La Fiesta Está Viva

La superación

El hecho de pisar un ruedo con un toro es sencillamente un acto de superación tremendo.

El toreo tiene como premisa la superación personal. El hecho de pisar un ruedo con un toro es sencillamente un acto de superación tremendo, ya no digamos ligarle seis naturales trayendo al toro con los vuelos de la muleta pegados al hocico del astado, con suavidad, las plantas de los pies clavadas en la arena, los muslos firmes, los riñones encajados, el pecho acompañando la embestida en absoluta entrega corporal guiada por la entrega más real, que es la del alma, al ritmo que la muñeca con suavidad mueve la tela para que todo el poder y bravura del toro reaccione al más sutil movimiento de las yemas de los dedos.

Desde ahí el toreo es superación, imponer el deseo absoluto de expresar contra el instinto natural de supervivencia que a la gran mayoría de los mortales nos limita a ni siquiera intentar encontrarnos a nosotros mismos frente a un toro.

La superación no llega en un segundo, ni por decreto, ésta comienza a gestarse con el sacrificio diario, trazando metas y definiendo objetivos. Simplemente esa idea en la mente es suficiente para que los toreros y ganaderos hagan del sacrificio diario su rutina y ley de vida, para que en algún momento en alguna plaza determinada, surja el segundo de superación que eleva este arte a lo fantástico.

La superación no necesariamente viene de la mano del éxito económico, éste es consecuencia natural del trabajo, la vocación y el saber levantarse ante los fracasos sin buscar culpables siempre en otros. La humildad es una de las virtudes que acompañan a la inteligencia; cuando uno fracasa el mayor responsable es uno mismo, y ahí surge la lección, el análisis y el motivarse para seguir adelante y superarse.

Al momento en el que el rey de la Fiesta, el toro, pisa el ruedo, absolutamente todo se convierte en un reto para los toreros y para el público. Los de luces a centrarse en la lidia, superar el miedo natural de torear, se tenga la experiencia que se tenga, la responsabilidad de estar bien siempre está ahí, desde los noveles hasta los consagrados; el público a estar pendiente de cualquier detalle para disfrutar, un segundo puede marcar el alma con un momento de belleza extrema y emoción que perdurará toda la vida, sensaciones que son la razón de existir de la Fiesta de los toros.

Estoy convencido de que a este mundo llegamos a superarnos, a no conformarnos, y repito, no me refiero al dinero. De no tener el ser humano normal esta iniciativa, seguiríamos en las cavernas. ¿Usted cree que quien inventó la rueda lo hizo por dinero? ¿Cree que el médico británico Alexander Fleming descubrió la penicilina para ganar dinero o para que la humanidad viviese mejor?

Una corrida de toros es la más real representación de la vida, tiene belleza, vida, muerte, miedo, retos, admiración, triunfo, fracaso y prácticamente todos los sentimientos y situaciones que enfrentaremos en algún momento de la vida. El medio para conseguirlo es el sacrificio, el trabajo, el perseguir un sueño, en resumen, superarse día a día.

Cuando surge un percance en el ruedo, los toreros se levantan sin mirarse la ropa; los picadores tras sufrir un tumbo y levantarse, van a su caballo para saber que está bien, le rinden su respeto y se montan nuevamente. Estos son ejemplos de superación y muestras de los actuantes hacia un público que goza de la escenificación de la vida dentro de la puesta en escena más real y auténtica, que es una corrida de toros.

En lo personal no cesaré en el intento de superarme día a día, de predicar con el ejemplo a los míos, de ser una mejor persona y ver por el prójimo, de ser un mejor mexicano y aportar a la maravillosa cultura de la tauromaquia en agradecimiento a todo lo que me ha dado en amigos, relaciones profesionales, experiencias y armas para lidiar el día a día.

Hagámosle faena a la vida, superándonos, levantándonos de las malas tardes y con humildad aportar lo que nos toque para hacer de este país lo que nos merecemos los mexicanos que lo amamos sin complejos ni resentimientos y que trabajamos con valor y entrega, como los toreros ante el toro.

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