La Feria

Los tres sobres de Clara

Clara Brugada no puede culpar a su predecesora. Vaya, ni al predecesor interino. Claudia Sheinbaum está fuera del alcance de las responsabilidades por lo que haya hecho o dejado de hacer.

Es anécdota consabida. Un gobernante llega a su despacho por vez primera y encuentra tres sobres. Cada uno tiene la inscripción de que ha de abrirse, en orden, ante situaciones críticas. El primero aconseja echar la culpa al predecesor; el segundo, hacer dimitir a su equipo.

Clara Brugada, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, parece poco a gusto con la marcha de las cosas. Eso se interpreta por su insistencia (¿o habría que decirle manía?) en dar recomendaciones a los medios de comunicación sobre qué y cómo cubrir la capital.

La CDMX suma en 2026 dos tandas de emergencias climáticas que han llevado a activar el Hoy no circula, un programa que, a todas luces, por el tráfico que parece “normal” y por la persistencia de los factores que orillan a la suspensión vehicular, luce agotado o poco útil.

Hace tres décadas la izquierda, particularmente la chilanga, o la asentada en el entonces Distrito Federal, ponía en la agenda temas urgentes para el bienestar de la población. Si la izquierda no gobernara, las contingencias ambientales serían hoy tema de debate.

Y si de casualidad la oposición logra que un tema tan relevante para la salud como la contaminación atmosférica tome fuerza, Brugada está preparada con su particular versión de las tres cartas que un gobernante saliente deja para atajar crisis.

Brugada no puede culpar a su predecesora. Vaya, ni al predecesor interino. Claudia Sheinbaum está fuera del alcance de las responsabilidades por lo que haya hecho o dejado de hacer de 2018 a junio de 2023 como jefa de Gobierno.

Así que “haiga encontrado lo que haiga encontrado” Brugada en las gavetas, los drenajes, el aire, las patrullas, el Metro, las chequeras y la nómina de la capital mexicana, ni a la hoy presidenta ni a Martí Batres, que concluyó el periodo de Sheinbaum, podrá reclamarles.

¿Cuál es la opción que el año pasado se sacó de la manga entonces la titular del Ejecutivo capitalino? Pues se inventó un nuevo contenido del primer sobre: culpa a la oposición. Y así surgió el rollo de la derecha y cuentos como el de que el PRIAN mueve al bloque negro.

Toda cosa que se salía de madre en las calles de la CDMX tenía una explicación llana y lisa. Perfecta. Son las y los malos de la oposición. Oigan, que es prácticamente el mismo grupo que gobierna (es un decir) desde 1997; qué más da: diremos que la oposición nos sabotea.

Clara está para anunciar tocadas y festivales. Lo mismo para prometer utopías. Si las buenas noticias se empañan con asesinatos de alto perfil (ejecuciones) o con un Metro disfuncional o con contingencias, no sólo no reconocerán problemas: dirán que la oposición es chacal al denunciar.

Paréntesis. La oposición en la capital hace muchos años que no pinta. Parece feliz con el pedacito de pastel que le toca en la fiesta: la Benito Juárez, Miguel Hidalgo y poco más. Así como que se les note ambición y empuje, pues no. Y efectividad, pues menos.

Y, a pesar de todo, Brugada parece que esa oposición le rebasa a ella y a su equipazo. Así que este año, en vez de cambiar gabinete (lo clásico del segundo sobre), ahora pretende que todo sea cosa de la prensa.

No quiere ni reportes detallados por alcaldía de contagios de sarampión. Quesque los periodistas estigmatizamos.

Las cartas están echadas. En vez de debate de altura, en la capital tendremos acusaciones a la oposición y a la prensa. Porque ni modo de decir que Sheinbaum y Martí le dejaron un tiradero; ni modo de aceptar que su equipo es, eso, su equipo.

La cosa es el contenido del tercer sobre, ese que en la conocida anécdota, al abrirlo, advierte que es tiempo de redactar los tres sobres.

No, con Clara no va a pasar; así que la temporada de reproches y pretextos va para largo. Y con el Mundial, y todo el estrés que eso implica de obras sin acabar y mugrero por doquier, pues más. Va a estar largo el 2026 en la capital.

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