Rosario Guerra

Estados Unidos

La política de reactivación económica de Biden, el ritmo de vacunación de sus más de 300 millones de americanos y la apertura hacia turismo médico ayudarán a México.

Circula en redes sociales el meme de cuál es el presidente que hará posible recuperar el crecimiento económico y vacunará a más mexicanos. Y la respuesta es Joe Biden. La relación histórica entre México y los Estados Unidos ha sido difícil y compleja. Perdimos territorio, sufrimos guerras, fuimos aliados, el flujo migratorio ha sido constante y hoy hay muchos mexiconorteamericanos en EU. La influencia hispana y especialmente mexicana (38.5 por ciento de la población con ciudadanía) forma parte de la cultura urbana de Chicago, California, Miami, Texas, Arizona, y representan una fuerza laboral y de consumo importante. Las remesas que AMLO consideraba una afrenta, hoy hasta las elogia.

Como vecinos distantes, se nos caracterizó, las diferencias culturales son claras, el lenguaje distinto, los usos y costumbres varían. Pero siempre ha existido una doble visión, la de quienes admiran a la potencia y su forma de vida, y quienes la ven como una amenaza intervencionista en otros países, por lo que la denostan. Lo cierto es que la globalización, proceso que caracteriza a nuestra etapa histórica, borró diferencias en Europa, y se reprodujo un bloque, el norteamericano, para enfrentar a China, Europa, India y los mercados regionales que se han formado con mayor o menor éxito.

EL TLCAN que impulsó el presidente Carlos Salinas fue criticado por la izquierda por asimetrías, por impulsar un proceso maquilador, entre otros aspectos. Pero al entrar en marcha permitió a México crecer sus exportaciones de 4 por ciento a 84 por ciento o más en el mercado americano y con gran éxito en Canadá, aliado en paneles tripartitas, y promotor de equilibrios en el bloque. El sector exportador se profesionalizó, se formaron exitosas cadenas productivas, como la automotriz, y nuestro país se abrió con tratados comerciales a bloques y países. El libre comercio, aunque muchos aún lo condenan, se convirtió en nuestra ventaja competitiva por nuestra ubicación geográfica y el bloque norteamericano ayudó a los tres países en su desarrollo.

La ignorancia y el racismo de Trump pusieron al TLCAN en peligro. Tras negociaciones Peña e Idelfonso Guajardo con apoyo de empresarios, lograron una renegociación que AMLO y Seade apoyaron, aunque al último, y ya concluida la ronda de negociaciones, ante la presión de EU, México aceptó el cuestionado tema de la supervisión en materia laboral y salarial, que puede implicar penas a nuestro país. Pero finalmente el TMEC vino a dar estabilidad a la economía y seguridad a los inversionistas.

La caída de 8.5 por ciento del PIB en 2020, la mayor desde 1930 en México, ha costado más de 12 millones de nuevos pobres, desempleo y ha caído la inversión privada, de la que depende más de 70 por ciento de la actividad económica. Sin embargo, la SHCP, Banxico, calificadoras y financieros esperan una recuperación de entre 3 y 5 por ciento en el PIB en 2021. Las causas se vinculan a la rápida recuperación de la economía estadounidense, que permite el crecimiento de exportaciones y la sobrevivencia de las cadenas productivas. De nuevo el sector exportador será el anclaje del país.

AMLO no contribuye, por el contrario, su conservadurismo, sus leyes monopólicas contra el libre comercio y el libre mercado en materia energética, de comunicaciones, de ecología, de empleo, en materia financiera, educación y salud, han causado polémica, amparos, y sin duda se puede llegar a penalidades por romper aspectos del TMEC. La inversión cayó y solo se recuperará la que asegure retornos. No se entienden las consecuencias de romper el Estado de derecho. Solo la certeza y la legalidad pueden permitir el libre desarrollo económico. Lo demás, la polarización, la intolerancia a la crítica, los sermones, salen caros. Y si no, lean a Roger Batra, que de neoliberal o conservador no tiene un pelo.

Arizona, Texas y Luisiana han anunciado que promoverán turismo médico para vacunar contra Covid-19 a quienes viajen a esos estados. La afluencia de mexicanos, aún antes de ser oficial, ha ido incrementándose. Seguramente seguirá en aumento entre personas jóvenes y maduras que puedan costear sus gastos. Como la salud no tiene precio, la medida será exitosa.

Así, el meme sobre Biden tiene buena parte de verdad. Con su política de reactivación económica, el ritmo de vacunación de sus más de 300 millones de americanos y la apertura hacia turismo médico, ayudarán a México, su principal socio comercial. Los riesgos son las políticas de AMLO que van contra esta tendencia. Pese a todo, la economía ya no depende de un hombre obsesionado con un centralismo político y económico, con empresas quebradas y proyectos inviables. ¡Vamos México!

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