Economista en Jefe de INVEX

Balance de riesgos inflacionarios

Si los riesgos al alza se materializan, la inflación no sólo se mantendrá elevada durante 2022: el problema inflacionario podría pasar de uno temporal a uno estructural.

En Estados Unidos, la inflación al productor subyacente (la que excluye los precios de alimentos y energía) fue de 0.2 por ciento en septiembre, nivel inferior al 0.5 por ciento previsto por el consenso de analistas del mercado. La tasa anual pasó de 6.7 a 6.8 por ciento. El consenso anticipaba una tasa anual de 7.1 por ciento.

La inflación al consumidor subyacente se ubicó en 0.2 por ciento mensual en septiembre, cifra similar a la esperada por los analistas. La tasa anual (4.0 por ciento) confirmó el punto de inflexión que había mostrado en julio, cuando ésta pasó de 4.5 a 4.3 por ciento.

A pesar de las buenas cifras que recientemente se han revelado en el terreno de la inflación subyacente (hay que recordar que la Reserva Federal analiza el comportamiento del deflactor del gasto en consumo, que excluye los precios de alimentos y energía para sus decisiones de política monetaria), es necesario realizar un balance de riesgos.

En cuanto a riesgos al alza, es probable observar más aumentos de precios durante la temporada de invierno. Una escasez de oferta combinada con un exceso de demanda podría generar presión sobre los precios del gas y otros energéticos que, aunque no impacten directamente sobre la inflación subyacente, sí generarían un efecto de segundo orden al contaminar los costos que enfrentan los productores.

Asimismo, es muy probable observar un repunte en los casos de Covid-19 en la época de frío, tal como se observó a finales de 2020 y principios de este año. Mayores restricciones en puertos mercantiles que contengan una nueva ola, sobre todo en Asia donde el proceso de vacunación no ha sido tan acelerado como en otras regiones, sin duda generaría presión adicional sobre la cadena global de suministros y por ende sobre la inflación.

En las más recientes minutas del Comité de Operaciones de Mercado Abierto de la Reserva Federal (organismo encargado de conducir la política monetaria de Estados Unidos), algunos banqueros centrales destacaron su preocupación por el fuerte incremento en los precios de casas y su posible contaminación en el componente de rentas equivalentes de la inflación al consumidor (owner’s equivalent rent). Sin duda, este riesgo al alza es importante.

En cuanto a riesgos a la baja, es necesario resaltar el ajuste en algunos precios y costos que aumentaron desproporcionadamente durante la pandemia. El precio de la madera cayó 44 por ciento entre mayo y octubre después de aumentar significativamente durante los primeros meses de este año. El precio del gas natural ha retrocedido cerca de 10 por ciento en tan sólo 10 días y los costos de transportación, medidos a través del Baltic Exchange Dry Index, van 8.0 por ciento abajo en el transcurso de la última semana.

Así como los incrementos en los precios de las materias primas (y costos de transportación) pueden ser violentos, también lo pueden ser los ajustes a la baja. El comportamiento del precio de la mezcla de petróleo WTI a lo largo del tiempo es clara: las correcciones pueden ser pronunciadas y rápidas. De ocurrir próximamente y de ser generalizada, la corrección en el mercado de commodities generaría caídas en los índices de precios.

Si la reciente contracción en los costos de transportación marítima y materias primas (principalmente el gas natural) se traduce en una menor presión sobre los precios de mercancías, es probable que la inflación subyacente anual de Estados Unidos descienda durante el trimestre actual. El descenso más marcado debería observarse a lo largo del primer semestre de 2022.

Por otra parte, si los riesgos al alza se materializan, la inflación no sólo se mantendrá elevada durante 2022: el problema inflacionario podría pasar de uno temporal a uno estructural.

En donde sí la inflación podría mantenerse elevada, y por mucho tiempo, es en México. Si bien el componente no subyacente del Índice Nacional de Precios al Consumidor reaccionará a las cotizaciones internacionales de los precios de energía (sobre todo petróleo), el alza reciente en los precios del aluminio y el algodón podría ejercer presión sobre los precios de maquinaria y equipo, así como ropa, que se producen en México. Aunado a lo anterior, la continua reapertura del sector de servicios podría generar más presiones sobre los precios que enfrentan los consumidores en este sector.

En tan sólo nueve meses, la inflación general de México pasó de 3.15 a 6.00 por ciento anual. Sin duda, el ciclo de política monetaria restrictiva que inició el banco central en junio deberá continuar para alcanzar la meta de una inflación de 3.00 por ciento … hasta el segundo semestre de 2023. De hecho, la tasa interés de referencia debería ubicarse alrededor de 6.00 por ciento en abril del próximo año para poder llegar a esta meta.

Por ahora, y si la inflación en Estados Unidos comienza a ceder, la Reserva Federal probablemente aumentará su tasa hasta finales de 2022.

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