Es la Presidente con el mayor poder que se ha tenido en México. A cada rato hace señalamientos inoportunos, faltos a la verdad, y utiliza la inteligencia artificial de forma burda. Sus comunicados de prensa se contradicen, lo mismo que sus políticas. Justifica temas que no admiten un análisis serio. Cree que la ONU la ataca en lo personal. Desconoce la geopolítica y se equivoca con frecuencia. Polariza al país. Siembra odio entre mexicanos. Destruye la unidad nacional. Protege a los morenistas. Sus yerros son públicos y notorios y, aun así, cree que puede engañar a la opinión pública. Sigue sin decir nada sobre los narcopolíticos. No hay crimen organizado sin protección. Manipula a la SCJN. Critica a la prensa independiente. Trata de impedir que surjan nuevos partidos. Sigue derrochando dinero en subsidios inútiles en el AIFA, el Tren Maya, Mexicana de Aviación, PEMEX y CFE.
La nueva disposición que defiende es que, sin orden judicial, se puedan congelar cuentas ciudadanas por “indicios” de posibles delitos. No hay defensa. Es un arma política. Caemos cada vez en mayores abusos. Quiere más inversión, el 25% del PIB, pero castiga y amenaza a los ahorradores. ¿De dónde saldrán los recursos si no hay certeza? Los grandes corporativos no llenarán estos espacios. Los bancos empezarán a padecer. Se volverá a utilizar más efectivo. Saldrán más capitales del país. No importa el peligro de asaltos: estos son fortuitos. El otro, el de la UIF, es cierto. Los Estados Unidos acumulan más testigos protegidos. Se une el exasesor presidencial, Alfonso Romo. Se acumulan datos sobre ilícitos.
Y se trata de excusar a la Presidente. Que está muy presionada y no sabe de muchas cosas. Que no le informan la verdad. Que su equipo es muy limitado. Que recibe advertencias desde Palenque. Que no sabe mucho de economía y por eso toca las AFORES. Que es científica y no política. Que su equipo de comunicación comete muchos errores y ella no se da cuenta. Que si supiera de feminicidios actuaría mejor. Que si tuviera alianzas con narcos, los combatiría. Que si supiera de geopolítica haría más alianzas. Que si pudiera poner orden en las fuerzas armadas, otra cosa sería. Que no puso a su gabinete. Que el grupo radical de Morena la presiona mucho. Que no protege a los hijos de AMLO, que no está enterada de lo que hacen. Pobre Presidente: está sola, sin apoyos, sin amigos; la traicionan. No puede confiar en los opositores ni en la prensa. Es una víctima de sus circunstancias.
Seamos claros: todo lo que pasa en el país es del conocimiento de Claudia Sheinbaum. No está siendo víctima de nadie. Sus contradicciones son cortinas de humo. Ella gobierna. Ella es la responsable. Cuenta con toda la información de inteligencia, de seguridad nacional, de seguridad pública, de economía, de energéticos y de opinión pública. Sabe a qué se enfrenta con Estados Unidos. Sabe lo que ocurre en el mundo y, aun así, prefiere su dogmatismo ideológico al bienestar del país. Cree que son lo mismo. Ella sigue sus estándares y repudia lo que se le opone. No es humanista: está formada en el revanchismo. Por eso no hay defensa, ni de sus colaboradores, ni de las instituciones, ni de su equipo. Ella los nombró, ella los mantiene.
Dejemos, pues, de lado la constante victimización que hace de sí misma. Enfrentemos nuestra realidad: un poderoso gobierno autoritario y corrupto, donde el territorio nacional lo controlan los cárteles con la complacencia de las autoridades. La propaganda ya no alcanza a cubrir a la Presidente.
La “aquiescencia” significa consentimiento, asentimiento, anuencia, conformidad, acuerdo, aceptación, aprobación, beneplácito, permiso o venia. Este es el término utilizado en el informe de la ONU para describir la conducta de las autoridades mexicanas frente a las desapariciones forzadas. El tema se inició desde hace varios sexenios con el combate a la guerrilla, pero ha ido creciendo. El rancho Izaguirre, las fosas clandestinas, la búsqueda masiva de organizaciones sociales, la falta de políticas integrales y efectivas de búsqueda y rescate, la ausencia de laboratorios forenses, el desinterés ante las denuncias y la necesidad de abrir expedientes cuando, en ocasiones, son las propias autoridades las implicadas. Irak y México compiten por el primer lugar en desapariciones. Suman más que los muertos en guerras.
El estudio de la ONU sobre desaparecidos en México lleva décadas. Se trata de un grupo de expertos ligados a la ONU que, aunque forman parte del organismo, son independientes. Han realizado estudios para asegurar el cumplimiento de los acuerdos internacionales firmados por los países en materia de derechos humanos. Han realizado visitas a México y sugerido medidas que han sido ignoradas. México no ha cumplido con las recomendaciones. Señalan cerca de 4,500 fosas clandestinas e identifican cerca de 72,000 restos humanos. Han solicitado que la Asamblea General de la ONU actúe. Incluso se ha señalado que podría tratarse de un asunto de lesa humanidad.