La Feria

Sandra Cuevas: no por mucho madrugar…

Sandra Cuevas parece decidida a ser una personalidad de redes sociales antes que una eficiente gestora de los problemas de los habitantes de la alcaldía Cuauhtémoc.

La calle Zacatecas, en la colonia Roma, tiene unos surcos que serían la envidia en el campo del estado del mismo nombre. Eso es notable sobre todo entre las avenidas Monterrey y Orizaba, y hasta peligroso para autos, ciclistas y peatones. Que a nadie sorprenda si un día el pavimento cede bajo el paso del camión de la basura o de una camioneta de reparto. Conste.

Todo eso en una de las zonas emblemáticas de la alcaldía Cuauhtémoc, donde la alcaldesa Sandra Cuevas presume que es madrugadora.

“Hay que hacer las cosas bonitas”, dice en uno de sus ya famosos videos la alcaldesa Cuevas, y quién no podría estar de acuerdo con ella. El problema es qué entiende por bonito, y sobre todo si ella tiene facultades legales para llevar a cabo eso que entiende como embellecer las calles.

En días recientes, por ejemplo, publicó mensajes donde, al hablar de hacer cosas bonitas o estéticas, anunciaba el retiro de personas en situación de calle y con problemas de adicciones, tanto de banquetas de la Doctores como del perímetro del Hospital General. En uno de esos videos, incluso, los tipifica como personas a las que “no les gusta el orden”.

Hay protocolos muy claros para abordar problemáticas de personas en situación de calle, y para tal efecto no sólo no se tienen facultades a nivel alcaldía, sino que se ha de involucrar al Instituto de Asistencia e Integración Social (Iasis) del gobierno central.

Cuevas está rebasando los 100 días en el cargo, pero nada hace indicar que corregirá el rumbo. Parece decidida a ser una personalidad de redes sociales antes que una eficiente gestora de los problemas de los habitantes de la alcaldía.

Le gusta salir en videos y fotografías haciendo cosas, pero las cosas que hace no necesariamente le competen. Y no le gustan las críticas, pues hay denuncias de que llega a bloquear a quien le reclama.

Ahora que ha anunciado que pasará una semana en las 33 colonias de la demarcación para ponerles “orden”, cabe destacar que se trata de tareas que, si bien no sobran, sí resultan cosméticas o efímeras.

Ello incluye balizar; pero puesta a esa labor determinó que se balizara con pintura color amarillo: un día los pasos zebra de la Roma amanecieron de ese tono, cuando la normativa desde 2001 establece que esas rayas van de blanco. ¿Nimiedades? Si un vecino intenta cambiar una marquesina sin permiso le caerá la autoridad, pero a la autoridad quién la obliga a hacer lo que debe, y sobre todo a no hacer lo que no debe.

Un alcalde es un gestor, un vigilante y un conserje. Debe verificar junto con el Invea a los establecimientos mercantiles. Sus horarios, sus licencias, el ruido que emiten (los bares en las azoteas en la demarcación se pintan solos para violentar esas tres cosas sin que ella haga nada), las medidas de protección civil y, por supuesto, las sanitarias. Puede llamar a la PAOT y a Medio Ambiente, sobre todo en el tema de ruido. Cuevas no es famosa por ese tipo de tareas.

Puede y debe encargarse de iluminación y actividades de bacheo y recolección. Y es responsable de las vías secundarias. Como de los surcos de la calle Zacatecas, de la Roma-Condesa, donde, por cierto, ha cambiado de director territorial tres veces.

En vez de eso, ella recibe al embajador de Côte D’Ivoire –no bromeo—para refrendar su compromiso de relación y cooperación entre gobiernos. Le gusta eso, figurar, y también madrugar, aunque quién sabe si esto sirva de mucho.

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