidad del enfermo moribundo y por el “injusto castigo” de dejarlo morir solo, debe intentarse la posibilidad de poder acompañar a los moribundos en el doloroso proceso de su agonía y muerte.

Ante el grave y preocupante incremento de contagios por el Covid-19, miles de personas en el mundo siguen muriendo solos, sin compañía. Por el creciente número de infectados que mueren solos, propongo humanizar los últimos momentos de sus vidas planeando visitas para acompañarlos en el final de su dolorosa existencia, con la debida protección para los familiares, como se protege al personal médico de los hospitales.

Por la dignidad del enfermo moribundo y por el “injusto castigo” de dejarlo morir solo, debe intentarse la posibilidad de poder acompañar a los moribundos en el doloroso proceso de su agonía y muerte. Nadie debería morir sin apoyo familiar, por el miedo al contagio sin control.

Si se extremasen las medidas de higiene ¿por qué habría de infectarse el familiar adulto que asiste y acompaña a su familiar grave, en los últimos y dolorosos instantes de su vida?

El aspecto fundamental que no ha tomado en cuenta la sanidad mundial es la deshumanización. No preocuparse por reducir los efectos sociales que causa el coronavirus por el penoso y peligroso tratamiento, temiendo en todo momento las terribles consecuencias que causa la pandemia en los que la padecen y el efecto en sus familiares que anhelan ansiosamente acompañarlos en su dolorosa soledad, de lejos, varios minutos al día. En la actualidad a los familiares y enfermos no se les permite estar juntos, no pueden rezar juntos en los inmensamente dolorosos, solitarios y angustiosos minutos finales de su vida.

La ausencia de humanización, la cual no puede suministrar el extenuado equipo médico que atiende a los enfermos hospitalizados en sus delicadas labores de asistencia médica, no impide el no haberse preocupado para que ninguna persona en el mundo muera sola y abandonada, las que por desgracia tienen que morir.

No me cuesta trabajo admitir que las autoridades sanitarias de México aducirán que no estarán dispuestas a tomarlo en cuenta, como “ya” lo hacen algunos hospitales de España- El doctor Gabriel Heras, creó las condiciones para que los infectados de coronavirus no mueran solos. El doctor Heras desarrolla su doctorado sobre “Humanización de los cuidados intensivos”.

No poder “cuidar y acompañar” personalmente a un querido familiar moribundo, rodeándolo de cariño, afecto y esperanza por su terrible enfermedad, es una inaceptable crueldad.

No haber podido tomar la mano del querido familiar enfermo mientras moría, para reconfortarlo y acompañarlo, rezando juntos en sus últimos momentos de su vida, es un acto dolosamente victimario.

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