Tijuana roza esta semana temperaturas extremas. La ola de calor supera en más de 10 grados el promedio histórico. Estar a 35 grados orilló a que el gobierno cancelara clases presenciales. El problema es que eso no es solución: los apagones que se han presentado desde el domingo agobian a los infantes y a sus familias en casas sin luz, han provocado el cierre de negocios y afectan hospitales.
Ayer comenzó el periodo electoral en México. La oposición no hablará de Tijuana, ni de su economía y sociedad atenazadas por una Comisión Federal de Electricidad (CFE), que no da abasto ni a la industria ni a las viviendas de múltiples barrios de ese municipio, el más poblado del país. El gobierno de Claudia Sheinbaum tampoco tiene incentivos para que los ojos de México volteen hacia esa esquina de la nación.
El discurso de los políticos busca alejarse de los problemas de la gente. Nada novedoso. Por qué el gobierno federal morenista, el gobierno estatal morenista y el gobierno municipal morenista tendrían interés en que, justo al arrancar unos comicios donde encima se renueva la gubernatura de Baja California, se hable de cómo esta semana en Tijuana incluso se suspendieron cirugías por falta de luz.
Eso, en todo caso, debería ser la chamba de la oposición. Lo cual no ocurre o, dicho de otra forma, Tijuana como el más reciente ejemplo de esos opositores que no dejan un error sin cometer. Trivia: ¿en la semana en que arrancaban las elecciones para renovar San Lázaro y 17 gubernaturas, además de cientos de municipios, dónde estaba el encargado electoral del PAN, principal partido opositor?
No es un secreto el paradero esta semana de Luis Olmedo, secretario de Elecciones de Acción Nacional, pero sí es un absurdo. Este camarada –que cobra del erario, desde luego– esta semana está junto con otros preclaros panistas en Bruselas, sí, en Bélgica. Y para nada es una revelación: el propio líder blanquiazul informó, en derroche de inconsciencia política, sobre un viaje al Parlamento Europeo.
La gente de Tijuana no sabe qué hacer cuando tiene un negocio y hay un apagón. Una comerciante, por ejemplo, se jalaba los pelos con la decisión de la CFE de suspender de día el servicio y reponerlo unas horas de madrugada: ¿quién compra ropa en una tienda a las 3 am?
Hay reportes periodísticos de cómo la iniciativa privada de BC reclama a la CFE por la falta de energía. Y hay muchos discursos de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre una soberanía energética que esta semana en Tijuana, sí, justo en la frontera, es pura palabrería.
El PAN fue a Bruselas a hablar de narcogobierno, de democracia y libertades. Por supuesto, temas torales para México. Pero ¿cómo se defiende más eso?, ¿en el Parlamento Europeo o en ciudades como Tijuana, que desde luego también padece, además de fenómenos climáticos no vistos en tres lustros, el recrudecimiento de la violencia y el bien ganado desprestigio de su clase gobernante (morenista)?
Lo que está haciendo el PAN esta semana se llama derroche de recursos públicos y traición al electorado. Así. Porque incluso llamarle turismo político es un eufemismo. Estos viajes tendrían sentido luego de legitimarse en el territorio, pero no desde la casta que lleva dos décadas enquistada en el principal partido de oposición.
Si se dieran por aludidos, lo primero que tendrían que hacer es publicar de inmediato y en tiempo real lo que gastan en esta gira y, desde luego, platicarle a la gente de Tijuana por qué era crucial en este momento andar en Bélgica y no en la Baja.
Tijuana es, tanto por sus problemas estructurales como por los apagones de esta semana por la falta de capacidad de la CFE, un ejemplo. Ahora que ya estamos en elecciones, hablemos de democracia, es decir, de los problemas de la gente de Tijuana y de tantas otras poblaciones, y de los abusivos políticos que se la pasan con un discurso dizque defensor de una democracia que para ellos significa estar muy lejos de la población y sus problemas.