Rosario Guerra

Lo imposible

¿Cómo actuar conforme al principio de que la política es el arte de lo posible, cuando estamos viviendo lo imposible?

Se dice que la política es el arte de lo posible. Esta premisa surgió en una plática con Martín Olavarrieta, analizando la situación actual. Lo cierto es que esta afirmación ha perdido solidez, como lo afirma Sloterdijk en su texto En el mismo barco. Distinguir con certeza entre lo políticamente posible y lo imposible es la característica del tiempo que vivimos en este país, que es nuestro barco. De hecho, lo posible ha implicado salvaguardar a la política frente a los excesos de lo imposible, es decir, de los excesos del poder. La relación jerárquica entre la razón de Estado y la razón privada, o ciudadana, entre los intereses de grupos, se ubica el vértice de una pirámide, donde los actores pueden ser maduros, asumir decisiones con visión de largo plazo, o bien, jugar a la política en función de intereses personales o de grupo.

AMLO nos está acostumbrando a lo imposible. No hay espacio para la política en su estilo de gobierno. Su relación con el narcotráfico y la delincuencia organizada, incluido el huachicol, es innegable, como vimos en las elecciones, en el saludo a la mamá de El Chapo, la liberación del hijo de éste, en su tesis de proteger a los criminales porque son seres humanos. Su insistencia es a la inacción de abrazos y no balazos porque a su dicho, donde domina un cártel hay menos violencia. Valle de Bravo tomado por sicarios que a todos extorsionan con la complicidad de autoridades, aun con presencia de la Guardia Nacional. Grupos armados toman San Cristóbal de las Casas, otro pueblo mágico abatido.

Y sigue lo imposible, el control de la SCJN, el ataque a los periodistas y medios, la cancelación de NAIM por un ‘patito’ inútil, el AIFA, que ni él utiliza, la desaparición de los fideicomisos públicos, obras innecesarias y dañinas como el Tren Maya, el fracaso de Dos Bocas, la caída de empleo e inversión, el apoyo a las dictaduras latinoamericanas, el uso de combustibles fósiles y carbón, el incumplimiento de tratados internacionales, que conforme a nuestra legislación son leyes supremas.

Y hay más imposibles que rompen al Estado de derecho e imponen intereses personales. La ideologización de la educación, la destrucción del sistema nacional de salud, la simulación de datos, sobre todo lo que es contrario a su narrativa. El ataque a las autoridades electorales para descalificarlas, y en su caso, alegar fraude. La falsa narrativa sobre corrupción, donde su familia y cercanos están enriqueciéndose. Una militarización que no resuelve ni la seguridad pública, ni abate costos de construcción, ni logra atender emergencias por desastres naturales.

Más acciones que parecían imposibles, el desconocimiento de la política internacional, del T-MEC, de su relación con Biden, su ausencia en la Cumbre de las Américas por desprecio a la democracia, ofensas al Parlamento Europeo, al respeto a los derechos humanos, el aumento de la pobreza, incertidumbre sobre las reglas para invertir, en fin, sigue la lista.

Pero ahora estamos en el mismo barco, AMLO tiene miedo. La Alianza va por México es competitiva y hay tiro. Si se coordinan adecuadamente, tenemos un 40 por ciento de salida PAN-PRI-PRD, contra un 45 por ciento de la alianza de Morena, sin considerar a MC. Así que ahora el imposible se centra en destruir la alianza. Reconoce a Anaya para que el PAN se siga dividiendo. El desastre en el PRI es inédito, entre los ataques desde el gobierno hasta las pérdidas electorales y la creciente división interna. Dante Delgado sigue jugando su papel de bisagra para aumentar sus ventajas competitivas, aunque tenga pocos votos. Sus cartas, Colosio, García y Alfaro, son su apuesta. Al PRD ya lo desfondó AMLO, pero mantiene presencia y en lo nacional aporta votos.

En Morena también hay amenazas de rompimiento. Las ‘corcholatas’ se atacan bajo la mesa. Aumentó el número tras el mitin en el Edomex, y para evitar rupturas se incorporó a Monreal, Moctezuma y Tatiana. Se supone que la encuesta que realice Morena definirá la candidatura, pero otro imposible, es renunciar al dedito mágico. Y ya Monreal conoce que las encuestas de Morena van en contrasentido de las reales, como sucedió con Claudia Sheinbaum.

Entonces, ¿cómo actuar conforme al principio de que la política es el arte de lo posible cuando estamos viviendo lo imposible? Se requiere pragmatismo y visión de Estado para distinguir lo imposible hacia 2023 y 2024 porque van a pasar cosas imposibles fuera de toda proporción en la imposición de intereses. Desde luego, no se respetarán reglas ni leyes. Ya lo vimos este año con la movilización del gabinete, los gobernadores, los legisladores y los siervos de la nación morenistas.

Pero para enfrentar lo imposible, primero se debe tener conciencia de que vivimos una situación de emergencia nacional. Segundo, que podemos y debemos participar en la alianza porque todos somos México. No tenemos Presidente, ni unidad nacional, algo también imposible. Contribuyamos a reconstruir desde ahora al país y sus instituciones.

El Frente Cívico Nacional, FCN, es un grupo aliancista, que busca cambiar al sistema presidencial mediante un gobierno de coalición donde los equilibrios sean gobierno con base en la participación de todos. Construir una única candidatura que se legitime como competitiva, mediante la elección ciudadana. Interactúa con todos los partidos, organizaciones sociales e incorpora propuestas ciudadanas.

Este sábado se formará el capítulo CDMX con ciudadanos de 16 alcaldías porque la elección presidencial pasa por esta ciudad. Los capitalinos ya derrotamos al autoritarismo y marcamos pauta a nivel nacional de que con una alta votación en las urnas, la derrota de Morena, con todo y sus ayudas y autoridades, no es imposible.

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