La Feria

“Por decir lo menos”

Quién sabe si Claudia ya tiró la toalla ante la impertinencia de sus correligionarios. Si, por decir lo menos, ya solo suspira al ver los aviones de Mara Lezama, o al leer notas donde a la senadora Mariela Gutiérrez le aparece una casa de 36 millones (MCCI, mayo/26).

Cuestionada sobre su conclusión luego del fin de semana donde Rubén Rocha fue la comidilla internacional, la presidenta Claudia Sheinbaum acuñó una frase que puede usarse como muletilla para otras crisis y polémicas en las que la meten sus correligionarios.

Al hablar del retorno de Rocha a la gubernatura de Sinaloa el viernes, y aclarando que ella no se enteró de antemano de esa intención, la mandataria dijo: “la verdad, no me parecía pertinente, por decir lo menos”.

Sheinbaum vive rodeada de impertinentes. Son demasiados los preclaros en su movimiento que no hacen lo “adecuado”, lo “propio”, lo “indicado” (sinónimos de “pertinente”, según la Real Academia de la Lengua).

Qué poco pertinente, “por decir lo menos”, la pasión aeronáutica de Mara Lezama. Reforma publicó lunes y martes sendos reportajes de la gobernadora de Quintana Roo como cliente frecuente de jets privados. No se echó un vuelo, ni dos, ni diez: 97, según ese diario, desde 2022.

Lo propio es prometer una cosa y cumplirla. Así seas del Verde, por ejemplo, si te sumas al obradorismo se supone que abrazas la honrada medianía y la austeridad. Mara dice que “a volar”, que eso es para las campañas, que para la vida diaria, Vail en jet privado.

Claudia seguro sintió que le volvía la gripa, “por decir lo menos”, la madrugada del lunes cuando vio la prensa. Ella que en sus giras elige asiento no solo de turista, sino bastante atrás en la cabina, y Mara Lezama pide jets como si fueran Ubers. Cinco estrellas al piloto.

Quién sabe si Claudia ya tiró la toalla ante la impertinencia de sus correligionarios. Si, por decir lo menos, ya solo suspira al ver los aviones de Mara, o al leer notas donde a la senadora Mariela Gutiérrez le aparece una casa de 36 millones (MCCI, mayo/26).

“Acaso es un delito vivir bien”, dijo entonces la senadora Gutiérrez. Es duda razonable: ¿es delito tener una casa de dos millones de dólares y buscar el voto en Tecámac al grito de “primero los pobres”? No sé Rick, pero ¿le parecerá pertinente, por decir lo menos, a Claudia?

Marina del Pilar Ávila ha hecho una cantidad de trámites raros –“por decir lo menos”– luego de que Estados Unidos le quitara la visa en mayo de 2025. Casi en cada uno de esos coyotajes la gobernadora de Baja California fue grabada. Qué poco pertinente, pensaría cualquiera.

La cándida verborrea de Marina del Pilar trasluce capacidad de pago en miles de dólares para contratar abogados gringos o incluso viajar a otros países (¿pedirá ride en jet a Mara?) a fin de recuperar su visa. Y claro, todos la oímos ofrecer información de las mesas de seguridad.

Uno se imagina a Claudia, tras desayunarse un nuevo audio de Ávila, teniendo la pulsión de mandar un mensaje, a pesar de que en la Baja es una hora antes, “Oye, Marina, la verdad, no me parece pertinente, por decir lo menos”. Y luego mejor lo borra. Para qué.

Y es que a Claudia le ponen el pie Andy López Beltrán con su carta masiosare en contra de funcionarios de Trump, Fernández Noroña con su instagramero turismo (no importa cuándo lean esto), la abogada Luisa María Alcalde con su estalinista lista (así sea cacofonía), la Tremenda Suprema Corte sin gobierno ni sentido del decoro, algún Monreal (cualquiera de los 131 de esa familia, incluidos los parientes políticos que tienen aspiraciones porque dizque no caerían en nepotismo), Rocío Nahle y sus declaraciones (tampoco importa cuando lean esto), y un largo e impertinente etcétera… por decir lo menos.

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