Uso de Razón

EU, Zedillo y hasta Venezuela e Irán fustigan a AMLO

Desde todas partes del mundo se ve claramente cómo el presidente López Obrador ataca todos los días a periodistas, medios de comunicación y sus propietarios.

Hasta Irán y Venezuela, en Naciones Unidas, expresaron su preocupación por la libertad de prensa en México bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

Casi tan llamativo como lo anterior, es que el antiguo protector de AMLO, el expresidente Ernesto Zedillo, le dio una zarandeada, sin mencionarlo por su nombre, ya que, dijo anoche en la Ciudad de México que en “algunos de nuestros países” el populismo hecho gobierno “trabaja para erosionar las bases de la democracia” y llamó a defenderla.

Ayer, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, se alzó un coro de voces, fuerte y prácticamente generalizado, para señalar el irrespeto del gobierno mexicano a la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo.

Ya no es posible ocultar el Sol con un dedo.

Desde todas partes se ve cómo el presidente López Obrador ataca a periodistas, medios de comunicación y propietarios de medios todos los días.

Eso ocurre a la par de asesinatos, intentos de asesinatos y remoción de periodistas de sus espacios informativos y fuentes de trabajo.

Según el Presidente de México, en el país hay más libertad de expresión que nunca antes, lo que contrasta con lo que se ve desde el resto del mundo.

Ya no son sólo las organizaciones de defensa de periodistas, sino gobiernos de escasas o nulas credenciales democráticas en materia de libertad de expresión, los que se han quedado sin argumentos para defender a su aliado Andrés Manuel López Obrador.

No optaron por el silencio, sino que hicieron pública su advertencia.

Señala la nota de lo ocurrido ayer en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, que Venezuela planteó a México que es necesario trabajar en este ámbito.

Al reclamo se unió el representante de Irán, que dijo “quisiéramos expresar preocupaciones por las restricciones no justificadas que se han impuesto al ejercicio de la libertad de expresión y al derecho a la participación política en México”.

Nuestros socios y vecinos llevaron la voz cantante:

La representación de Estados Unidos aseveró que “nos preocupan las amenazas a la libertad de los periodistas” en México.

Holanda y Costa Rica como los Países Bajos demandaron al gobierno mexicano investigar el uso de softwares, como Pegasus, que son utilizados para vigilar a civiles.

El software fue usado en el sexenio anterior, y en el actual continúa para espiar a periodistas, opositores e incluso a miembros del propio partido gobernante.

Hace unos días el periodista Raymundo Riva Palacio dio a conocer que al menos dos periodistas que son investigados de manera ilegal, no sólo en su vida profesional y privada (familiar), sino también en su vida íntima. Mencionó a uno, Carlos Loret de Mola. El otro es él.

Las violaciones a derechos humanos en México ya son inocultables, hasta para los que el Presidente considera sus “hermanos”, como el presidente de Chile.

El gobierno chileno, que encabeza Gabriel Boric, recomendó ayer en Ginebra eliminar la figura del arraigo.

Aquí está preso un hombre de la tercera edad, enfermo, sin que haya sido condenado por ningún delito, y que debería llevar su proceso en libertad: Jesús Murillo Karam.

Eso se ve en el exterior. No somos una isla.

En la Ciudad de México, el expresidente que ayudó a López Obrador a ser candidato a jefe de Gobierno sin cumplir con los requisitos de ley, Ernesto Zedillo, señaló el peligro que entraña eliminar los contrapesos del poder, como es la idea del actual mandatario al eliminar los institutos autónomos.

De acuerdo con la versión difundida anoche por Expansión, Zedillo dijo que “vemos en países en los que el liderazgo político llegó al poder con la democracia, que todos los días dice que el país vive en democracia, pero todos los días trabaja para erosionar las bases de la democracia”.

Y “lo hace –agregó– buscando eliminar los pesos y contrapesos del poder público, los organismos autónomos, debilitarlos con muchos procedimientos”.

Zedillo, cuya responsabilidad en el crecimiento político de López Obrador es innegable, por su respaldo a que violara la ley con una candidatura improcedente que lo catapultó a un paso de Palacio Nacional, pareció hacer una autocrítica y un profundo señalamiento:

“Las fallas de algunas políticas del pasado han provocado la apertura de espacios para que el populismo haya renacido en algunos de nuestros países”.

En la convención de una firma financiera, el expresidente llamó a proteger la democracia y evitar la regresión.

De todos lados vienen los señalamientos al gobierno del presidente López Obrador.

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