La Fiesta Está Viva

Ejemplo infantil

Alrededor de hace seis años, circuló en redes un video de un niño pequeño toreando una becerrita en la plaza de toros de Salamanca, España. Su nombre: Marco Pérez.

Es curioso, cuando la tauromaquia está siendo cobardemente atacada desde la ignorancia absoluta y el desprecio al respeto por parte de políticos que no entienden que su trabajo es servir a la gente, no imponer sus criterios, complejos o gustos personales. Justamente ahora, en el que el desgaste es enorme por contener el atropello mayúsculo a la libertad de los aficionados a los toros, surgen en México y en España ilusiones que demuestran que la Fiesta está viva y que difícilmente los políticos podrán terminar con ella.

Alrededor de hace seis años, circuló en redes un video de un niño pequeño toreando una becerrita en la plaza de toros de Salamanca, España. Su nombre: Marco Pérez, un verdadero prodigio del toreo por sus maneras, intuición y capacidad para torear. Nacido con estrella, con ángel. Su existencia confirma que el torero nace y después se hace.

Los años han pasado y Marco es hoy un joven de 14 años de edad. En 2019, Juan Bautista el matador francés y también empresario taurino se hizo cargo de su carrera y, actualmente, la formación continúa en la Escuela Taurina de Salamanca. Con apariciones puntuales en algunos videos en ganaderías y recientemente con la participación en Ecuador, Perú y Colombia en festivales benéficos ha asombrado al público, cautivado a los medios y conectado con los niños.

Es Marco un regalo de Dios para la tauromaquia, un mensaje para los miopes prohibicionistas, un ejemplo para otros niños al entender la vida por medio de la realidad y no de videojuegos o de una pantalla de celular.

No hay prisa con él, seguro estoy que le llevarán bien, respetando sus tiempos y su edad hasta que se convierta en la inyección de afición y contacto con la Fiesta de otros jóvenes que querrán irlo a ver y abrazarlo como ídolo, como un verdadero héroe de carne y hueso y no de ficción.

De este lado del charco, en Tlaxcala, tierra taurina por excelencia, el matador José Luis Angelino al frente de la Escuela Taurina de Tlaxcala, comenzó a entrenar a varios niños hace unos años. Algunos de ellos de la misma edad que Marco. Curioso como el destino, Dios o quien usted quiera, sembró en Salamanca tierra ganadera y en Tlaxcala a niños como símbolo y mensaje de que esta cultura y tradición debe mantenerse viva siempre que haya alguien que sueñe con ser torero, alguien con la vocación y el amor por la ecología para criar toros bravos y públicos dispuestos a emocionarse por medio del arte taurino.

Daniel Nava “El Pintas”, Marco Peláez y Juan Pablo Ibarra son los tres toreros tlaxcaltecas que junto con el salmantino pueden revolucionar la tauromaquia al ser el enlace con las generaciones de jóvenes y niños de todo el mundo, llevando como estandarte los valores de esta cultura, ausentes hoy en la sociedad, hecho que la está llevando al ocaso.

Cuatro prodigios, dos continentes, un mismo don. Expresar sentimientos y formas de entender la vida a través del toreo.

Al “Pintas”, a Marco Peláez y a Ibarra los descubrió en su tierra, el ganadero Sergio Hernández Weber, quien les ha invertido infinidad de becerras y novillos para su formación. Al proyecto se han sumado muchos ganaderos y todos han quedado sorprendidos por la capacidad y arte de esta trilogía que puede, insisto, junto con el salmantino escribir en letras doradas un capítulo fantástico de la historia del toreo.

Cuatro nombres que marcarán una época, así como irrumpió el maestro Julián López “El Juli” a finales de los años noventa, despertando ilusión y generando miles de aficionados alrededor del mundo. El toro es sabio y justo cuando más necesitábamos ilusiones surgen estos cuatro chavales que, al tiempo, darán mucho de qué hablar en el toreo.

No puedo evitar tocar el tema de los políticos antitaurinos. La semana pasada tuve oportunidad de presenciar una reunión vía zoom del Comité de Bienestar Animal encabezado por el impresentable diputado Jesús Sesma. Otro antitaurino, el panista Federico Doring quien intenta prohibir esta cultura porque a él no le gustan los toros. ¿Cree que su trabajo es ese?, ¿imponer sus gustos a la sociedad?, ¿atropellar la libertad de los mexicanos? Si no le gustan no vaya, no lea, no vea toros, pero deje de estar jodiendo. Por parte de los taurinos, estuvo el ex senador al Congreso de la Unión de México, Pedro Haces, quien con argumentos reales expuso el porqué es un atropello esta intención.

Nauseabundo me pareció el “sí señor diputado”, “sí señor presidente”, “gracias, señora diputada”. Falso respeto durante la sesión, cuando lo que están haciendo es faltar al respeto y a la libertad de los mexicanos.

A los del Verde les propongo que enfoquen sus esfuerzos en salvar nuestros bosques ante el desprecio del Gobierno al desmantelar la Comisión Nacional Forestal y la Comisión Nacional de Áreas Protegidas con severos daños, en el corto plazo, a la ecología nacional.

Al toro, especie única en el mundo, lo cuidamos y preservamos los taurinos. Las 170 mil hectáreas en perfecto equilibrio ecológico en manos de los ganaderos de bravo mexicanos son un pulmón para nuestro país. Si desaparece la tauromaquia, el daño será irreversible no sólo para el toro, sino para los cientos de especies que conviven en el hábitat bravo mexicano. ¿Dónde están los animales de los circos?

Espero no se sientan ofendidos, como expresaron en el zoom ante los “ataques” de la sociedad que ama los toros. Siéntanse comprometidos y responsabilizados con las consecuencias de sus acciones. Piensen en México no en ustedes, respeten a México y a su gente. ¡Nos tienen hartos!

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