Rosario Guerra

Golpe a la democracia

Pese a que la ley es muy clara en el sentido de que los gobiernos federal y estatales no deben intervenir en los procesos electorales, AMLO insiste en confrontar y descalificar a las autoridades responsables.

El TEPJF y el INE coincidieron en que las leyes electorales deben cumplirse puntualmente. Salvo el Presidente del Tribunal, plenamente desacreditado y al servicio de la 4T, todos coincidieron en que el monto no es significativo, pero la violación con dolo constituye un motivo para imponer la pena de pérdida del registro. La democracia mexicana ha evolucionado pese a la confrontación y hoy la polarización, que el propio Ejecutivo Federal promueve, con sus actos de provocación.

Pese a que la ley es muy clara en el sentido de que los gobiernos federal y estatales no deben intervenir en los procesos electorales, AMLO insiste en confrontar y descalificar a las autoridades responsables. Lorenzo Córdova ha sido claro. Como árbitros no van a caer en provocaciones porque deben ser imparciales y sus fallos siempre se apegarán al marco legal, aunque no todos queden satisfechos.  Al violar la ley AMLO promueve condiciones de confrontación y descalificación de las autoridades electorales, como previsión de posibles resultados adversos.

AMLO no tiene obligación de informar sobre temas electorales, no es su papel, y lo sabe. Dice evadir acoso y provocación cuando él las maneja. Calificar como exceso el fallo del TEPJF, como golpe a la democracia, es intervenir en el proceso electoral, contra la ley. Su opinión sobre la no presentación de los gastos de precampaña de los candidatos de Michoacán y Guerrero no se funda en las leyes electorales. Hubo además dolo para no informar de ciertos gastos, concluyen autoridades, lo cual ya circula en la prensa sobre el caso de escándalo de la consultora Neurona, investigada por financiamiento ilegal en España, y ligada a Epigmenio Ibarra, según se registra.

AMLO afirma que la cancelación es un golpe contra la democracia porque no se respetó la voluntad del pueblo, que es quien manda. Pero la democracia tiene reglas acordadas y votadas por el Congreso de la Unión, que representa la voluntad popular, por eso no se afecta ningún derecho democrático. Si se violan las normas, hay una sanción. Imponerla no es antidemocrático, es simplemente cumplir con las obligaciones de hacer respetar las leyes. No hay agravio de las autoridades electorales, lo hay del Presidente AMLO y de Morena, que tras transgredir las leyes se llaman víctimas por ser sancionados conforme derecho.

La voluntad del pueblo se hará válida el 6 de junio. AMLO dice que se debe cumplir con la sentencia, aunque sea arbitraria y lleva a una provocación. ¿Qué quiere provocar? La descalificación de las autoridades electorales, garantes de la democracia, a fin de poder crear conflictos post-electorales. Si pierdo, arrebato ese es su mensaje. No importa si hay muertos o desaparecidos. El poder todo lo justifica.

Los órganos autónomos no se crearon para proteger empresas o sectores. Fue una necesidad de poner en manos de expertos las decisiones técnicas y complejas que exigían independencia de los intereses de grupos privados. Decir que Consejeros y Magistrados no son demócratas y decir que conspiran contra la democracia, es descalificarlos y exponerlos a la violencia. Es la primera vez que vemos que desde el poder se amenaza a las instituciones, se les socava, se les impide funcionar, con absurdos recortes presupuestales.

Es impensable llegar a esta situación. Acorrala a las autoridades. Ya el INE le había hecho un exhorto a AMLO para no utilizar la mañanera para hacer proselitismo electoral. No escuchó. O quizá piensa que la prudencia del INE le da margen a brincarse las reglas democráticas, sin consecuencias. Acusó a Peña de superar topes electorales, cuando el único sancionado fue AMLO por no llevar una contabilidad consolidada y cada partido cargó gastos a la campaña presidencial. Para él el dinero no importa, así lo demuestra el caso de Pío, que violó la ley y no ha recibido castigo.

A AMLO le gusta voltear la tortilla, como reza refrán popular. El Presidente juró cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan. Esto incluye tratados internacionales. Sin embargo; sus actos y leyes son inconstitucionales, opinar en la mañanera sobre el proceso electoral es ilegal, provocador y un golpe antidemocrático.

Es claro que AMLO se siente amenazado y aunque inventa un enemigo único: los conservadores neoliberales, su miedo estriba en su fracaso.  El sabe que no hay teorías conspiratorias, sabe que ya tiene al ejército de su lado, sabe que no quiere perder el control, busca la prolongación de su mandato porque solo él puede impulsar la 4 T, como solo Zaldívar puede hacer la reforma judicial. No acepta críticas, no soporta que sus antiguos colegas de izquierda lo exhiban y lo reprueben. Busca el predominio en todos los campos de su interés: monopolios estatales, democracia acotada, prensa afín, empresarios doblegados, desempleados con ayudas de gobierno que aumenten votos, pero al final todo espejismo topa con la realidad, tarde o temprano.

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