La Feria

Buenos para no decir la verdad; malos para mentir

El periodista Héctor De Mauleón publicó un nuevo audio (ya había revelado uno) en donde la gobernadora de Baja California Marina del Pilar Ávila es exhibida –otra vez– presuntamente negociando con personeros de Estados Unidos información de las mesas de seguridad en que participa a cambio de trato privilegiado en sus temitas.

Los de Morena tienen una característica que en el tiempo será estudiada en las escuelas de estrategia política. Son muy buenos para no decir la verdad, y muy malos para mentir. Es una cosa muy especial, todo un derroche de energía en malabares algo penosos.

Ha habido, nadie lo niega, gobiernos buenos para mentir que pillados en una crisis, calculando que la verdad tomaría mucho tiempo –y mejor parar en seco la bola de nieve–, o sus eventuales costos serían muy caros para el grupo en el poder, arman por ejemplo una “verdad histórica”, hacen como que se la creen y una vez divulgada no se bajan de su macho pase lo que pase, aguantan todos los reparos.

Hay otros que a veces se atreven a reconocer sus falencias, mas otras huyen hacia adelante a la espera de que el juicio de la historia les sea benigno. Pienso en la administración de Calderón, que arrancó tratando de cambiar cosas y acabó más abrazada a los poderes fácticos que los propios gobiernos del PRI que tanto criticó el PAN. Eran, entonces, mitad mentirosos, mitad contritos por sus mentiras.

Y qué mejor especimen (de esta conducta morenista, no hablo de otra cosa) que la gobernadora de Baja California Marina del Pilar Ávila. A los guionistas de La Rosa de Guadalupe no les habrían aceptado un libreto donde una protagonista con tantos enredos trata, a pesar de todo, de pasar por víctima de circunstancias que cada día le hunden más en su incapacidad de decir la verdad y por sus malas mentiras.

Desde el 10 de mayo de 2025 Marina del Pilar Ávila vive un culebrón. Ese día informó que Estados Unidos le quitó la visa, a ella, una gobernadora fronteriza. “Millones de personas saben lo que es enfrentar obstáculos sin haber cometido ninguna falta”, declaró, y agregó: “No significa que haya hecho algo malo, es una decisión administrativa, no una acusación, no hay delito, no hay una falta”.

Cuando Marina del Pilar salió a decir eso se hizo acompañar de su gabinete. Qué cosa es más importante para subrayar que se dice la verdad que poner a los subalternos a hacer bola a favor de la mera jefa.

Catorce meses después la gobernadora Ávila está en un megabrete. El periodista Héctor De Mauleón publicó un nuevo audio (ya había revelado uno) en donde es exhibida –otra vez– presuntamente negociando con personeros de Estados Unidos información de las mesas de seguridad en que participa a cambio de trato privilegiado en sus temitas.

El problema (además de que tenemos una gobernadora que llevaría 14 meses contra la pared por miedo a lo que le hagan los gringos) es que luego la morenista mayor y su más fiel escudero tienen que declarar al respecto. Como ayer en la mañanera, donde la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Seguridad, sí, ese que luego tiene que coordinarse con las agencias de EU, dijeron esto:

Omar García Harfuch: “Primero, en los audios que se hicieron públicos el día de ayer no se infiere que se vaya a dar información confidencial. En las mesas de seguridad de los estados participan, no solo las autoridades estatales y federales; se identifica la incidencia delictiva diaria, mas no hay una información como tal que tenga un grado de sensibilidad que nos preocupe que fuera compartido con alguna autoridad, si es que fuera el caso que es con alguna autoridad, porque todavía no se sabe exactamente qué autoridad era con la persona que estaba hablando”. (Traducción: es tan poco delicado lo que se discute en las mesas de seguridad que pronto las van a televisar... Qué mal miente el señor secretario, qué bueno es para no decir la verdad. Con todo respeto, claro está).

Y la presidenta Claudia Sheinbaum le hizo el uno dos a su colaborador ante el mismo cuestionamiento mañanero sobre Marina del Pilar:

“Ella ya dio su explicación, ella dio una explicación. No se sabe realmente ni siquiera con quién está hablando, no hay una… Lo que hay es una llamada telefónica que dio a conocer un periodista. No se sabe ni siquiera bien con quién está hablando y ella ya dio su información”.

—¿No se debería de tomar esto de manera reservada, o sea…?, le insisten.

La presidenta responde: “Pues todo mundo lo escuchó. Es una información que ella está hablando con una persona, no sabemos qué persona es. No sabemos ni siquiera si es de autoridades estadounidenses o no. Y ella da una explicación posterior de que: es parte de una comunicación y que no pone en riesgo absolutamente nada de la seguridad de Baja California”.

Morena, todo un caso de estudio sobre cómo no contestar ni verdades ni mentiras en una rueda de prensa.

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