Donald Trump está nuevamente en campaña presidencial para librarse de la cárcel. Tal vez logre esto último, pero no volverá a ser presidente de Estados Unidos.
Luchará con todo para hacerse de la candidatura republicana, aunque pierda, porque en este tipo de personajes su ego es más importante que su partido y que la nación.
Tres apuntes que nos adelantan su derrota –si logra ser el candidato presidencial– van a continuación.
1.- The New York Times publicó el miércoles un editorial institucional titulado Enough (Suficiente, Basta), que sintetiza las razones del rechazo de los electores a los principales candidatos auspiciados por Trump en la elección del martes 8.
“Aviva el racismo”. Ciertamente Estados Unidos tiene un problema de inmigración desordenada que entra por la frontera sur, que necesita ordenar, pero agitar la llama del odio contra los no blancos (especialmente hacia mexicanos) no cabe en un país pluriétnico, con gente pensante, a estas alturas del siglo 21.
“Pone sus intereses personales sobre el interés nacional”.
“Desprecia a la ley”.
“Abusos flagrantes del poder presidencial.
“Dañó gravemente la democracia estadounidense”.
“Mentiras descaradas, insultos, provocaciones”.
No se puede difamar, mentir, odiar, transgredir las leyes, dividir, dañar a las instituciones independientes, erosionar la democracia y subordinar el interés nacional a su ego sin que haya consecuencias.
2.- Republicanos y demócratas son fuerzas políticas relativamente equilibradas, por lo que el resultado de las elecciones lo definen los independientes. Y los independientes no compran el discurso polarizador del trumpismo.
El Laboratorio de Investigación de la Polarización, integrado por académicos de tres grandes universidades, sostuvo entrevistas con 13 mil votantes en las semanas previas a estas elecciones.
Y la respuesta fue que los electores independientes se oponen a los retrocesos democráticos.
Eso, concluyen, se reflejó en las urnas. En los estados de competencia reñida, los independientes votaron mayoritariamente contra los candidatos de Trump.
En Arizona apoyaron al candidato demócrata al Senado en una proporción de 57-39.
Pensilvania: votaron 58-38 en favor del candidato demócrata. New Hampshire, lo mismo: 54-43. Etcétera.
Igual comportamiento tuvieron los votantes independientes en las elecciones de gobernador. Se alejaron de los candidatos apoyados por Trump.
En Michigan, por ejemplo, la candidata a gobernadora Tudor Nixon, ultratrumpista, estuvo ocho puntos debajo de la votación promedio de un candidato republicano a ese cargo. La demócrata Gretchen Whitmer la derrotó con una ventaja de dos dígitos.
¿Por qué? Por el sufragio de los independientes.
Dos tercios de ellos califican negativamente la gestión económica de Biden, pero antes que nada defienden su democracia.
3.- Trump pierde su encanto entre los republicanos.
Fox News no transmitió completo su discurso de lanzamiento de candidatura este martes en Mar-a-Lago. CNN también pasó sólo una parte. Las cadenas ABC, NBC y CBS no interrumpieron su programación habitual para ir al discurso de Trump. Fue nota donde debía ser: en los noticiarios.
La vocera de Trump, Liz Harrington, acusó “censura” y arremetió contra los medios: “No quieren que el pueblo estadounidense escuche directamente al líder más grande del momento político más grandioso de nuestra historia”.
Mick Mulvaney, director de la Oficina de Administración y Presupuesto en el mandato de Trump: “Donald es el único candidato republicano que puede perder en 2024″.
Alysa Farah, directora de Comunicaciones en su gobierno: “Trump es totalmente incapaz de volver a ocupar un cargo”.
Sarah Matthews, secretaria adjunta de prensa de la Casa Blanca con Trump: “Este es uno de los discursos menos inspiradores y de menor energía que le he escuchado a Trump. Incluso los asistentes parecían aburridos”.
Laura Ingraham, de Fox News, (ex) trumpista acérrima: “Si los votantes concluyen que estás anteponiendo tu propio ego o los rencores a lo que conviene al país, buscarán en otra parte”.
Otro comunicador trumpista recalcitrante, Kurt Schlister, escribió: “Trump presenta problemas y debemos enfrentarlos. No le debemos nada a Trump, es un político”.
Senador Kevin Cramer, de Dakota del Norte, que llegó al cargo en 2018 con el apoyo de Trump, dijo sobre el discurso de su mentor: “No escuché una sola palabra. Espero que muchas personas entren (en la carrera por la candidatura presidencial). Tenemos opciones”.
Mitt Romney, senador por Utah y excandidato presidencial republicano: “Si queremos empezar a ganar, necesitamos un nuevo líder”.
Jebb Bush, exgobernador de Florida: “Fue un discurso carente de energía”. Y le puso un apodo: “Sleepy Donnie”.
Su periódico por excelencia, el New York Post, un día lo ridiculizó en portada y al siguiente publicó una foto de Ron DeSantis a toda primera plana, con la leyenda: DeFuture.
Mitch McConnell, el líder la bancada republicana en el Senado, a quien Trump llama “traidor” e intentó deponer, fue reelecto por sus compañeros de partido.
Y así, candidatos derrotados (como el gobernador de Maryland, entre otros) culparon a Trump por los malos resultados electorales.
Así es que, en lo dicho: Trump podría llegar a alcanzar la candidatura republicana y librar la cárcel, pero está acabado: no volverá a ser presidente de Estados Unidos.
Los electores dijeron basta.