Definitivamente, Adrián Rubalcava no es un hombre de fiar. Quiso ser jefe de Gobierno de la Ciudad de México en 2024, pero la coalición del PAN, PRI y PRD, optó por otro candidato. Lastimado porque lo dejaron de lado, renunció al PRI, que era su partido, y en menos de un mes ya se había sumado a la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum. Le buscaron espacio dentro del gobierno federal, pero no le dieron nada hasta mayo del año pasado, cuando lo nombraron director del Metro. Político de metas cortas, volvió a traicionar a quienes lo arroparon.
Informes que llegaron a Palacio Nacional la semana pasada lo señalan de haberse confabulado con el líder del sindicato del Metro, Fernando Espino, de origen también priista, para hacerle una trastada a los usuarios del transporte público más utilizado en la Ciudad de México, a su superior, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, y a la propia Sheinbaum, jugando con fuego para obtener recursos presupuestales extraordinarios para el Metro, pero también, cuando menos en algunos casos, repartir excedentes entre diversos funcionarios, incluidos federales, y sindicalistas.
La información señala que Rubalcava acordó con Espino estallar un conflicto en el Metro, dentro del contexto de las crecientes fallas en el sistema de transporte, para sacar dinero al gobierno central y federal, y recibir varios fondos compensatorios –uno fue creado para situaciones de emergencia de cara al Mundial de Futbol que inicia en junio–, por más de mil 400 millones de pesos, por encima de las asignaciones presupuestales extraordinarias que les asignó Brugada. En complicidad, de acuerdo con los reportes entregados en el Zócalo, estallaron paros operativos en el Metro, que parecieron una secuencia normal de la crisis en la que se encuentra el transporte.
Los conflictos con el sindicato comenzaron a principios de abril, después de un año desastroso en el Metro que afectó a millones de usuarios. En lo que va de este año, solamente en 17 días no se han reportado fallas. En el resto, ha habido suspensiones de energía eléctrica, trenes descompuestos, suspensión parcial del servicio que ha llegado a ser de más de una hora por el mal funcionamiento de los trenes, por problemas técnicos, y desalojos por fuego y humo, que se le atribuye a la falta de mantenimiento, un problema acumulado por años.
Los desperfectos provocaron protestas del sindicato y un caos para los usuarios. En este terreno fértil, los trabajadores denunciaron la falta de mantenimiento, la escasez de refacciones y exigieron mejoras laborales. El 13 de abril fue el día crítico en el Metro, que doblegó a las autoridades capitalinas, cuando el sindicato dejó de operar 70 trenes, afectando a millones de personas. El 14 se anunció una inversión adicional de cinco mil millones de pesos y negociaciones con el sindicato para revisar los asuntos laborales, donde Rubalcava, que había llevado a cabo las pláticas con el sindicato durante el mes, emergió como la figura que resolvió el problema, desactivando lo que parecía caminar hacia la suspensión de las obras de remodelación del Metro y la operación de dos líneas en vísperas de arrancar el Mundial, que amenazaban con provocar otra tensión con la FIFA, que se ha mostrado preocupada por la movilidad en la Ciudad de México.
Las acciones que describe el informe que se entregó en Palacio Nacional podrían señalarse como una extorsión disfrazada de conflicto laboral, avalado ante la opinión pública por el mal servicio del Metro, con fallas importantes en las líneas 1, 3, 7 y 9, que son las principales que recorren la ciudad de norte a sur y de oriente a poniente, conectando con las principales estaciones distribuidoras del sistema.
No sería la primera vez que Espino estuviera involucrado en un conflicto con las autoridades capitalinas, que en ocasiones anteriores lo han acusado de sabotajes en el Metro. El líder sindical siempre ha negado los señalamientos que, sin embargo, nunca habían alcanzado la gravedad de lo que planteó el informe que se entregó en Palacio Nacional.
Entre los detalles que han trascendido del documento, se menciona la existencia de un contrato importante que negoció Rubalcava con Espino al margen del conocimiento de las autoridades de la Ciudad de México, donde también se involucró a operadores financieros cercanos al despacho presidencial. No se dieron a conocer los nombres de las personas involucradas, pero en Palacio Nacional cuentan con toda la información.
La entrega del informe coincidió con unas extrañas declaraciones de Rubalcava, quien transfirió una parte de la responsabilidad de los problemas del Metro a los pasajeros. Además del deterioro de todos los días, dijo en una entrevista en la radio, “los usuarios, por lo general, no cuidan los trenes, los maltratan”, lo que impacta en la operación diaria del transporte.
No se sabe qué acciones tomarán la presidenta, o en especial la jefa de Gobierno de la Ciudad de México –no está claro si Brugada conoce el informe–, contra Rubalcava y qué tipo de reacción habrá contra Espino, que ha superado todos los conflictos con las autoridades capitalinas durante cuatro décadas, pero lo que hicieron no fue solamente un probable acto de corrupción, sino un manejo temerario que afectaba inmediatamente a la jefa de Gobierno, pero no se iba a parar en ella, pues las consecuencias tendrían un impacto internacional ante la cercanía de la Copa del Mundo, cuando comience a llegar la prensa del extranjero hacia mediados de mayo.
El informe no es un documento de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, sino por el contenido y el destino que tuvo, apunta su origen a las áreas de inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que encabeza Omar García Harfuch. Debería ser el punto de partida para que las fiscalías abran una carpeta de investigación y corroboren el trabajo de inteligencia, y judicialicen el caso. Hay otro camino alterno, el político: la separación de Rubalcava del cargo, de la cual se ha hablado en los últimos días por su gestión al frente del Metro.
Por la actitud del régimen de siempre acuerpar a cualquier miembro del obradorismo señalado de corrupción, esto difícilmente sucederá, aunque el tamaño de lo que hicieron Rubalcava y Espino es tan grande, de llegarse a comprobar lo que señala el informe, que no debería quedar en la impunidad.