MIAMI, Florida.- Así como abundan los casos de activistas que al llegar a la presidencia de sus países devienen en payasos autoritarios, en Ucrania el comediante se transformó en estadista.
Volodímir Zelenski, el presidente ucraniano al que Putin menospreció, hace lo que Churchill cuando Gran Bretaña resistía sola al ejército nazi en Europa: convencer al presidente de Estados Unidos de involucrarse en la guerra para frenar a Hitler… y salvar su isla.
Churchill tardó casi tres años en lograr su objetivo, y Zelenski parece que lo va a alcanzar en mucho menor tiempo (en un contexto diferente, es cierto, pero no tanto).
La presión a Biden para involucrarse en la guerra crece todos los días y difícilmente la podrá resistir.
Franklin D. Roosevelt no tenía a la población ni al Congreso estadounidense con ánimo de ir a la guerra, hasta el bombardeo japonés a la base de Pearl Harbor.
En tiempos de comunicación al instante y redes sociales que transmiten por el globo testimonios e imágenes, la atrocidad de Putin ha logrado que la opinión pública de Estados Unidos haya dado un viraje de 180 grados en su percepción de la guerra.
Cuando inició la invasión rusa a Ucrania, sólo 25 por ciento de los estadounidenses estaba por una participación significativa de su país en el conflicto. Hoy es exactamente al revés.
La reciente encuesta de IPSOS/Reuters, realizada a nivel nacional, revela que 74 por ciento de la población, demócratas y republicanos, opina que Estados Unidos y demás miembros de la OTAN deben establecer un cerco aéreo para impedir el bombardeo a Ucrania de parte de la aviación rusa.
Ese cerco, ha dicho Putin, implicaría un acto de guerra que tendrá igual respuesta.
Para 81 por ciento de los estadounidenses, Washington debe imponer sanciones más duras a Rusia.
Y lo que parecía imposible en un país cuya población suele pensar con el bolsillo y no con el cerebro, 62 por ciento afirma que vale la pena pagar más por la gasolina a fin de defender a un país democrático como es Ucrania.
El presidente Zelenski pone el ejemplo con su valor personal y liderazgo en Ucrania, y sale a convencer al mundo que apoye activamente la defensa de esta nación.
Zelenski y Ucrania ya entraron en el corazón de los estadounidenses. Hoy habla ante el Capitolio. No se ve cómo pueda evitarse que Estados Unidos se abstenga de seguirlo.
Ayer habló ante el Parlamento de Canadá, vía Zoom, y dejó atónitos a los legisladores de ese país generoso cuando de solidaridad se trata.
Con su suéter verde y barba crecida, Zelenski tuvo un mensaje en vivo, desde Kiev, para el primer ministro:
“Hemos sido amigos tuyos, Justin. Pero también me gustaría que entendieras y me gustaría que sintieras esto. Lo que sentimos todos los días. Queremos vivir y queremos ser victoriosos”, dijo Zelenski.
Siguió su discurso, que busca apoyo de la OTAN para el cerco aéreo:
“¿Te imaginas cuando llamas a tus amigos, a tus naciones amigas y les pides: ‘por favor, cierra el cielo. Cierra el espacio aéreo. Por favor, detenga el bombardeo. ¿Cuántos misiles de crucero más tienen que caer sobre nuestras ciudades hasta que hagas que esto suceda?’. Y ellos, a cambio, expresan su profunda preocupación por la situación”, dijo con dolorosa ironía en la última frase.
¿Cuánto aumentará, en el ánimo de los congresistas de Estados Unidos, la simpatía por hacer de Ucrania una zona protegida en su espacio aéreo, luego del discurso de Zelenski hoy en el Capitolio? ¿Y en la opinión pública? Mucho, sin duda.
Si esa no fuera suficiente presión para el gobierno de Biden, el resto lo hará Putin.
La ineptitud militar rusa mostrada en la invasión a Ucrania, la suple con crueldad. Ahí están las imágenes. Eso enciende los ánimos de la población en este país.
En las portadas de los periódicos más importantes del mundo (que llegan por la web –algo que no sucedía en la invasión nazi a sus vecinos–) se pueden ver las fotos de la barbarie y titulares capaces de conmover al más duro: La morgue está repleta de cuerpos de jóvenes, en referencia a los bombardeos rusos a la ciudad portuaria de Mikolaiv, en el mar Negro.
Putin no puede con Ucrania y prepara el ambiente para usar armas químicas.
Estados Unidos y Canadá escuchan a Zelenski.
Habrá más que “profunda preocupación”.