La Feria

Bonos millonarios para panistas ¿con futuro?

El PAN está en una encrucijada. Las victorias electorales son el mantra hueco que justifica todo. Como si los panistas de hoy sólo buscaran el poder por el poder.

Andrés Manuel López Obrador instaló una dinámica en la que todo se discute hoy en el plano de la honestidad, en una idea de renovar nuestra política. Eso era urgente luego del peñismo, pero también tras escándalos en los que panistas, que se decían diferentes al PRI, actuaron con similares o peores mañas que los tricolores.

Así como en el futuro será prácticamente imposible cancelar las pensiones a los adultos mayores –y qué bueno–, las elecciones venideras se resolverán en clave de corrupción. De ahí que los diferentes partidos han de elegir cuadros y candidatos que puedan explicar sus ingresos y proceder, dueños de una trayectoria sin escándalos o abusos.

El 6 de junio Santiago Taboada se reeligió como alcalde de la Benito Juárez. Su triunfo fue contundente: dejó 3 a 1 a Paula Soto, de Morena. ¿El resultado habría sido el mismo si se hubiera sabido que el panista recibió millonarios bonos cuando fue asambleísta capitalino en 2015?

Autoridades federales han detectado movimientos singulares en cuentas de Taboada. Este lunes comenté de depósitos millonarios en 2020 provenientes de una mujer que forma parte de una red de empresas contratistas de gobiernos denunciados por simular competencia y encarecer productos. Pero hay otras transferencias que también han llamado la atención de investigadores.

Taboada era muy joven cuando llegó a la Asamblea Legislativa en 2012: iba a cumplir 27 años. A pesar de ello, en 2014 logró convertirse en vicecoordinador de su bancada. No necesariamente fue por sus méritos legislativos. Desde siempre su carrera está ligada a su padrino Jorge Romero, diputado federal que hoy busca ser el coordinador de los panistas en San Lázaro.

“Ha sido el operador de Romero de muchos años atrás”, cuentan quienes lo conocieron desde entonces. “Con un perfil bajo arreglaba votaciones, afiliación de militantes, negociación de acuerdos, lo que fuera, pues”. Otra fuente lo resume así: “Es gente de Romero de todo el tiempo. Es, por decirlo así, su apoderado en Ciudad de México. Taboada es para efectos de Romero, lo que Claudia Sheinbaum es para AMLO”.

La comparación no es gratuita, pues hay quien ya ve que Taboada podría ser el gallo blanquiazul para la Jefatura de Gobierno en 2024.

El tema, reitero, es que mientras en 2018 hubo un voto claro por el cambio, Romero y Taboada tienen carreras que podrían representar esa continuidad de la que venía huyendo la ciudadanía –opinión mía, of-curz–.

Porque Romero impulsó a Taboada en aquella diputación de hace nueve años, en la que al cerrar la legislatura, según han detectado autoridades federales, se dieron transferencias millonarias al entonces asambleísta.

Pesquisas gubernamentales han encontrado que en 2015, cuando ya incluso había cerrado el ciclo legislativo (recordar que en la capital los años en que hay elección los asambleístas cambian en septiembre), Taboada recibió en unos cuantos meses varios depósitos que en conjunto llevan sus ingresos por los tres años de diputado a más de 7 millones de pesos. Exacto: habría festejado en octubre su trigésimo aniversario y su llegada a la Cámara de Diputados federal (2015-2018) con sustanciosos y millonarios bonos.

El PAN está en una encrucijada. Las victorias electorales son el mantra hueco que justifica todo. Como si los panistas de hoy, contrario a los de antaño, sólo buscaran el poder por el poder. Y quizá por los negocios, vayan ustedes a saber.

AMLO insistirá en que lo clave es desterrar a los corruptos –aunque luego no investigue a los suyos–. ¿Cómo responderán los panistas frente a esa retórica? ¿Diciendo que si se trata de bonos, lo caido, caido?

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