Trump visto por psicoanalistas
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Trump visto por psicoanalistas

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Trump visto por psicoanalistas

02/02/2018
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Donald Trump (Bloomberg)
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Al cumplir un año como presidente de Estados Unidos y rendir su primer informe de gobierno, Donald Trump ha sido analizado por numerosos comentaristas políticos y económicos, tanto de su país como de todo el mundo. No obstante, son poquísimos quienes lo han examinado desde el ángulo psiquiátrico. ¿Deberían hacerlo? No hay más que verlo y escucharlo para afirmar categóricamente que es necesario, imprescindible.

Bien harían los dirigentes mexicanos de ir más a fondo para saber con quién tratan y lo que de él pueden esperar en cualquier negociación.

La doctora Yolanda Pica se refiere a Trump como “un individuo con trastorno de la personalidad, que se caracteriza por su excesivo sentido de su propia importancia, por la creencia de que es especial y único, por su necesidad de admiración, su comportamiento explotador, la ausencia de empatía y su gran arrogancia”.

Anne Toulouse acaba de publicar en Éditions Stok, París, un libro sobre quién es, qué hace, lo que come, dónde duerme y las increíbles conductas que asume constantemente con las personas de su entorno y también con sus invitados. El catálogo de excentricidades, faltas a protocolos básicos y rituales que acostumbra como el tiempo empleado en darle forma a su peinado, y el empleo del Twitter, nos pintan un personaje grotesco, rudimentario y con frecuencia agresivo en su lenguaje y en sus formas.

La doctora Fanny Elmen Shutt, de la escuela de Freud, aborda la existencia de un ideal del superyó en un personaje altamente idealizado con evidentes rasgos de omnipotencia.

Entre los especialistas que lo han analizado, tiene un valor singular el trabajo que prepara el médico cirujano y psiquiatra Eduardo Dallal y Castillo, expresidente de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, egresado de la UNAM, de la Universidad UMcGill de Montreal y de la Universidad de Chicago. Su texto se llama 'El fenómeno Trump'. Es una amplia y bien documentada investigación, imposible resumirla en este pequeño espacio pero suficientemente clara para darnos cuenta que la condición actual del país vecino ha propiciado crear un desusado individuo inmerso en la patología. Dallal examina la metapsicología de la fascinación del líder, el mensaje y la generación de los múltiples elementos que lo llevaron a la Oficina Oval. Trump lo mismo dice que su hija Ivana “tiene una figura hermosa que si no fuera porque es su hija, sería su mujer” (deseo incestuoso clarísimo), que también coquetea con los más definidos ejemplos de la supremacía blanca Ku Klux Klan, el odio hacia los migrantes o su enrarecido desprecio a naciones que para él son hoyos de mierda, lo que en conjunto nos detallan una personalidad psicótica que requiere tratamiento psiquiátrico con medicamentos antipsicóticos.

El amplio estudio de Eduardo Dallal nos lleva de regreso a la Alemania Nazi en la que Joseph Goebbels desarrolló un proceso en el que describía a Hitler como el vengador de los agravios sufridos por ese país, igual que Trump lo ve con el Tratado de Libre Comercio, los árabes, los africanos y, por supuesto, los mexicanos. “No hay que perder de vista que los planteamientos de Trump comienzan hablando de un país arruinado por regímenes anteriores, para ofrecer un retorno a la grandeza haciendo que los demás pueblos, naciones o individuos, se conviertan en vasallos. Esto estarían dando lugar a que la raza blanca sea pura, bella y dominante”.

No fue gratuito que como candidato y más tarde como presidente, ese individuo nos calificara a todos de ladrones, violadores y pillos. Su manifiesto racismo no puede ocultar una demonización semejante a la que hizo el nazismo de los judíos, los comunistas y los gitanos. Alguien tiene que pagar las frustraciones que amplias zonas de la población sintieron cuando un afronorteamericano llegó al poder para tratar de liberalizar muchas cadenas que aún siguen oprimiendo a diversas franjas de ese mosaico cultural, que alguna vez fue ejemplo de libertad y prosperidad.

La afectación que ha tenido Norteamérica es palpable en cuanto a los nuevos y férreos límites impuestos a su población y que ya tienen resonancia negativa en todo el planeta. Este es el legado inmediato de un ser que necesita curación mental y emocional.

Twitter: @RaulCremoux

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.