La Feria

¿Los radicales?

¿Se imaginan que los radicales de antes, los del sexenio de Fox, fueran los radicales de hoy? ¿Se imaginan una comisión pluripartidista revisando a la Presidencia de la República?

En junio de 2005, la Cámara de Diputados creó dos comisiones especiales para investigar a personajes del foxismo. Una investigaría a Santiago Creel, precandidato panista a la presidencia –que a la postre no llegaría ni a candidato–, y la otra a los hijos de Marta Sahagún, sospechosos de enriquecerse al amparo del poder.

Ah, qué tiempos aquéllos, don Simón, donde a pesar de estar un panista en Los Pinos, en San Lázaro los legisladores podían constituir, con el voto de todos los coordinadores legislativos, instancias pluripartidistas para revisar los malos pasos de preclaros (es un decir) blanquiazules.

La encargada de presidir la comisión sobre los Bribiesca, apellido de los hijos de la esposa del presidente Vicente Fox, fue Malú Mícher –guanajuatense para más señas y por entonces militante del Partido de la Revolución Democrática–, hoy integrante de la bancada de Morena en el Senado de la República.

Malú entonces hizo un papel muy digno. ¿Hoy qué hace Malú?

Hoy Malú Mícher es reconocida por sus contorsiones lingüísticas y éticas al no rechazar el nombramiento diplomático de un personaje cuestionado fuera y dentro de Morena, y por tratar de acomodarse al lado correcto de la historia cuando se frustró –por decisión externa antes que del gobierno federal– esa candidatura a la embajada de Panamá.

Luego de constituirse la comisión para investigar a los hijos de Marta, ésta tronó en contra de los diputados porque Mícher había dicho que desde la presidencia de la República –cito nota del diario Reforma entonces– trataban de proteger a los hermanos Jorge y Manuel Bribiesca Sahagún.

“Han de andar muy desesperados en estos momentos y seguramente tirando líneas a varios funcionarios públicos para que no suelten información, pero allá ellos, esta comisión igual los investigará y los vigilará”, sostenía la entonces perredista sobre supuestos intentos de Los Pinos por obstaculizar las indagatorias de los legisladores.

Aquella Mícher, y no pocos de sus compañeros que también entonces eran opositores, en qué se parece a la Mícher de hoy, que forma parte del bloque oficialista en el Congreso de la Unión.

La Mícher de ahora, desde la poderosa Cámara alta de talante morenista, respaldó la candidatura de Pedro Salmerón a la embajada de Panamá mediante un comunicado en el que presumía: “He defendido a las víctimas públicamente e impulsado en cada comparecencia que las personas que nos representan a nivel internacional cuenten con las mejores cartas, experiencias y capacidades, que desde la perspectiva de género se requieren para desempeñar su cargo”.

A los pocos días de ese boletín, que le fue reprochado públicamente por mujeres, y cuando el gobierno panameño ya había rechazado la propuesta mexicana, Mícher se subía a la ola feminista de esta manera: “Felicito la reconsideración del Presidente de asignar a la Sen. como Embajadora de México en #Panamá. Así es el @GobiernoMX con conciencia feminista: dialoga y avanza en la garantía de los derechos humanos de las mujeres”. De nueva cuenta, en las redes sociales le enmendaron la plana por lo falaz y oportunista del argumento.

El presidente López Obrador habla seguido de ser radicales, pero, ¿es realmente su movimiento uno de talante radical?

Radical sería que empoderados, como están, los legisladores de Morena se creyeran la división de poderes y la ejercieran.

¿Se imaginan una comisión pluripartidista revisando a la Presidencia de la República?

¿Se imaginan que los radicales de antes, porque Malú no es la única en falta frente a su pasado, fueran los radicales de hoy?

Radicales que crean en la democracia a rajatabla es lo que falta en Morena. Ni más, ni menos.

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