Educar, de origen latín, es guiar o conducir en el conocimiento. La primera educación es en el hogar, y posteriormente en la escuela. Al efecto, se requiere de un plan de estudios que indique la orientación del individuo en su desarrollo integral pleno. Posteriormente, se elaboran los programas de estudio por materia y conforme las metas que el alumno, guiado por el maestro, debe alcanzar. Por último, se trabaja en los materiales para que el proceso pueda materializarse.
Los diputados del Frente Amplio Opositor han acordado emprender una acción de inconstitucionalidad, porque la elaboración de los nuevos libros de texto de la llamada Nueva Escuela Mexicana ni cumplen con el artículo tercero constitucional, ni se elaboraron conforme a la Ley General de Educación. Así que la polémica va a la Corte. Hay dos problemas, el jurídico, y el de contenidos.
El artículo tercero establece que: “Toda persona tiene derecho a la educación. El Estado -federación, estados, Ciudad de México y municipios- impartirá y garantizará la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior.
Asimismo, señala: “La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva. Tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; promoverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Y agrega: “el Ejecutivo Federal determinará los principios rectores y objetivos de la educación inicial, así como los planes y programas de estudio de la educación básica y normal en toda la República; para tal efecto, considerará la opinión de los gobiernos de las entidades federativas y de diversos actores sociales involucrados en la educación, así como el contenido de los proyectos y programas educativos que contemplen las realidades y contextos, regionales y locales.
Y concluye que los planes y programas de estudio tendrán una perspectiva de género y una orientación integral y cita las materias que debe incluir como matemáticas y lectoescritura. Establece que será laica, se basará en el progreso científico, luchará contra la ignorancia, los fanatismos y los prejuicios.
Los textos de la SEP no cumplen con estos requisitos constitucionales, desaparecen las materias, se establecen campos formativos. No se consultó ni a estados, ni a municipios, ni a especialistas y se oculta la información del equipo que los elaboraron. Se coloca a la comunidad sobre el individuo y sus libertades, su contenido es antidemocrático. Es un despropósito querer hacer de los niños agentes de un cambio social. No se dirigen al desarrollo de la persona, porque consideran neoliberal este enfoque y buscan supuestos valores colectivos como guía. Hay errores como el fraude electoral de 2006, y no se orientan a la adquisición de habilidades. Tienen una visión neocolonial cuando México es un país moderno y multicultural. Ni siquiera son marxistas. Son resultado de una visión ideológica mixta y el resultado es caótico. Como no hay planes, ni programas, no sabemos cuál es la formación que aportan a la niñez.
La Ley General de Educación establece el mecanismo para revisar los libros de texto. La SEP realizó una convocatoria masiva, cuyos resultados desconocemos, en lugar de establecer grupos de trabajo con especialistas y coordinarse con los gobiernos locales. Si bien sería un programa piloto, de primero de primaria, a los autores de los libros les entró la prisa por el cambio de sexenio y aparecieron nuevos libros en todos los grados, elaborados en tiempo récord y sin cumplir con la ley.
No se consideran los derechos de la niñez, el derecho a la educación, y este sexenio ha sido contrario a reforzar la educación pública. Hay un desmantelamiento del sistema educativo. Ilustremos algunos ejemplos: se desaparecieron las escuelas de tiempo completo; se cambió el Instituto de Evaluación Educativa y sus procesos; los recortes presupuestales a la SEP desaparecieron más de la mitad de sus programas. Y ahora pretenden defender un proyecto de cesiones caprichosas. Tras la pandemia, tuvimos muchas dificultades con el avance educativo de la niñez, pero también se introdujo la modalidad didáctica vía internet. Esta puede constituir una vía para corregir o complementar los actuales contenidos de los libros de texto y los manuales de profesores que son aún peores que los libros.
Vivimos en una sociedad moderna, que no se reconoce en el modelo de los actuales libros de texto. Apela a un culto de rituales que no nos representa a todos. Aun cuando la SEP diga que pronto publicará planes y programas, esto solo constituye la reafirmación de que los libros de texto no obedecieron a ningún criterio científico o pedagógico.
Estamos en una época preelectoral. Todo se politiza. Los gobernadores morenistas no defendieron los libros y su contenido, atacaron al dirigente del PAN. AMLO asegura que los libros se repartirán. Varios estados ya anunciaron que no los usarán. El ataque a la educación pública por un movimiento social rechaza a la nación, a la ciudadanía y a la libertad.
El Estado perdió la rectoría de la educación a la que está obligado. Los contenidos didácticos no contribuyen a la formación de la niñez, ni a los valores que nos unen, pues se privilegia a la comunidad, a la cual se pretende involucrar vía los trabajos escolares de los alumnos. Los nuevos valores colectivos que quieren impulsar, lo popular, no se dirigen a la educación y formación de habilidades de una persona. Intentan involucrar a las familias en una dinámica que no les corresponde. Será de nuevo la SCJN la que determine lo procedente en un tema tan importante como es el despojar a la niñez de sus sueños, de mejorar su propia vida, con libertad y autonomía.