Uso de Razón

Las condiciones de Ebrard

Tres puntos sencillos que Morena no ha resuelto sobre la encuesta para elegir a su candidato presidencial: una sola pregunta, abierta a la sociedad y debates entre aspirantes.

Dentro de pocos meses debe definirse la candidatura presidencial de Morena, y aún no hay método para la elección interna. ¿Por qué tanto misterio?

En noviembre empieza el periodo de precampañas, por lo que en esa fecha los partidos ya deben haber seleccionado a sus candidatos.

Morena es el partido que, en teoría, tiene más fácil la elección, pues sus aliados, Verde y PT, se plegarán a la candidatura oficial.

Una encuesta a nivel nacional es lo que ha dicho la dirigencia del partido gobernante. No necesitan más. La tienen fácil.

Pero se les ha complicado. ¿Por qué?

El aspirante morenista con más trayectoria en tareas legislativas y de gobierno, tanto en el gabinete como en puestos de elección popular, es Marcelo Ebrard.

Hace un mes dio una entrevista a EL FINANCIERO, en la que puso sus cartas sobre la mesa (https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2023/02/02/elecciones-2024-esta-es-la-pregunta-que-ebrard-quiere-en-la-encuesta-entre-corcholatas/).

La encuesta, dijo, debe tener una sola pregunta, sencilla: ¿Quién quieres que sea al candidato(a)?

Y ahí los nombres de los que se apunten.

Ebrard argumentó que “yo tuve la experiencia de tener (una encuesta con) cinco preguntas, en 2011, y creo que no fue buena idea. Es mejor una sola (pregunta), porque pudo haber terminado en un gran conflicto.

Cierto, tres, cuatro o cinco preguntas dan lugar a las interpretaciones, y como son las tribus de la izquierda no necesitan muchos incentivos para sacar los cuchillos.

Cuando el PRD hizo elecciones con urna, los escándalos terminaron en tribunales y en el no reconocimiento de los ganadores. Debió tomar posesión un presidente interino.

Así es que Ebrard pide simplificar las cosas con una sola pregunta, directa.

¿Por qué pasa el tiempo sin que los morenistas definan algo tan sencillo?

El grupo más radical y antidemocrático de ese partido quiere margen de maniobra para manipular el resultado e imponer a su carta.

Lo segundo que mencionó el canciller en esa entrevista fue que la encuesta debe ser abierta a la ciudadanía.

Tiene sentido. Si lo dejan sólo a la militancia de Morena, el universo de posibles encuestados se reduce al uno por ciento del padrón electoral nacional.

Una encuesta abierta y con supervisión es lo que propuso Ebrard.

“Que haya varias empresas (encuestadoras) que participen. Que haya supervisión. No creo que deba haber ninguna razón para que eso sea un tema de debate, salvo que no quieras abrirlo (la participación). En ese caso la pregunta sería (a la dirigencia de Morena), ¿y por qué no lo vas a abrir?”.

Tercer punto planteado por Ebrard: que haya debates entre los aspirantes morenistas que estarán en la boleta de encuesta.

Dijo el canciller que es lógico “tener debates para saber qué se propone, qué piensa cada quien. Qué es lo que se propone sobre seguridad, sobre economía, que son las preguntas que a la gente le interesan. O qué respondes a las críticas que hay sobre lo que hayas hecho o no”.

Tampoco eso le gusta a la dirigencia de Morena, o la representación de alguna de las llamadas corcholatas.

Curioso, porque Sheinbaum ha participado en debates desde que estaba en la facultad.

Tres puntos sencillos que Morena no ha resuelto: encuesta con una sola pregunta, abierta a la sociedad, y debates entre los aspirantes.

¿Cuál es el motivo de tanta duda?

Por lo visto en Morena quieren un arreglo, una simulación: la candidatura presidencial para Sheinbaum, la jefatura de Gobierno de la CDMX para Ricardo Monreal y el liderazgo del Senado para Ebrard.

Veremos si a estas alturas de sus vidas Ebrard y Monreal se prestan a la faramalla.

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