Uso de Razón

Después de Afganistán sigue Ucrania

El prestigio de Estados Unidos, con una invasión rusa a Ucrania, quedará peor de maltrecho que en la retirada de Afganistán.

MIAMI, Florida.- Si a usted le pareció que la forma en que Estados Unidos salió de Afganistán fue un desastre, espere unos días para ver lo que sucederá en Ucrania.

En teoría la política exterior del presidente Biden es impecable, pero no es capaz de sostenerla en los hechos.

La invasión rusa a Ucrania, prevista por los organismos de inteligencia de Estados Unidos para esta semana o la próxima, de darse, será una muestra más de la debilidad de Biden.

Es tal la torpeza comunicativa del presidente, que el gran villano después de una invasión y matanza de patriotas ucranianos a manos de rusos con la anuencia de China, no serán Putin ni Xi Jinping. Será él.

Como está puesta la escena, Rusia invadirá Ucrania con sus tropas, más unos 30 mil ‘soldados’ ucranianos que son separatistas.

Dentro de Estados Unidos habrá que esperar una fuerte reacción por permitir el atropello de Putin a un aliado de este país, además de un elemento económico que pondrá de muy mal humor a la población: subirá el precio de la gasolina.

En todas las guerras sube el petróleo, y por lo que dicen los expertos en el tema, ésta no será la excepción.

Para arriba la gasolina y adiós al aliado que sufrirá una guerra sin el auxilio de quien pudo evitarla.

Biden, que en su discurso inaugural y en campaña anunció que iba a “volver a poner los derechos humanos en el centro de nuestra política exterior”, no moverá un dedo mientras el envalentonado Vladimir Putin invade un país soberano, miembro de la ONU y amigo de Estados Unidos.

Aquí no es cuestión de adivinanzas, sino de atender a lo dicho por el propio Biden y su secretario de Estado, Antony Blinken.

El presidente dijo que “no habrá fuerzas estadounidenses que ingresen a Ucrania”.

A Putin le dijo el sábado que no descarta acciones más allá de la diplomacia. Esto es, sanciones.

Y Antony Blinken reiteró, el viernes en Melbourne, Australia, que Estados Unidos no enviará tropas a Ucrania, pero sí aumentará el envío de soldados a países de la OTAN.

Blinken, en lugar de secretario de Estado del país más poderoso del planeta, parece columnista: “Una invasión podría empezar en cualquier momento. Y, para ser claros, eso incluye durante los Juegos Olímpicos de Invierno”, dijo en Melbourne.

Estados Unidos mandó tres mil soldados adicionales a Polonia. ¿Para qué? Rusia no va a invadir Polonia, sino Ucrania.

Habrá “sanciones terribles” contra Rusia si es que consuma la invasión, ha dicho el presidente Biden. Eso no es suficiente para a Putin.

Al dictador ruso sólo lo frenaría la bandera estadounidense en barcos de guerra en el mar Negro, han dicho funcionarios ucranianos, y tienen razón.

Putin le teme al poderío militar de Estados Unidos, no a las sanciones económicas, que seguramente sí serán muy duras.

El prestigio de Estados Unidos, con una invasión rusa a Ucrania, quedará peor de maltrecho que en la retirada de Afganistán.

A diferencia de los afganos, los ucranianos van a defender su patria y morirán en combate. El Pentágono calcula las bajas en 50 mil civiles (dolía el alma ver las imágenes de señoras, amas de casa casi ancianas, en ejercicios militares junto a soldados, en la nieve, fuera de Kiev).

Lástima, también, por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que dijo a sus paisanos que “esto no va a ser una guerra Ucrania-Rusia, va a ser una guerra europea en toda la regla”.

Está mal informado, y los rusos irán por él.

Putin se ha animado a invadir Ucrania porque escuchó a Biden. No va a defender a su aliado. Así lo explica con gran claridad Porkori Schake, integrante del Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Estado durante la administración de George W. Bush, en un amplio artículo en The New York Times, que recomiendo (https://www.nytimes.com/2022/02/11/opinion/russia-ukraine-biden-military-nato.html).

Es cierto que Rusia padecerá fuertes sanciones… después de tomar un país vecino y poner un gobierno títere.

Y también es verdad que “una invasión a Ucrania logrará exactamente lo que Rusia dice que no quiere: una alianza de la OTAN fortalecida y resuelta en el flanco occidental”, como acertadamente dijo el secretario de Defensa, Lloyd Austin III (texto íntegro de la conferencia https://www.defense.gov/News/Transcripts/Transcript/Article/2916567/secretary-of-defense-austin-and-chairman-of-the-joint-chiefs-of-staff-gen-mille/).

El punto es que Estados Unidos entregará un aliado, Putin se saldrá con la suya, y ese acto golpeará los bolsillos de los gobernados por Biden.

¿Puede evitarlo aún?

Sí, aunque como dijo el fin de semana el asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan, la línea del tiempo comenzó a avanzar.

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