La Feria

Si yo fuera moreno, estaría bien enchilado

‘Hoy Morena hinca rodilla donde el PVEM indica. Hoy Morena pospone la cita con la historia esperando a ver si el PT le echa una manita. Hoy Morena, esos que combatieron a Televisa y a Fox en el desafuero, que no se quebraron con los videoescándalos, dependen del Niño Verde’, escribe Salvador Camarena en su columna.

Se debe sentir raro. Tanto luchar, tanta batalla desde los 80 en Tabasco y ahora padecer desvelo por “aliados”. Que si el Verde no quiere ayudarnos, que si los compas del Trabajo están rejegos. Tanto sudor y terca resistencia, y que el chantaje amigo triunfe.

Si yo fuera moreno saldría a caminar de madrugada, antes de la mañanera, y al cielo preguntaría. Qué hicimos mal, señor. Por qué nos impones este cáliz. La revolución de las conciencias convertida en chequera para prerrogativas y curules partidistas. Diablos, Dios.

Cargar con las esperanzas de los más pobres de La Chontalpa, sostener la mirada de los yaquis, cientos de kilómetros de dignidad en cada éxodo por la democracia, el orgullo de resistir el insultante gasto de Roberto Madrazo… ¿y hoy?

Hoy Morena hinca rodilla donde el PVEM indica. Hoy Morena pospone la cita con la historia esperando a ver si el PT le echa una manita. Hoy Morena, esos que combatieron a Televisa y a Fox en el desafuero, que no se quebraron con los videoescándalos, dependen del Niño Verde.

Sobran ejemplos del antes y el después. Cuando el 2006, cuando 0.56% de ventaja de Calderón les dejó amargura por años, el líder, tras el plantón, supo irse a caminar de nuevo, a recorrer el país, a sembrar en mítines diezmados la nueva posibilidad. Qué contraste.

Luego vino la otra derrota y un sustazo mayor. En 2012, en lomos de una operación mediática gigante, Peña se adueña de Los Pinos. Lo impensable: después de 12 años del PAN, ¡el PRI! Y, para colmo, un tricolor que en 2013 anuncia la privatización de bienes energéticos.

Quien los vio, quien los viera. Fue hace nada y parecen otros. Peña anuncia su iniciativa para dar el petróleo a la IP, Andrés Manuel ordena: a cercar el Senado, no pasarán… pero le falla el corazón. Con el líder infartado, la protesta es débil, la reforma pasa, ¿hay mañana?

Sí hubo. Y el resto era historia. Ese resto que parecía premio a la capacidad del fundador para, esta vez, sumar a los otros. En la campaña trajo panistas; en el camino, se dejó ver con gente que antes aborreció. El triunfo en 2018 y luego la exitosa sucesión telegrafiada.

Hasta que…

No les aburro con el “hasta que”; basta prender la tele, la radio, actualizar en el celular. Cuatro décadas de lucha, siete años en la Presidencia, el morenismo creía que la eternidad estaba al alcance de la mano, que lo que seguía era bordar y cantar, hasta la electoral.

¿Qué se sentirá ser de Morena, haber estado en ese mitin de 2013 frente al Senado, saber que, a esas horas, mientras su líder se aferraba a la vida en un hospital del sur de la CDMX, los del Verde brindaban con sus socios priistas la plenitud del poder?

Recordar eso, recordar que en 2018 el Verde fue en alianza con el PRI; sí, cuando la victoria para AMLO se daba por cantada, porque ya le tocaba, porque Ayotzinapa dolía, porque la Casa Blanca insultaba, qué sienten como morenistas en 2026 frente a esos ladinos verdespri. Al saber que el PT, que debe la vida al PRI de Peña y Osorio, luego fue recibido cual hijo pródigo por Morena y hoy ni con millones los contentan.

Si yo fuera moreno, sí estaría enchilado. Bien enchilado de ver a Claudia Sheinbaum, que cargó con PVEM y PT para llegar a Palacio Nacional, chantajeada por sus entenados, exhibida por sus mantenidos. Tanto plantón, volanteo, pueblear, y acabar así. Tsss.

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