MIAMI, Florida.- Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, no sólo es el defensor de su país, sino del mundo que disfruta de libertades individuales.
Es muy fácil caer en el autoengaño: no habrá III guerra mundial, Putin sólo quiere Ucrania, no se va a suicidar.
Subestiman la índole destructiva de un loco con poder nuclear, que ya se lanzó a la guerra.
Putin ha engañado al mundo una y otra vez.
Dijo que no invadiría Ucrania, que era un invento derivado de la histeria de Estados Unidos y Europa. E invadió.
Hace unos días los proclives al autoengaño repicaron campanas de paz porque el canciller ruso habló de que un acuerdo con Ucrania estaba cerca.
Le creyeron otra vez al Kremlin, que hablaba de paz mientras lanzaba misiles hipersónicos (viajan cinco veces por encima de la velocidad del sonido y son prácticamente indetectables para la defensa antiaérea).
Le creyeron el cuento de la paz mientras reducía a escombros la ciudad portuaria de Mariúpol y bombardeaba Kiev.
Mintió cuando dijo que invadía Ucrania para salvar a los habitantes prorrusos y extirpar el nazismo de ese país.
¿Cuál nazismo? ¿Proteger a ucranianos prorrusos? Las bombas matan a todos por igual (2 mil bombardeos aéreos hasta el domingo, y más de 100 mil soldados con tanques y equipo militar de última generación).
Si cae Ucrania, si se rinde, la guerra de Putin irá a toda Europa.
Zelenski lo explica a la perfección: la manera de evitar la guerra mundial es frenar a Putin en Ucrania.
Y los ucranianos lo están haciendo.
Sobrecoge la imagen del niño Herald que está en un sótano de la ciudad de Járkov, y a sus siete años aguanta el bombardeo ruso con los dos pulgares arriba, sobre un tapete de yoga: “Es duro para él, pero está resistiendo”, dice su hermana desde Praga (crónica de EL FINANCIERO, ayer).
Ucrania está siendo destruida, pero como el niño Herald, no se rinde.
Ayer Putin pidió la rendición de Mariúpol, y Zelenski no cede.
El cable de AP del lunes en la tarde es elocuente:
“El presidente Volodímir Zelenski se mantuvo desafiante el lunes y dijo que nunca aceptaría un ultimátum de Rusia ni entregaría las ciudades de Ucrania, incluso cuando el Kremlin continúa bombardeando la capital, la costa y otros lugares”.
Mientras Moscú buscaba su primera victoria estratégica en una guerra que parece estar en un punto muerto en muchos lugares, emitió una advertencia a los líderes en Mariúpol: huyan o enfrenten nuevos ataques. Zelenski dijo que su país no puede cumplir con los ultimátums.
Zelenski habla permanentemente a su población, en ucraniano, y al exterior, en inglés. A los suyos les infunde ánimo. A los ciudadanos del mundo libre les pide exigir a sus gobiernos más ayuda financiera y militar: “Protéjanse, así como nosotros les protegemos a ustedes. Si nosotros caemos, ustedes caerán”.
Sus intervenciones y la heroica respuesta de los ciudadanos de ese país en la cadena montañosa de los Cárpatos recuerdan a Churchill, cuando peleaba solo contra Hitler y rechazaba rendirse o pactar con el dictador:
“Una vez más demostraremos que somos capaces de defender nuestra isla natal, de alejar la tormenta de la guerra y de sobrevivir a la amenaza de la tiranía, si es necesario durante años, si es necesario solos… lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con creciente confianza y con creciente fuerza en el aire, defenderemos nuestra isla, cualquiera que sea el costo de ello, lucharemos en las playas, lucharemos en los aeródromos, combatiremos en los campos y en las calles, pelearemos en las colinas: nunca nos rendiremos”.
La semana pasada, en un discurso virtual ante el Bundestag (Parlamento) alemán, Zelenski urgió a ese país a dejar de hacer negocios con Rusia, de forma más decidida.
El excomediante y hoy mandatario de Ucrania recordó, sin mencionarlo por su nombre, a Ronald Reagan: “Un antiguo actor, presidente de Estados Unidos, dijo una vez en Berlín: derriben ese muro. Yo le digo hoy, canciller Scholz: derribe ese muro. Haga que sus descendientes tengan algo de lo que estar orgullosos”.
Ucrania está frenando al Ejército de Putin, con un costo muy alto en vidas.
Mariúpol se encuentra devastada, pero se lucha casa por casa.
Rusia está fracasando en Ucrania. Según el Pentágono han muerto 10 por ciento de los soldados rusos en la invasión (lo que serían 15 mil bajas), aunque fuentes de CNN indican que los muertos de Rusia ascienden a 7 mil.
En lo que iba a ser una “operación quirúrgica”, ha muerto la mayor cantidad de soldados rusos desde la II Guerra Mundial.
Han muerto generales, y el comandante de la flota del mar Negro.
Rusia ha perdido, hasta ayer, 97 aviones Shukoi y Mig 29, que es el último modelo de la Fuerza Aérea rusa.
Putin ha impuesto penas de 15 años de cárcel a los periodistas rusos que difundan lo que, para él, son fake news. Por tanto, no pueden decir que hay guerra, sino “operación militar especial”.
El sábado, con puntillosa ironía, el excampeón mundial de ajedrez Gary Kásparov resumió la situación:
“Ahora estamos entrando en el día 24 de la operación militar especial para tomar Kiev en dos días”.