Uso de Razón

¿Ya vieron que sí está loco?

Se puso del lado del dictador ruso que invadió Ucrania, y no del aliado de Estados Unidos que resiste a sangre y fuego la invasión de las tropas de Vladimir Putin.

MIAMI, Florida.- Tuvo que ser el propio Donald Trump quien enseñara a su país el grado de locura que lo embarga, agudizada con la derrota electoral que lo sacó de la Casa Blanca.

Es más grande su rencor a Biden que la lealtad al país que presidió.

Se puso del lado del dictador ruso que invadió Ucrania, y no del aliado de Estados Unidos que resiste a sangre y fuego la invasión de las tropas de Vladimir Putin.

Esto le va a costar, y mucho, a Trump.

Si los demócratas y los medios logran poner los focos sobre lo hecho por Donald Trump, una vez que baje la tensión que obliga a ocuparse únicamente del conflicto, la situación política de Estados Unidos tendrá un vuelco.

Traicionó a su país y a su partido.

Declaró, la semana pasada, su admiración por la “genialidad” de Vladimir Putin al invadir Ucrania.

Y señaló que esa decisión tenía que replicarla Estados Unidos en México.

Los reclamos al interior de su partido y el descrédito mundial de la invasión hicieron que el sábado tratara de corregir lo dicho con una maroma retórica (lo que respecta a Putin, no a México).

El entusiasmo guerrero de Trump para invadir México se dio en el contexto de imágenes de televisión que mostraban tanques rusos que avanzaban por Ucrania.

Nadie se lo inventó ni lo interpretó: lo dijo él.

Y no es la primera vez que lo dice.

The New York Times reveló en diciembre que Trump, en la Casa Blanca, planteó la idea de invadir México para detener narcotraficantes.

Los miembros de su gabinete de seguridad lo frenaron, con el argumento de que sería contraproducente declararle la guerra al principal socio comercial de Estados Unidos.

Pero él sigue con la idea, y va por la candidatura presidencial para regresar a la Casa Blanca. Ya hay gorras rojas y camisetas con la leyenda Trump 2024.

Trump va contra los intereses de su país y de la conducta histórica de su partido.

Putin invadió Ucrania porque es parte de su proyecto restaurador del poderío de la extinta Unión Soviética. Ya sometió a Georgia, a Bielorrusia, arrebató Crimea y ahora va por toda Ucrania.

El tamaño de la traición de Donald Trump lo va a hundir.

Quienes en gran medida lograron la caída y fin de la URSS, y abrieron las puertas de la libertad a las naciones sometidas por Moscú, fueron dos formidables (para ese objetivo) presidentes republicanos de Estados Unidos: Ronald Reagan y George Bush padre.

Y a Trump, hoy, le parece “genial” ver los tanques de Putin entrando a Ucrania para aplastar sus libertades nuevamente, ahora en nombre de la gran Rusia.

¿Eso apoyan los republicanos?

En la más importante y peligrosa confrontación entre Estados Unidos y Rusia desde el fin de la Guerra Fría, Donald Trump no lo pensó dos veces: está con los rusos.

Los que se entregaron al liderazgo de Trump deberán admitir que pusieron las riendas del Gran y Viejo Partido (GOP) Republicano en manos de un loco.

En México, donde Trump tiene aliados –poderosos, como el presidente López Obrador–, también debería haber un sincero acto de reconocimiento del error cometido.

Luego de la entrada de tropas rusas al este de Ucrania, Trump dijo en una entrevista radiofónica: “Esto es genial”.

Y agregó: “Así que Putin dice: ‘es independiente una parte de Ucrania’. Y yo dije: cuán inteligente es eso. Va a entrar y será un pacificador. Es la fuerza de paz más potente que he visto. Nunca había visto tantos tanques juntos. Podríamos usar esa fuerza en nuestra frontera sur (en México). Ésa es la fuerza de paz más fuerte que he visto… Aquí hay un tipo (Putin) que es muy inteligente. Lo conozco muy bien. Muy, muy bien”.

¿De veras Trump tiene aliados en México?

La respuesta es sí. Tales para cuales.

Así lo publicó El Mundo, de España:

“Trump, además, ha propuesto que Estados Unidos haga lo mismo en su frontera, lo que parece indicar que piensa que la idea de invadir México le parece interesante. De hecho, su exasesor en materia de defensa y nominado al cargo de embajador en Alemania –aunque no fue ratificado por el Senado, Douglas Macgregor– ya había propuesto fusilar sin juicio a los inmigrantes ilegales en EEUU”.

Esta exhibición de su temperamento demencial le debe costar a Trump y a su partido en las elecciones de noviembre.

Dentro de las filas republicanas, no será muy atractivo presentarse como los candidatos al Congreso o a gobiernos estatales con el beso del porrista del Kremlin.

El ciudadano estadounidense nació con la idea de que el gran enemigo de su país era Rusia. El cine, para no ir más lejos, es fiel reflejo de lo que mueve las fibras sensibles de este país.

Y el expresidente, con aspiraciones de volver a competir por el cargo, se ha puesto del lado de los rusos, contra el interés de la política exterior de Estados Unidos.

Ahora cobran verosimilitud las investigaciones del Senado que llegaron a la conclusión de que Moscú tuvo participación en las elecciones de Estados Unidos de 2016, que ganó Trump.

Ahora tiene credibilidad lo dicho y escrito por analistas respetados, durante cinco años: Trump está loco.

Él se encargó de confirmarlo.

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