La Feria

¿Si Monsiváis viviera con AMLO estuviera?

Lo que sí sabemos es que, en otros momentos, tal cercanía del cronista con el gobierno no estuvo exenta de crítica, ese ejercicio que tanto irrita al actual habitante de Palacio Nacional.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha reclamado a Carlos Monsiváis para sí: ese intelectual fallecido hace justo 11 años es presentado como un activo del actual gobierno.

No tenemos ouija ni las dotes de un Francisco I. Madero que nos ayuden a preguntar directamente al cronista si es correcto lo dicho por el tabasqueño, si visto lo visto estos tres años –empecemos con la militarización de la vida nacional– sus simpatías formarían parte de los activos de Morena y del gobierno de AMLO. Pero lo que sí sabemos es que, en otros momentos, tal cercanía no estuvo exenta de crítica, ese ejercicio que tanto irrita al actual habitante de Palacio Nacional.

Me viene a la mente un momento en específico. Uno que además podría resultar útil en términos comparativos porque también involucra a las clases medias.

En el libro “¿Qué querían que hiciera?Inseguridad y delincuencia organizada en el gobierno de Felipe Calderón, el prestigiado investigador Luis Astorga recupera unas líneas en torno a la nutrida marcha del 27 de junio de 2004, cuando, entre otros, los capitalinos protestaron por una ola de inseguridad. Eran tiempos de López Obrador en la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal.

Andrés Manuel, consigna Astorga, “‘desestimó los reclamos de ese entonces, habló de ‘manipulación de las derechas’, ‘oportunismo del gobierno federal’ y ‘amarillismo en algunos medios de comunicación’; además, calificó de manera despectiva como ‘pirrurris’ a los participantes (…) Carlos Monsiváis opinó acerca de las declaraciones de López Obrador en 2004: ‘Lamentablemente, la teoría del complot oscureció esta vez la lectura de la realidad del jefe de Gobierno’”.

Astorga no fue el único que hizo eco de las palabras discordantes de Monsiváis con respecto a la respuesta a esa marcha del entonces gobernante de la capital.

En Masiosare, suplemento de La Jornada, Jesús Ramírez Cuevas hizo lo propio. En artículo publicado el 4 de julio de aquel año, el actual vocero consigna que “el escritor Carlos Monsiváis consideró un error la descalificación: La importancia de la marcha desborda con amplitud los propósitos necesariamente lamentables de El Yunque y la ultraderecha. Si alguien no lo ha dicho debía decirlo: Se hace el mensaje al marchar, y el mensaje del domingo en la mañana es de respuesta colectiva, de exigencia a las autoridades y de solidaridad con las víctimas”.

“A la izquierda, siguió el cronista, le toca analizar con cuidado y rapidez el mensaje múltiple de la marcha, pero sin confundir la intención de unos con la elocuencia del acto mismo. De antemano, creo posible afirmar que fue una marcha muy significativa de esa zona que no pertenece a la izquierda o a la derecha, sino a la angustia de la ciudadanía y a la urgencia del Estado de derecho”.

“Si frente a la inseguridad no aplazamos nuestras diferencias, concluyó, nunca construiremos los espacios mínimos para el diálogo”.

Ya de su propia inspiración, Ramírez prosigue: “Al insistir en la conspiración de la derecha, López Obrador pagó el costo de no reconocer abiertamente el legítimo reclamo ciudadano. Y Fox actuó como si los reclamos no lo incluyeran: La sociedad tiene razón... tenemos que hacer mucho más”.

“Pero si muchos de los marchistas eran de las clases medias, ¿no estamos también frente al desencanto del voto útil?”.

(https://www.jornada.com.mx/2004/07/04/mas-ramirez.html).

No tenemos ni idea de lo que Carlos Monsiváis opinaría del escenario actual. Pero quizá estas líneas nos recuerdan cómo las simpatías del autor de A ustedes les consta no estaban reñidas con la observación crítica del ejercicio del gobierno. Por parte de Monsiváis y de Jesús Ramírez, por cierto.

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