La Fiesta Está Viva

Mexicanizar

México es la segunda potencia taurina del mundo, detrás de España. Fieles a nuestra forma de ser, hemos sido siempre grandes anfitriones en lo taurino.

La Fiesta de los toros es una expresión única de pueblos que ya sea por fusión entre culturas hace ya más de cinco siglos, la española y la americana, o bien por ser países vecinos a España, mantienen viva esta magnífica tradición cultural y artística.

Los principios y el ritual taurino se mantienen prácticamente idénticos en los ocho países, como es natural cada uno tiene sus matices que le dan una personalidad propia bajo la idiosincrasia de cada pueblo. Esta es una de las razones por las cuales es un arte, aunque haya quien no lo ve y no lo entiende, es una expresión del sentimiento de cómo se entiende la vida a través de la tauromaquia, incluso es evidente y claro cómo por regiones dentro de un mismo país la tauromaquia se vive, se expresa y se siente de distinta manera. Es una cultura incluyente, de ahí su inmenso peso dentro de la sociedad, ayuda a generar identidad a los pueblos, y los pueblos a los países.

La globalización, por contradictorio que pudiera parecer, obliga a los pueblos a valorar y afianzar sus costumbres, podemos vivir con valores y sistemas globalizados, pero siempre sin perder la identidad.

México es la segunda potencia taurina del mundo, detrás de España. Fieles a nuestra forma de ser, hemos sido siempre grandes anfitriones en lo taurino. No escatimamos cariño a los toreros de otras latitudes que se han dispuesto a conquistarnos desde el inicio del toreo.

La situación actual del mundo, de la sociedad, de la economía, de la cultura y del ánimo de la población, obliga, desde mi punto de vista, a “mexicanizar” el toreo. Hoy como nunca la gente necesita ídolos nacionales a los que seguir, a los cuales admirar, quienes despierten la ilusión de seguirlos a una plaza de toros. Si en otros tiempos internacionalizar los elencos daba la sensación de categoría, hoy creo que no es necesario, no por menospreciar ni mucho menos a los toreros extranjeros, todo mi respeto y admiración, sino que como estrategia estoy convencido de que debemos impulsar lo nuestro, no por un nacionalismo mal entendido, ni acomplejado y resentido, como pasa en otros ámbitos de nuestro país últimamente, sino por orgullo, por lealtad, por amor y respeto al toro, a sus criadores y a todos y cada uno de los toreros mexicanos que entregan su vida al toreo. Además porque es la única vía para que la gente regrese a los tendidos. El dinero de la Fiesta lo tiene la gente, no los empresarios, necesitamos que circule y el que valga se hará millonario, y el que no, sea el toro quien le marque el camino.

El espectáculo taurino es un negocio y como tal debe plantearse de manera viable, que los números den, y con esto no insinúo ni mucho menos que a los nuestros les paguemos poco, al contrario, deben los empresarios y sus equipos encontrar la fórmula para estimular a todos los integrantes del espectáculo. Jugarse la vida sin estímulo económico es una puñalada al arte.

El domingo se celebró en Aguascalientes el día de San Marcos, y qué mejor manera de hacerlo que con una corrida de toros. El aforo reducido por restricciones sanitarias fue de 6,500 asistentes; la plaza tiene capacidad para 15 mil. Se agotó el boletaje. Las ganas de la gente por vivir una corrida es evidente. El cartel conformado por seis toreros mexicanos, consagrados y emergentes, compitieron en igualdad de circunstancias. José Mauricio, Joselito Adame, “El Payo”, Gerardo Adame, Leo Valadez y Diego Sánchez, ante toros de San Miguel de Mimiahuápam. La tarde fue inolvidable. Embistieron los toros, los toreros estuvieron entregados, compitieron, siendo el máximo triunfador el público. La espada privó a varios de cortar orejas. Gerardo Adame ante “Siempre amoroso”, toro premiado con la vuelta al ruedo, cortó una oreja después de dos pinchazos. Leo Valadez se llevó el gato al agua al indultar a “Grandioso ser”, mostrando la bravura y calidad del toro, y el gran momento por el que pasa el torero hidrocálido. ¡Ojo con Leo, vaya torero!

Está la mesa puesta, las Figuras del escalafón están siendo apretadas por los emergentes que quieren colocarse. La baraja de toreros mexicanos es de gran calidad y variedad. En el campo hay diversidad de encastes, bravura y clase. Al mexicano le gusta la tauromaquia, contamos con una Fiesta propia. Es momento de invertir en promocionar un espectáculo y hacerlo popular una vez más. Los ingredientes existen, depende de nosotros.

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