Economista en Jefe de INVEX

Balance de riesgos en Estados Unidos

A pesar de las caídas en las nóminas del sector público y algunos servicios profesionales, destacaron las ganancias en los sectores de salud, hospitalidad y esparcimiento.

La nómina no agrícola de Estados Unidos de marzo sorprendió al alza, aunque con señales mixtas al interior de las cifras.

Por un lado, el dato excedió la mediana del consenso de analistas por alrededor de 110 mil empleos al ubicarse en 178 mil. Asimismo, la tasa de desempleo retrocedió de 4.4% a 4.3%. A pesar de las caídas en las nóminas del sector público y algunos servicios profesionales, destacaron las ganancias en los sectores de salud, hospitalidad y esparcimiento. Asimismo, las revisiones de los dos meses previos (al alza en enero y a la baja en febrero) prácticamente se balancearon.

Por otra parte, ya a detalle, de marzo de 2025 a marzo de 2026, la economía norteamericana creó un total de sólo 327 mil plazas, cifra considerablemente menor al millón de plazas que se generaron doce meses atrás. Esta desaceleración del empleo confirma un menor dinamismo del mercado laboral. Adicionalmente, aunque la tasa de desempleo disminuyó, este descenso se explicó principalmente por una menor tasa de participación laboral. En parte por la incertidumbre que enfrentan los empleadores en Estados Unidos ante la falta de claridad en las políticas económicas del actual gobierno, en parte por una política migratoria estricta que ha contraído la oferta laboral significativamente, y en parte por el reemplazo de ciertos perfiles de trabajo con inteligencia artificial (IA), la desaceleración del empleo es notoria y eventualmente impactará sobre el consumo privado, variable que representa el 70% del PIB norteamericano.

En este contexto, en INVEX Análisis prevemos que el crecimiento económico de Estados Unidos en 2026 se verá impulsado en gran medida por el gasto público y la inversión no residencial, especialmente en el sector tecnológico donde precisamente predomina la IA. De acuerdo con nuestras previsiones, el crecimiento del PIB rebasaría 2.0% este año y el próximo a pesar de la desaceleración del mercado laboral.

Si bien por el lado del crecimiento los riesgos muestran un sesgo al alza, el riesgo más importante en estos momentos, sobre todo para la toma de decisiones de política monetaria, lo representa el persistente cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán.

Efectivamente, a cinco semanas de que estallara el conflicto en Medio Oriente, el cierre del corredor por el cual atraviesa el 20% del comercio global de petróleo ha comenzado a impactar sobre los precios al consumidor. Y no se vislumbra un claro final a esta situación próximamente.

En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina superó los $4 dólares por galón por primera vez desde 2022. Este incremento ha llevado a aumentar nuestra expectativa de inflación general para 2026 de 2.7% a 3.0% anual, mientras nuestro estimado para la inflación subyacente se ubica en 2.8% anual. Aun cuando anticipamos una eventual caída en los precios del petróleo en algún momento del segundo trimestre, no prevemos que éstos regresen a los niveles de $60 dólares por barril registrados a inicios de año. Efectivamente, la inflación se ha convertido en el principal riesgo macroeconómico. Incluso por encima de la desaceleración que podría generar la debilidad del empleo.

La inflación mensual de marzo podría ubicarse en 0.7% o más, impulsada principalmente por un aumento cercano al 35% en los precios de la gasolina en Estados Unidos. Este choque ha intensificado las presiones inflacionarias de corto plazo, generando preocupación sobre la trayectoria de los precios y también sobre las decisiones de la Reserva Federal.

Será crucial observar una corrección una vez que se resuelva el conflicto geopolítico. La gran incógnita es cuándo efectivamente se resolverá y en serio.

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