Pedro Salazar

La UNAM y la IA: una buena noticia

La UNAM reunió a los sectores imprescindibles para lograr un esquema de gobernanza que nos permita orientar el devenir tecnológico en los años venideros.

El lunes pasado, en un acto académico del máximo nivel universitario, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, instaló el Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial (CCOIA) de la Universidad de la Nación. Lo hizo ante integrantes de la Junta de Gobierno, el cuerpo directivo y personas académicas de todos los subsistemas que componen al claustro académico.

La presencia de los presidentes de las comisiones de IA del Senado de la República y de la Cámara de Diputados, así como de la presidenta de la mesa directiva de la misma, anuncia la incidencia potencial de ese Consejo en las discusiones legislativas venideras sobre un tema tan complejo y vertiginoso como esta tecnología.

Lo mismo vale para asistencia de funcionarios y funcionarias del gobierno del país encabezados por la secretaria Rosaura Ruiz, quien, desde el presídium, delineó la agenda del gobierno en este tema crucial para la humanidad. Explicó que se está haciendo y subrayó los proyectos en los que está presente la UNAM.

Por parte de la industria, Itzul Girón, tecnóloga y desarrolladora mexicana, subrayó la relevancia de la coordinación sectorial para garantizar que México aproveche esta tecnología disruptiva y compleja. Empresa y sociedad deben escucharse e incidir en las decisiones que atañen a estos temas.

De esta manera, la UNAM reunió a los sectores imprescindibles para lograr un esquema de gobernanza que nos permita orientar el devenir tecnológico en los años venideros. La academia, la representación nacional, el gobierno, la industria y el sector social deben articularse para entender a cabalidad los retos y las oportunidades que los desarrollos de IA le plantean a nuestra generación y a las generaciones venideras.

Con claridad y precisión, el rector Lomelí, después de advertir el impacto que otras transformaciones tecnológicas han tenido en la historia de la humanidad (la imprenta, la electricidad, los medios de comunicación masiva y las tecnologías digitales), centró su atención sobre algunos ámbitos temáticos en los que la IA tiene y tendrá un impacto insoslayable: la investigación científica, la educación, la medicina, los procesos productivos, la gestión pública, la cultura y, por supuesto, a través de estos y de manera directa, en nuestra vida cotidiana.

En su discurso subrayó la responsabilidad social que corresponde a las universidades en general —y a la UNAM en particular— en cuestiones fundamentales como los impactos socioambientales y las asimetrías que caracterizan a nuestras sociedades. Pero el énfasis de sus palabras se centró en el ámbito educativo. Como rector de la máxima casa de estudios, hizo énfasis en la importancia de que las nuevas generaciones desarrollen capacidades para preguntar, analizar, pensar y discernir por cuenta propia. De lo contrario, las desigualdades se incrementarán en los años venideros.

Con sus palabras: la Universidad de la Nación, “como institución pública, autónoma y plural, ha asumido la responsabilidad de analizar estos avances y de guiar su uso en beneficio del interés general, bajo la premisa de que la tecnología debe acompañarse siempre de una perspectiva humanista”. En esa frase anida una agenda axiológica que merece reconocimiento y adhesión.

Ante una tecnología que también puede traer consigo concentraciones de poder sin precedentes, perfilamientos sociales, polarización política, estigmatizaciones y discriminaciones crecientes, discursos de odio, armamentos autónomos, etc., una visión ética, humanista y socialmente responsable es una bocanada de oxígeno que permite hacer un alto y mirar a largo plazo.

De ahí la importancia de la instalación del CCOIA para la universidad y para el país. Es el primer paso de un proyecto que, desde la articulación interdisciplinaria y el quehacer intelectual —científico, tecnológico, cultural, social, humanista— podrá aportar respuestas a las grandes cuestiones de nuestro tiempo. La universidad tenía que hacerlo y lo está haciendo. Enhorabuena por ello.

Cierro con dos apuntes que no quiero dejar en el tintero. La coordinación del consejo estará a cargo de Pablo Pruneda Gross, universitario destacado y promotor desde hace más de un lustro de la Línea de Investigación sobre Derecho e Inteligencia Artificial (LIDIA) del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. No podría estar en mejores manos.

CCOIA hace eco con Sequoia, que es el árbol más grande del mundo por su volumen y uno de los más bellos del planeta. El más voluminoso está en el Parque Nacional Sequoia en California. Su belleza y particularidades son asombrosas e inspiradoras. Ahora en la UNAM tenemos uno que irá creciendo con el talento de las y los universitarios.

Felicito al rector y a su equipo por sembrarlo.

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