Apuntes Globales

AMLO y Biden: camino a la negligencia

AMLO está actuando como un vecino distante y renuente, que se desempeña con desconfianza y es impredecible.

En sus primeros 100 días en la Casa Blanca, Joe Biden sorprendió a los estadounidenses y al mundo entero por su ambición transformadora. Un candidato débil que se ha constituido en un estadista que está empeñado en preparar a Estados Unidos para seguir siendo la primera economía del mundo en todo lo que resta del siglo 21.

A los mexicanos y a los centroamericanos nos sorprendió por su mensaje inequívoco: los migrantes son bienvenidos. Y en especial por querer ir a la raíz de la expulsión migratoria procurando progreso y bienestar, especialmente en el Triángulo Norte de Centroamérica: Honduras, El Salvador y Guatemala.

En sus primeros días en la Casa Blanca envió una reforma migratoria integral al Congreso. Evidenció que aprendió la lección de Obama. Si quieres hacer algo significativo en migración, más vale hacerlo pronto y suspendió temporalmente las deportaciones. A los 100 días de Biden hay un nuevo récord, esta vez altamente positivo, las más bajas deportaciones en décadas.

En el terreno estratégico internacional nos ha sorprendido por su claridad de visión sobre América del Norte. Es un líder tradicional que considera indispensable tener buenas relaciones con los vecinos: México y Canadá. Por eso, sus primeras reuniones virtuales fueron con Justin Trudeau y Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Más aún, en el fondo de su ambicioso proyecto de reconstrucción económica está cerrar las brechas entre las minorías étnicas –negros, latinos y asiáticos– y las clases privilegiadas. Esto es música para los oídos de la comunidad mexicana en Estados Unidos. La búsqueda de mayor justicia social es una bandera de gran relevancia que comparten ambos mandatarios, AMLO y Biden.

Sin embargo, AMLO, en lugar de apostar sin cortapisas a Biden y aprovechar la enorme ventana de oportunidad que el nuevo inquilino de la Casa Blanca representa para México y la relación bilateral, está actuando como el puercoespín, según la metáfora del libro de mi amigo y colega, el embajador Jeff Davidow, El oso y el puercoespín. AMLO está actuando como un vecino distante y renuente, que se desempeña con desconfianza y es impredecible.

Por otro lado, efectivamente, hubo un error de cálculo, y se creó una crisis en la frontera México-Estados Unidos. Sin embargo, nadie puede reprocharle tener una narrativa abierta y valientemente promigrante.

¿Por qué está actuando AMLO así?

Mi respuesta apunta hacia dos elementos: primero, la elección de medio término en México del 6 de junio, y por sentirse incómodo con algunas de las posturas que definen al inquilino de la Casa Blanca.

AMLO y algunos de los más radicales de sus colaboradores parecen creer que el tomar distancia de Washington y tomar posiciones que implican ‘independencia’ de la potencia del norte serán bien vistas por sus bases electorales.

Más importante aún son las posiciones de Biden con las que AMLO está incómodo: la lucha contra el cambio climático y el desarrollo de las energías limpias como prioridades internas e internacionales, el fomento de la democracia y las agendas de derechos humanos y de género.

En cuanto al papel del Estado en la economía hay una diferencia abismal. Biden es un keynesiano y AMLO es, fiscalmente, abiertamente conservador.

Mi pronóstico es que no habrá una confrontación entre ambos líderes, que muchos predicen y tantos otros esperan. Biden y su equipo diplomático saben perfectamente que, si le enmiendan la plana a AMLO, lo ensalzan.

Considero que probablemente se repetirá la historia reciente. Al llegar un nuevo inquilino a la Casa Blanca, como George W. Bush en 2001 y Barack Obama en 2009, apuesta a fortalecer la cooperación con México, pues entiende el potencial beneficio para Estados Unidos de un vecino próspero. Sin embargo, el gobierno de México no logra sacudir las inercias y la ventana de oportunidad se cierra pronto. Una vez más, Washington, ahora con Biden a la cabeza, empezará a sortear muy pronto todo tipo de crisis internas y externas.

Parecemos condicionados a no aprovechar a cabalidad la relación con el vecino del norte. Las señales son que AMLO no aprovechará la ventana de oportunidad más grande en las últimas décadas para profundizar la cooperación con el vecino del norte que representa Biden. Volveremos, una vez más, a un escenario bilateral predecible y mediocre: la negligencia negociada. O como dice la canción, contigo (vecino) a la distancia.

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