La Feria

En Tequila no cabe una Delcy Rodríguez

No puede haber retroceso cuando el Estado recupera el imperio de la ley para una población. Hay demasiado en juego: la sociedad de Tequila, de saque, y la palabra presidencial.

Hay momentos en los que no puede ocurrir aquello de que todo cambie para quedar igual. Como este de la presidenta Claudia Sheinbaum desbaratando alianzas entre criminales y gobernantes. Tequila no puede ser ejemplo de simulación.

La operación que culminó el jueves pasado con la detención del alcalde Diego Rivera Navarro fue más allá: con él cayeron el jefe del catastro, el de obras públicas y el de seguridad de Tequila.

El significado es nítido: el municipio estaba tomado de forma estructural, entes criminales tutelaban el cobro del impuesto que corresponde a ese nivel de gobierno, la ejecución del presupuesto de obras y a los policías.

Tal corrosión no pasó inadvertida. Todo lo contrario. Hubo funcionarios que fueron violentados hasta alejarlos, como un regidor de Movimiento Ciudadano que fue golpeado, y otras personas que se atrevieron a denunciar las irregularidades.

La decisión de la presidenta Sheinbaum de actuar en contra de su correligionario tiene que ser reconocida. Es un gran paso en el camino correcto: como ella dijo con otras palabras, su partido no debe ser tapadera de actos ilegales.

Pero tan importante es la determinación para que fuerzas federales liberen –porque esa es la palabra– a una población de funcionarios con denuncias y sospechas de abusos e ilegalidades como pensar en el día después.

No puede haber retroceso cuando el Estado recupera el imperio de la ley para una población. Incluso, debe conjurarse toda duda al respecto. Hay demasiado en juego: la sociedad de Tequila, de saque, y la palabra presidencial, desde luego.

En ese esfuerzo, a casi una semana de las detenciones en Tequila, surgen graves dudas. El lunes fue elegida Lorena Marisol Rodríguez como alcaldesa sustituta. Sin prejuzgar su inocencia, ella no pasa la prueba de la credibilidad.

Rodríguez no es la mejor opción. La falta de idoneidad va mucho más allá de un video donde se le ve en una celebración con narcocorridos de fondo: ella misma había sido denunciada como parte del clan extorsionador.

La regidora Evelin Castañeda denunció en octubre a la hoy alcaldesa sustituta como parte del grupo que, con Diego Rivera a la cabeza, se dedicaba a extorsionar. Y Rodríguez ha reconocido amistad con el director de catastro detenido.

Desde Jalisco, el gobernador Pablo Lemus, en un poco digno acto de escapismo, se lava las manos diciendo que fue la Secretaría de Gobernación la que decidió “el proceso político” que derivó en la selección de Rodríguez como edil.

Es epidemia. El que cobra como gobernador en Sinaloa, Rubén Rocha, dice que nada sabe y nada puede informar de los mineros desaparecidos, cuya muerte se ha ido confirmando, en su estado, y Lemus se desentiende así nomás de Tequila.

La presidenta Sheinbaum refutó ayer a Lemus; pero lo importante es que estado y federación corrijan. Tequila esperó demasiado a que le quitaran un alacrán en el mismísimo ayuntamiento como para abrirle la puerta de nuevo.

Luego de que el 3 de enero Estados Unidos descabezara al régimen dictatorial de Maduro sin tocar en nada la estructura criminal que desde el gobierno ahoga a Venezuela, decir Delcy Rodríguez, madurista y presidenta encargada en Caracas, se volvió sinónimo de gatopardismo extremo.

En Tequila, Sheinbaum y Lemus deben estar a la altura de un reto descomunal. Detener a quien se ligó con criminales no es lo más difícil, lo complejo es impedir a un cártel retomar el negocio desde un palacio municipal.

En esa ruta, Lorena Marisol Rodríguez no es la mejor alternativa. Tiene sobre sí la sombra de ser harina del mismo costal. Un escenario hoy intolerable.

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